INDICE




ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.
 

 

EN MARCHA.-ÉXTASIS.-EL ULTIMO CANTO.-DELIRIUM TREMENS. - HOJEANDO UN LIBRO.-EN SUEÑOS.-EL CAMPO DE BATALLA.
 

 

EN MARCHA

AL DISTINGUIDO POETA MEJICANO JUSTO SIERRA.

Al porvenir con paso giganteo

Avanza ¡ oh Juventud! Sonó la hora !

Potente, de la sombra enervadora,

El pensamiento se alza como Anteo.

 

Los dioses ya se van, y erguirse veo

La Ciencia en sus altares vencedora.

Ya irradia en las tinieblas luz de aurora !

Ya rompe sus cadenas Prometeo!

 

La augusta voz de redención se escucha,

Y la Razón alumbra el limbo oscuro

En donde esclava la conciencia lucha.

 

Adelante! El combate ha comenzado:-

Entonemos el himno del Futuro

De pié sobre las ruinas del pasado!

 

Octubre, 1885.

 

EXTASIS.

LEÍA y meditaba. Era la hora

En que el alma en la carne se ajiganta.

El sol caía en la naciente sombra;

La tarde se apagaba.

 

Meditaba, y mi espíritu subía,

Subía como al cielo se alza el águila;

Me asomé al infinito, y vi tinieblas,

Y me perdí en la nada.

 

Sentí hervidero de astros en la sombra,

Y pregunté al vacío ¿ Dónde se halla

Esa luz creadora que los mundos

De entre el caos levanta ?

 

Y subía, y subía....... Lo impalpable

A mis ojos abríase sin vallas;

Y en la sombra, sondando lo infinito,

Mi espíritu flotaba.

 

De repente la luna alzó su disco.

Brotaron las estrellas á miriadas;

Y la noche me habló con su silencio,

Y Dios habló á mi alma!

 

EL ULTIMO CANTO.

AL través de las brumas y la nieve,

En el rostro el dolor, la vista inquieta,

El pié cansado vacilante mueve......  

Allá va, no lo veis? Pobre poeta !

 

Sobre el herido corazón coloca

La lira meliodosa, y macilento,

Sentado al pié de la desnuda roca,

Así prorrumpe en desmayado acento;

 

"Ved las hojas marchitas, ved el ave,

Envueltas van en raudo torbellino...........  

A dónde van ? A dónde voy? Quien sabe!

Yo también soy como ellas peregrino!

 

Huyendo voy del tráfago mundano

Con el rostro en las manos escondido.

Mudable y débil corazón humano,

Hasta dónde, hasta dónde has descendido!

 

Ya á Dios los necios hombres escarnecen

Y alzan al dios del interés loores.

Sus almas sin amor ni fe parecen

Nidos sin aves, fuentes sin rumores!

 

Jamás la ola aunque con furia luche

Conmoverá las rocas ; é imposible

Que el triste grito del alción se escuche

De la tormenta entre el fragor terrible!

 

La Poesía morirá en la lucha,

El destino cruel sus horas cuenta;

Poetas ! vuestros cantos nadie escucha,

Sois el alción de la social tormenta !

 

Yo vi en mis sueños de poeta un día

De laurel en mi lira una corona ;

Hoy triste siento que en la frente mía

Un gajo de ciprés se desmorona.

 

Yo quise alzar el vuelo á las ignotas

Fuentes de eterna luz, al infinito!

Y Hoy en el mundo, con las alas rotas,

Cual ave sola en su prisión me agito!

 

Como una clara estrella vi en mi anhelo

Sonreír en mi cielo la esperanza.

Hoy cubren negras sombras ese cielo,

Hoy la luz á mi alma ya no alcanza!

 

Huyendo el mundo y su incesante ruido,

Vengo á esta soledad sombría y honda.

Ella por siempre mi último gemido,

Mi último canto y mi vergüenza esconda!

 

Tu muerte ¡ oh Poesía ! el siglo canta,

Y del campo inmortal de las ideas

El himno del trabajo se levanta

Y dice al porvenir: Bendito seas !

 

La indiferencia con su ceño grave

Me relega al silencio y al olvido!

Pobre y triste poeta ¡ Soy un ave

Que al fin se muere sin hallar un nido !"

 

Dijo, y rompió la lira melodiosa

Do entonaba sus cantos y querellas .....

Y al cielo levantó la faz llorosa,

¡Y en el cielo brotaban las estrellas!

 

Abril-1884.

 

DELIRIUM TREMENS

LLEGARON mis amigos de colegio

Y absortos vieron mi cadaver frío;

«Pobre!» exclamaron, y salieron todos...

Ninguno de ellos un adiós me dijo.

 

Todos me abandonaron. En silencio

Fui conducido al último recinto;

Ninguno dió un suspiro al que partía,

Ninguno al cementerio fué conmigo.

 

Cerró el sepulturero mi sepulcro...

Me quejé, tuve miedo y sentí frío,

Y gritar quise en mi cruel angustia,

Pero en los labios espiró mi grito!

 

El aire me faltaba, y luché en vano

Por destrozar mi féretro sombrío.

Y en tanto.., los gusanos devoraban,

Cual suntuoso festín, mis miembros rígidos.

 

Oh mi amor ! dije al fin, ¿ y me abandonas?

Pero al llegar su voz á mis oídos

Sentí latir el corazón de nuevo,

Y volví al triste mundo de los vivos.

 

Me alcé y abrí los ojos. ¡ Cómo hervían

Las copas de licor sobre los libros !

El cuarto daba vueltas, y dichosos

Bebían y cantaban mis amigos!

 

1884.

 

HOJEANDO UN LIBRO.

De  láminas un libro yo hojeaba,

Y en un extremo de la sala, Lola,

Junto á su madre-que también cosía-

Cosía silenciosa.

 

De pronto « Watherloo !» dije en voz alta;

«Aquí Napoleón... éstas sus hordas !....

Lola, acércate, ven! que raras veces

Se ven tan bellas cosas. »

 

Dejó la niña su costura al punto,

Juntó á la mía su cabeza blonda,

Y de un beso el calor sintió extenderse

Por su frente marmorea.

 

Y mirando á su madre de soslayo,

Dijo quedo: ¡ qué lámina preciosa!

Y añadió cabizbaja y sonriente:

Oh ! muéstramelas todas!

 

1883.

 

 

EN SUEÑOS.

YA aspiro los aromas de su huerto;

Las brisas gimen y las hojas tiemblan.

Cuán bella ¡ oh luna! á nuestra cita vienes...

Sueña, alma mía... sueña!

 

Herido traigo el corazón... Deliro?

Es el canto del ave que se queja?

Es su voz.., y me llama! Por qué tardas?

Ven, mis brazos te esperan.

 

Son mentira tus besos ?.... No me engañes !

Abreme tu alma y cuéntame tus penas.

Lloras ?... por qué ?... Si nuestro amor es crimen,

Crimen, bendito seas ;

 

Traigo para tu sien una corona,

Para ensalzarte mi arpa de poeta.

Yo haré en mis cantos, alma de mi alma,

Nuestra pasión, eterna !

 

Jura otra vez que me amas, que eres mía;

Jura... nadie ríos oye! Nada temas !

-«Tuya ! bien    mío... para siempre tuya !»

Sueña, alma mía.. sueña!

 

1884.

 

EL CAMPO DE BATALLA.

FUÉ el combate espantoso, fué sangriento !

Hizo estragos la muerte, cual desgaja

Los árboles, y tala, cuando baja

Rugiendo el huracán del firmamento.

 

Hoy aquí sólo se oye el grato acento

Del labriego que el suelo en surcos raja,

Y el ruido de la mies, que cual mortaja

Los huesos cubre y se columpia al viento.

 

Donde antes la metralla asordadora

Nobles vidas segó, con su hoz el fuerte

Labrador siega mies contento ahora.

 

¡Llanura un tiempo en sangre humedecida

Monumento de honor, campo de muerte:

Signe brotando de tu seno, vida !

anterior | índice | siguiente