JOSE RIVAS GROOT.
IDEA Y FORMA.-EL TELEGRAFO.-LO QUE ES UN NIDO.-ÍDOLOS
ROTOS.-QUÉ ES DOLOR?- LIRAS ETERNAS.
IDEA Y FORMA.
I
EL pecho sin cantares ni sollozos,
Las indolentes manos sin el arpa,
El dulce labio sin el sacro verbo,
La hermosa frente sin la luz del alma,
Llega la FORMA
Al templo de los Genios, y ante el ara,
Sin vida en su existencia,
Desconsolada,
La frente dobla,
Pliega las alas.
II
Escuchando calladas melodías,
Sintiendo de lo incógnito las ansias,
Mas sin vigor para tender el vuelo
Y sin vigor para pulsar el arpa,
Llega la IDEA
Del templo de los Genios ante el ara,
Sin vida en su existencia,
Desconsolada,
El arpa rota,
Rotas las alas.
III
Mas de pronto la IDEA ante la FORMA
-Tú eres-prorrumpe con amor-mi hermano ;
Tú sostendrás mi lira entre tus manos,
Tú sostendrás mi vuelo con tus alas;
Y en tanto ¡ oh FORMA!
Yo seré de tus labios la palabra,
Vida de tu existencia,
Ritmo de tu arpa,
Luz de tu frente,
Alma de tu alma ! -
IV
Y cual dos notas de la misma cuerda,
Y cual dos chispas de la misma llama,
Como dos besos en el mismo labio,
Como dos ondas en la misma playa,
IDEA y FORMA,
Del templo de los Genios ante el ara,
Ya viven la existencia,
Pulsan el arpa,
Las frentes unen,
Tienden las alas.
EL TELEGRAFO.
PEQUEÑO POEMA (FRAGMENTO).
I
CON abatida majestad, rompiendo
De torcidos bejucos la espesura,
Al borde del abismo, el viejo roble
Cruje, se abate, y con medroso estruendo
Rueda en el fondo de la selva oscura,
Donde el obrero, con placer, la noble
Frente bañada en el sudor levanta,
Y gira en torno á la cabeza el brazo,
Que el ramo erguido, la rastrera planta,
Corta seguro con tajante hachazo.
II
Rasgado el monte, por la estrecha vía
Cruza un rayo de sol, vága y se pierde
Con sesgo giro en la explanada umbría
Do, escuchando la ignota melodía
Del Silencio, tendida sobre verde
Musgo, la Soledad plácida sueña;
Mientras, cayendo de la arcada, rota
Por las constantes lluvias en la peña,
Hilo leve de agua, gota á gota,
Rueda en los nudos de temblosa caña,
Cobra el césped, los helechos baña,
Y une al concierto de la selva ignota,
Con eterno rodar, rítmica nota.
III
¡ Oh robles de la selva !-los torcidos
Brazos tended al conductor alambre:
De vuestras aves los calientes nidos,
De vuestras flores el dorado estambre,
No romperá ; mas rústico salterio,
De bruñido metal la red sonora,
Suspendida á los troncos, á la hora
En que se oculta el sol tras de la sierra,
Y la flor pliega el nacarado broche,
Vibrará de los bosques al misterio,
Sobre las negras sombras de la tierra,
Pulsada por los dedos de la Noche.
LO QUE ES UN NIDO.
BUSCANDO aquella tarde algún abrigo
A la incesante lluvia que caía,
Me refugié bajo el portal amigo
De una iglesia vacía.
Cedió crujiendo la pesada puerta;
Pasé el umbral...Temblosos claroscuros
Vagaban por la bóveda desierta,
Por los escuetos muros.
Las enhiestas ventanas de la altura
Alumbraban con lumbre mortecina
Los retablos de clásica escultura,
Los sitiales de encina.
Huérfano del calor del incensario,
Como perdido bajo el dombo inmenso,
Se alzaba entre las sombras del santuario
Leve girón de incienso.
Ecos de moribundas armonías
Aún vagaban por el viejo coro,
Y vibraban las hondas arquerías
Con mutismo sonoro.
Contemplé las imágenes sagradas
Envueltas en la sombra de sus mantos,
Y hundiendo en lo invisible las miradas
Como en éxtasis santos.
Recordé con amor, y al par con miedo,
De la niñez las pláticas sencillas,
Murmuré una oración quedo, muy quedo,
Y caí de rodillas,
Y ansié la luz...y me elevé á lo eterno,
Siguiendo de los ángeles los rastros ;
Y oí cuál pulsan con preludio tierno
Sus arpas en los astros...
Y ansiando apocalípticos asombros
Subí de lo infinito las escalas;
Y asombrado sentí que en mis dos hombros
Se agitaban dos alas.
Y volé como fuéra de mí mismo...
Y crucé los espacios estelares...
Y comulgué la luz en el abismo
De incógnitos altares.
En los trágicos senos de la altura
Volví los ojos á buscar mis huellas....
Y cual manchas miré de luz oscura,
A mis pies, las estrellas.
Llegué al umbral de ignotos firmamentos,
Donde, en medio de azules claridades,
Guardaban dos esfinges soñolientos
Las eternas verdades.
Divisé con pavor incubaciones
De soles, en las bóvedas secretas;
Y escuché luminosas vibraciones,
Y ritmos de planetas.
Y volé más, buscando los profundos
Secretos de las simas creadoras;
Y miré larvas de increados mundos,
Y capullos de auroras.
Y volé más en lo impalpable...
-¿ Dónde, Dónde oh Padre !
-exclamé con grito acerbo,
- Dónde la esencia de tu amor se esconde?
¿ Dónde ocultas el verbo?
Y me fui sumergiendo en el vacío,
El verbo de la vida descifrando......
II
Mas desperté al oír en torno mío
Rumor trémulo y blando.
Busqué con la mirada :-En un retablo
Que se ocultaba entre rincón desierto,
Vi alzarse la figura de San Pablo
Con un gran libro abierto.
Me acerqué á descifrar esa sombría
Hoja que el Santo con miradas graves
Contemplaba.. .La página tenía
Escondidas dos aves.
Dos aves que, escapando á los rigores
De Enero, que á los pájaros arredra,
Buscaron un asilo á sus amores
En el libro de piedra.
Y en el libro de páginas divinas
Escritas por un Dios,...medio escondido
Con el amor de un par de golondrinas
Vi palpitar un nido.
IDOLOS ROTOS.
AL SR. D. MARCELINO MENENDEZ PELAYO.
Del Oriente nos vienen la aurora y
el Cristianismo.
HALLEY.
ALLÁ en la enhiesta cumbre
Que dora el sol con su postrera lumbre,
Y que el pastor en sus leyendas nombra,
Hay unas viejas ruinas
A donde sólo van las golondrinas
Que anidan al amparo de su sombra.
Al rayo postrimero
Del sol, asciendo el áspero sendero
Del hirsuto peñón, que alza en sus hombros
Ese templo volcado
Que entona en el poema del pasado
La estrofa secular de los escombros.
Y al fulgor del Ocaso
Por esas ruinas encamino el paso,
Que se elevan fantásticas y rudas
Entre la niebla fría,
Y perturban la loca fantasía
Con el hablar de sus estatuas mudas.-
Hablar solemne y hondo !
Las rugosas estatuas, desde el fondo
Del corazón de piedra, torpe grito
Profieren, hueco y vago,
Con la voz cavernosa del estrago,
Por las ásperas bocas de granito.-
Asentando la planta
Sobre musgosas piedras, se levanta
Júpiter, triste y soñador, y muéstra
Partida en dos la frente
Por el rayo que el dios omnipotente
Antes vibraba en la temida diestra.
Dividiendo una losa,
De un viejo roble la raíz nudosa
En ancha curva sube y se recrea,
Como en lúbrico abrazo,
En comprimir con retorcido lazo
Los contornos de Venus Citerea.
A Laocón se mira
Que destaca los músculos con ira,
Bajo la negra cripta de una roca;
Y en actitud que arredra
Parece desgarrar la espesa hiedra
Que, al par que la serpiente, le sufoca.
Y escucho triste el viento
Que al rozar el marmóreo pavimento
O al pasar por las grietas de los muros,
Donde arraiga y se enreda
Hiedra tenaz, fantástico remeda
Maldiciones, sollozos y conjuros.
Dulce y mudo testigo,
Viene la Noche á meditar conmigo,
Y á revivir en los antiguos días
De amores y embelesos
En que el labio de Venus daba besos
Y la flauta de Pan daba armonías.
¡ Cuánto perdido germen !
¡ Cuántos recuerdos que en la sombra duermen !
¡ Cuántos placeres que sepulta el duelo !
Cuántas memorias caras!
¡ Cuántos dioses volcados de sus aras!
¡ Cuántas aras volcadas por el suelo !
Y exclamo entre las romas:-
¡ Oh Humanidad ! ¿ á dónde te encaminas?
¿ Qué ideal en la vida ha de guiarte,
Qué fuego ha de encenderte,
Si ya tus dioses duermen en la muerte,
Y ya en escombros se derrumba el Arte ?-
Y al eco que en las breñas
Alza mi voz, despierta entre las peñas
Un águila, espantada, que allí mora;
Bate el ala potente,
Clava la vista en el lejano Oriente,
Y va á perderse en la rosada aurora !...
QUE ES DOLOR?
A.M...
¿PREGUNTAS qué es dolor?.. .Un viejo amigo
Inspirador de mis profundas quejas,
Que se halla ausente cuando estás conmigo,
Que está conmigo cuando tú te alejas.
¡OH ESTROFA!
A JOSE A. SILVA.
¡INSENSATO querer !...Cómo podría
En estrofa á la vez robusta y frágil
A un aleteo de águila bravía
Unir el grito del dolor, y el ágil
Ritmo en que ondula el valse al són del timbre
De las talladas copas en la orgía;
Juntar el hielo del sepulcro al mimbre
Del nido en que se duermen los polluelos;
El perfume de cámaras nupciales
Mezclar con los olores de las siegas
Cuando soplan los vientos estivales;
Negro de tumbas á carmín de auroras,
Color de Ofelias á color de Othelos,
Y todas las tinieblas del abismo
A todas las estrellas de los cielos.
¡ insensato querer !... Pues tú me niegas,
¡Oh estrofa! en vibraciones tentadoras,
Rimar la luz en el acorde mismo
Donde alumbren las cántigas sonoras,
Y darte sombras de tragedias griegas
Y claroscuros de leyendas moras!.....
LIRAS ETERNAS.
I
LAS dulces arpas de los bardos celtas,
Ya por el musgo envueltas,
Ceñidas de crespón las cuerdas de oro,
Cuelgan del bosque anciano,
Tristes y mudas, sin que amiga mano
Arranque de ellas el raudal sonoro.
II
Pero siempre en el bosque hay una rama
Que la brisa embalsama
Con el silvestre olor de la magnolia;
Y la oscura arboleda
Con el viento fantástica remeda
La blanda vibración de una arpa eólia.
III
Y si algún soñador vága y se pierde
Entre la sombra verde
Que incuba el bosque, y mira sorprendido
A las frondas oscuras,
Ve fulgurar un astro en las alturas
Y entre las ramas palpitar un nido.
IV
Y mira allí que, enamorada esposa,
La Soledad reposa
Junto al Silencio, que ante el arco roto
De torcida caverna,
Tañe en oscura melodía interna
La vibradora flauta de lo ignoto.
V
Que aunque alcéis á la muerta Poesía
Dolorosa elegía,
¡ Oh bardos ! y del arpa á los bordones
No arranquéis notas bellas,
Siempre darán fulgores las estrellas,
Siempre darán amor los corazones.