JOSE ANGEL PORRAS.
EL DIARIO DE LA MUERTE.-IMPOSIBLES.
EL DIARIO DE LA MUERTE.
(FRAGMENTOS DE UN POEMA DEDICADO A JOSE RIVAS GROOT.)
EN este día, luz de los abismos,
En que he apurado, sin saberlo nadie,
Copa de hiel que rechazaran todos
Y que ninguno como yo ha apurado,
¿ Exclamar con el Dante no podría
Oh los que entráis! dejad toda esperanza?
Como él, la puerta del infierno miro,
Como él, silencio de terror escucho,
Como él, contemplo, en lontananza informe,
Los tormentos sin tregua ni reposo
De una moral condenación eterna.
Dispuesto me hallo al sacrificio; mi alma
Se apercibe á la lucha, y de la lucha
Podrá volver cansada, nó cobarde.
¿ Acaso no es posible una mentida
Dicha saborear? En el oculto
Combate formidable que sostiene
Una alma, así, con su dolor á solas,
Hay orgullo tal vez, pero hay grandeza.
La risa afuera, y el cilicio adentro !
Y al erguirme al nivel de mi martirio,
Me sentiré dichoso siendo fuerte.
Calma la tempestad, y la bonanza
Viene tras ella : ¿ no será fingida ?
¡ Cuántas veces las nubes estivales,
Espumas festonadas de los cielos,
No guardan bajo el copo nacarado
Bramidos de huracanes y diluvios
De trombas y fulgores de centellas!
Señor! Señor! Si es cierto que infinita
Tu Providencia ampara al Universo
Que cuidas de los pájaros perdidos,
Vistes de pompa el lirio de los valles,
Y derramas tu lumbre bienhechora
Sobre el justo y también sobre el malvado;
Si es cierto que, implorándote, recibes
Del hombre miserable la plegaria,
No me mantengas más en esta duda,
No me mantengas más en esta noche !
Señor ! mi corazón está de hinojos
Y mi alma se conturba hasta la muerte !
Hielo del polo el corazón me arropa!
Sombra del polo el alma me circunda!
Aparta de mis labios este vaso,
Aparta de mi senda estas espinas!
Ah ! ¿ por qué no te muestras á nosotros
Como en pasados tiempos te mostraste
A tu pueblo escogido? ¿ Ya ha cesado
Tu bondad, tu poder? ¿ O nunca fuiste
Más que mito falaz? ¿ Acaso has muerto?
Ay! como aquel Patriarca en el inmundo
Estercolero, huraño, corroídas
Sus carnes de la lepra, y de amargura
Su corazón ; del hombre abandonado
Y del cielo también, abrió la boca
Para lanzar su maldición suprema
Al triste día en que nació, á la noche
Hosca en que fuera concebido, al seno
En que engendrado fué,-yo así maldigo
Esta vida que á nadie pedí nunca,
Y este pensamiento y esta hermosa
Naturaleza, al hombre indiferente.
Quién pudiera arrojarse al escondido
Abismo de la nada, y con el caos
Fundirse para siempre en uno solo!
Ni pensar, ni sentir... ¡ placer inmenso !
¿ Ella qué quiere? Sólo encadenarme
Por siempre á una existencia, de miserias,
De crímenes quizá...¿ Qué sensaciones
La pueden agitar? ¿Amor? ¿Orgullo?
Yo no la amo ; no ! por lo contrario,
La dicha rechazara aquí en la tierra
Si me viniese de su mano; la alta
Venturanza del cielo, si tuviese
Que partiría con ella, rehusaría.
Es arcángel del mal; siempre en sus ojos,
Negros como la sombra, sólo brilla
La llama del deseo; me parece,
Si se abandona á la pasión, que extraño
Resplandor del averno la caldea.
Su altanera hermosura me da miedo;
En su mirada, intensa y centellante,
Hay algo parecido á esos fulgores
Del mirar de una tigre enamorada.
No acarician sus labios, sino queman ;
Ascuas sus besos son ; y si los celos
En su seno gentil clavan el dardo,
Grita, solloza, á carcajadas ríe,
Maltrata en sus halagos, y en confuso
Tropel de acentos dulces y bravíos,
Ruega, amenaza y llora, y hasta ruge
Como pantera que la herida siente.
Mas tú, Violeta ...tu belleza es casta
Como la flor que te prestó su nombre:
Ni brillas, ni subyugas, ni fascinas,
Pero aromas el alma con tu suave
Perfume de inocencia y de ternura.
Del sol no es rayo tu mirada ; es lampo
De luna que se filtra por las rejas
De una prisión y al prisionero insomne
Le lleva los nocturnos pensamientos
De quien por él á Dios reza y suspira.
No remeda tu voz las inflexiones
Que la pasión le roba al oceano;
Tu acento es himno de argentinos timbres
Y dulces notas de adormidas ondas.
En vez de hacerme daño, me restaura
Tu amor, que á mis sentidos nada dice ;
En lugar de espantarme, tu belleza
imprime en mí sus gracias inefables.
¿ Cómo no amarte á ti ? En mi pensamiento
Tú sola vives, y tú abarcas sola
Mi espíritu inmortal y lo iluminas.
IMPOSIBLES.
( A C...)
QUE te escriba unos versos? ¿Y de dónde
Ahora te ha venido ese capricho?
Mi numen á tu anhelo no responde,
Porque con vaga timidez se esconde
Aquí en mi corazón como en un nicho.
Palpitando feliz bajo tu mano
Mi corazón en ardoroso fuego
Himno te ha alzado, que juntaba ufano
A la forma del verso castellano
La majestad del ditirambo griego.
Al mirarte en tu sueño reposado,
A ti, tan confiada, á ti, tan joven,
Mi pensamiento, en ti reconcentrado,
Plegarias de Bellini ha modulado
Mezcladas á sollozos de Bethoven.
Y en la sombra los dos, si se aromaban
Mis labios en tus labios de azahares,
Y tu cuerpo mis brazos circundaban,
Entonces mis sentidos murmuraban
Estrofas del cantar de los Cantares.
Oh ! dime si haber puede lira humana
Comparable á esta lira que aquí siento,
De cuyas cuerdas mágicas emana,
Bajo potente inspiración arcana,
En raudal infinito, el sentimiento.
Oh prenda de mi amor, alba paloma
Que arrullas en mi nido y lo hermoseas !
En vez de rimas en vulgar idioma,
Donde apenas mi espíritu se asoma
Con palabras luchando y con ideas ;
En vez de versos en lenguaje estrecho,
En vez de frases en que nunca vibra
La pasión, como vibra aquí en mi pecho,
Donde mi corazón de cada fibra
Arpa de eterno diapasón te ha hecho;
En lugar de mezquinos madrigales,
Oh prenda de mi amor! yo te darla
Diamantes de sultanas orientales;
En lugar de alabarte, te ungiría
Con perfumes de auroras tropicales !