NICOLAS PINZON W.
A NARIÑO.-SUEÑOS DE LA MEDIA NOCHE.-EN LA MUERTE DE
GAMBETTA.
A NARIÑO.
AL SR. DR. SANTIAGO PEREZ.
¡OH grande, entre los grandes el primero !
Descansa en paz: tu patria te ha olvidado.
No hay nada para ti; todo está dado...
¡Oh tribuno! ¡ oh filósofo! ¡oh guerrero!
Tu idea,-ó Dictador ó prisionero,-
Fué la venganza del Derecho hollado,
Sin que el rigor terrible de tu hado
Pudiese quebrantar tu alma de acero.
Recibe así el desdén de tus hermanos;
Sobre el oprobio de tu Patria, gime,
Mas no la horrenda ingratitud te asombre;
Que en esta vil generación de enanos
Ya no alienta tu espíritu sublime,
Ni hay mano digna de esculpir tu nombre !
SUEÑOS DE LA MEDIA NOCHE.
(FRAGMENTO.)
O horror! Horror! Horror! Tongue nor heart
Cannot conceive nor name thee!
Shakspeare - Macbeth.
¡ME amas !...tú me amas !,..no es delirio
De mi mente extraviada. ..tú, tú fuiste
Quien,-llevando el horror á mi martirio,-
Sin piedad tales voces proferiste !
¿ Por qué cuando en tu espíritu brotaron
No se anudó la voz en tu garganta?
¿ Por qué mis venas todas no estallaron
O la tierra se abrió bajo mi planta ?
Tú me amas !... y huirte no me es dable !
Como al náufrago absorbe el remolino,
Ciega, tenaz, estúpida, implacable,
Me arrastra á ti la fuerza del destino.
Triste amor ! triste amor! como la planta
Que en un sepulcro nutre sus raíces,
Y vive de la muerte, y abrillanta
Con lágrimas sus lívidos matices !
Sólo era una ilusión, un sueño vano
De esos que el alma á solas alimenta ;
Que al mundo son inexcrutable arcano
Y la voz misma de la madre ahuyenta.
Y á ese vago deseo,..extraño...¡ horrible!
Que espantado ocultaba y combatía,
¿ Das cuerpo tú, mostrándome posible
Lo que imposible vió mi fantasía?
Blanca es la nube que corona el monte,
Y el rayo guarda en su argentado seno;
Y de uno en otro cárdeno horizonte
Puede bien pronto dilatar su trueno.
De tu amor á mi amor hay un abismo
Que sólo el crimen traspasar pudiera...
Mas ¿ no es crimen también matar yo mismo
Mi único ensueño, mi ilusión postrera?
Un beso! un solo beso ! y que la suerte
Sin piedad, sin descanso, sin medida,
Sacie sus furias en mi sér inerte;
Que me niegue la Gloria tras la vida;
Yo al sitio, entonces, del dolor eterno
Fuera, llevando en mí mi propia Gloria,
Que á embargarme de dicha en el infierno
De ese instante bastara la memoria.
¿ Y no ha de ser así? Que una locura
Dicen, ó un crimen es. Y tál suplicio
Fuerza es que acabe sólo, por ventura,
O en la abominación ó el sacrificio?
Tú me amas !...Placer ignoto! inmenso !
Lo oigo, y en vez de sangre corren llamas
Por mis trémulas carnes, y lo pienso
Y el vértigo me arroba... ¡ Tú me amas !
Eso, tú, con tu boca, repetirme;
Un momento mirarte entre mis brazos ;
Fundir tu cuerpo en mí, yo en ti fundirme...
¡ Y que el mundo saltara hecho pedazos!
Huye de mí !...Terrible en su falsía
Sierpe astuta deslizase entre flores;
Ni áun sombras busca: al sol del medio día
Más hermosos relucen sus colores.
Huye de mí !...No alcanza un alma pura
Cuánto, en las sombras del altivo pecho,
Guarda en dolo y ponzoña y amargura
Un corazón que corroyó el despecho.
De las pasiones el fatal enlace,-
O el comprimido hervir,-el desencanto
De ensueños locos que la luz deshace,
Del alma virgen el precoz quebranto;
El roce corrosivo de una idea,
Cual serpiente, al espíritu prendida;
La horrenda angustia que la duda crea,
La fe en el bien y en la virtud perdida ;
De un deseo insensato, hora tras hora,
Con la razón el batallar violento ;
De ansia mortal la fiebre que devora ;
El golpe de tenaz remordimiento,
Ah ! tú no sabes, nó, como en su germen
Matan toda ilusión ; cómo envidioso
De los que en tumba abandonada duermen,
Entonces ve el espíritu el reposo.
Mas es fuerza vivir. ..Y el sentimiento
Sin acción, ni ideal, monstruos produce,
Y el alma se abandona al desaliento,
Y el Mal á su dominio la reduce.
Valía inmoble, las aguas cristalinas
Estanca del arroyo...y todo es cieno;
Y ya en lugar de náyades y ondinas
Sucios reptiles brotan de su seno.
Huye del lago que en siniestra calma
Como un espejo el cielo reproduce !
Lúgubres en su hondura, hay en el alma
Veladas simas cuya faz seduce....
Cual boa hambriento, el Mal miro en mi fiebre,
E imploro en vano en mi ansiedad socorro...
Y al fin.... ¡ horror !... cual fascinada liebre
A sepultarme entre sus fauces corro....
Naturaleza aquí, sola domina !
¡Ella es luz y verdad y alfa y omega!
Al sabio alzó que ante su altar se inclina,
Y hundió en el polvo al que á su ley se niega.
Nada, para ella, aniquiló el pasado;
Germen de muerte pone en el perfume
Que no se exhala, y torna el concentrado
Calor vital, en fuego que consume.
¡ Ay del que osare las supremas leyes
Resistir ó esquivar !... Su carro al ciego
Aplastará. De sus mentidos reyes
Harán, ó sus esclavos ó su juego....
Tú me amas !...Pomposo en la llanura
Se ostenta un árbol ; llaman á su sombra
Del lozano follaje la frescura,
De hojas marchitas regalada alfombra.
Tú me amas !.. .Deslízase entre flores
Astuta sierpe, y huye la penumbra :
Brillan al sol más vivos sus colores
Y de sus ojos el fulgor deslumbra.
Mas ¡ ay de aquel que incauto se adormece
A la sombra letal del manzanillo!
De aquel á quien la vívora embebece
De su mirar al fascinante brillo !
¡Huye de mi! ...Y el grito de despecho
No escuches, nó, del alma enloquecida:
Que la hiel concentrada de mi pecho
Bastara á emponzoñar toda tu vida.
EPILOGO.
Á MARGARITA, EN FLORENCIA.
Hoy, al través del tiempo y la distancia
Te miro aún !... Y en horas de extravío
Pienso en mi lecho solitario y frío
Aspirar de tu cuerpo la fragancia.
A media noche, en mi desierta estancia,
Delirante abrazándome el vacío,
Despierto ahora, y contra el pecho mío
Sueño estrecharte en mi infeliz constancia...
Triunfó el deber. Fui noble? fui cobarde?
Con qué sabio desprecio sonreíste
Al yerme de mi fuerza haciendo alarde.
Ya en mí del triunfo ni el orgullo existe :
Hoy quiero ser feliz; pero hoy es tarde,
¡Y á resignarse el alma se resiste!
A LOS REPUBLICANOS FRANCESES.
POR cipreses cambiad, republicanos,
El laurel que os ciñó la Patria un día;
Vuestro dolor iguale á la ufanía
Que ostentarán doquiera los tiranos:
Aquel que los esfuerzos soberanos
Burló de despechada oligarquía ;
Atlas que un nuevo mundo sostenía -
El Derecho-cayó, cayó! oh hermanos !
Mas aun en paz no yace : su memoria
El homenaje espera-el que al coloso
Pueda llegar-el digno de su gloria :
No débil llanto ó mármol ostentoso...
Ofrendadle ¡ soldados ! la victoria,
Y el satisfecho se dará al reposo !