ADOLFO LEON GOMEZ.
LA VERDADERA BELLEZA. - NUESTROS NOMBRES-LA AMISTAD.-ULTIMA
LUZ.
LA VERDADERA BELLEZA.
(EN EL ALBUM DE Ml HERMANA MARIA JOSEFA.)
BAJO un rosal de espléndida hermosura
Una niña bellísima enterraron
Y llanto matinal las rosas todas
Sobre el pálido rostro derramaron.
Y al beso de la luz de esa mañana,
Llena de amor, aromas y alegría,
Una rosa muy joven entreabría
Su cáliz perfumado.
Y al ver el cuerpo de la niña muerta,
De su inocente hermana,
(Y lo era en realidad, pues sin envidia
Hermanas son las hermosuras todas),
Sintió de pena la emoción primera
Y á la tumba le habló de esta manera:
-«¿ Por qué con tanta saña y crueldad tanta
Entre tu sima oscura,
Entre tu negro y misterioso abismo,
Robas así la flor de la hermosura ?
¿ Por qué tu manto soporoso, helado,
No cubre preferente
Al enfermo, al anciano, al desgraciado,
En vez de arrebatar dichosa y bella
Una niña inocente ?»
Con una voz profunda y cavernosa
La tumba respondióle :
-No la hermosura arrebatar pretendo,
No de la niña los encantos borro;
Pero es que tú no sabes, joven rosa,
Que la mejor belleza en las mujeres,
La sola verdadera,
Que no es como la tuya que amanece
Y al soplo de la noche desparece,
Consiste en la virtud y en la inocencia
Que yo nunca destruyo,
Porque el alma inmortal de una doncella
Cuanto más joven va, tanto es más bella.»
Inclinóse la rosa suavemente
Y añadió con dulzura:
-« Dichosas las mujeres, porque pueden
Conservar su hermosura
Más allá de la muerte y del olvido;
Dichosas ellas si atesora su alma
Belleza verdadera;
Y desgraciadas las que son hermosas
En el cuerpo no más, como las rosas.»
NUESTROS NOMBRES.
I
SOBRE la arena grabó mi nombre
Y leve viento lo arrebató.
Quedó la playa serena y fría
De negra noche bajo el crespón.
Años más tarde, de su memoria
También mi nombre despareció !...
Como la playa, como la noche,
Quedó sereno su corazón.
II
Grabé su nombre sobre la nieve
Y al levantarse radiante el sol,
Letra por letra, gota por gota,
Como llorando lo disolvió.
Cuando su olvido me hirió en el alma
Borrar yo quise mi ardiente amor,
Y sin embargo, cuando la nombro
Llora en silencio mi corazón.
LA AMISTAD.
- DETENTE, Amistad, detente.
-Voy de prisa, voy de paso,
En un banquete me esperan,
Tiempo hace, los convidados.
-Aguarda, Amistad, aguarda,
Entra á descansar un rato.
-¡ Si que hace frío en tu puerta,
Si que está tu rostro pálido !
¡ Es tan triste tu morada
Como el triste desengaño !...
Apenas tinta un perro
Sobre el carbón apagado...
-Entra, Amistad, que sólo hallas
En este hogar solitario
A mi eterna compañera.
-¡ Cómo es de helada su mano,
Cómo es su faz de sombría,
Envuelta entre sus harapos!
Dime su nombre. ..-Miseria.
-Adiós amigo, me marcho:
Donde la Miseria vive
La Amistad no tiene campo..
¡ Si que está triste mi alma,
Si que está mi rostro pálido!...
¡ Cómo tinta mi perro
Sobre el carbón apagado!...
ULTIMA LUZ.
LE ofrecí mi pasión y fué perdida
Aquella de mi amor sincera carta.
Con sus ojos que piensan, errabundos,
Sin ver mi pobre carta, la miraba.
Le dieron la noticia de mi ausencia.
No pareció que le importase nada.
Ni un suspiro lanzó por el que siempre
Soñó con ella en extranjera playa!
Llegó á su puerta el eco de mis triunfos,
Llegó mi nombre en brazos de la fama.
Tanto caso hizo de él, como las olas
De humilde brisa que sobre ellas pasa !
Años más tarde se escuchó la queja
De un pobre corazón que agonizaba...
Mis suspiros llegaron á su oído,
Mas no alcanzaron á llegar á su alma.
Supo la enormidad de mis dolores,
Supo la inmensidad de mi desgracia.
Se conmovió como las negras rocas
Al gemido del viento en la borrasca...
Le dieron la noticia de mi muerte.
Pareció recordar...Oh ! despertaban
Mis versos, mis suspiros y mis glorias
Y mi infinito amor sin esperanza!
Por la primera vez, mojado en llanto,
En ese mudo hablar de su mirada,
Apareció mi nombre !...Oh muerte! oh muerte!
Sólo tú arrancas para mí una lágrima!