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RUBEN J. MOSQUERA.
 

 

ANTE LA ESTATUA DE BOLÍVAR.-¿ HASTA DÓNDE ?-A ESPAÑA.
 

 

ANTE LA ESTATUA DE BOLIVAR.

 

(EL DIA DE SU CENTENARIO.)

 

SONETO.

 

VEDLO !  Allí está! Parece que se anima

Su enjuto rostro, su nervudo brazo;

Súbdito de su genio, el Chimborazo

A soportar su pie dobla la cima!

 

La Libertad que como á Dios estima,

Roto sintió de la opresión el lazo,

Y, Padre de la Patria, unió en abrazo

Los hijos del Rimac y del Tolima.

 

Habla, fundido bronce! Dinos cuántas

Al par que tristes, infecundas luchas

Murieron, al surgir, bajo las plantas;

 

Y si la voz del patriotismo escuchas,

Yergue la frente, y en tus ojos muestra

El ígneo rayo que blandió tu diestra!

 

¿HASTA DONDE? 

CALMA el mar en su embate furibundo

El vaivén de sus ondas alteradas;

Mas ay! del corazón en lo profundo

Incesantes revuelven sus oleadas.

 

Tiene su dique en la menuda arena

La enorme mole que en fragor batalla;

Ay! y no evade el corazón la pena

Que aun en el medio del placer estalla !

 

En la forzosa lucha por la vida

Cómo esquivar la hiel del sufrimiento,

Si en consorcio fatal va refundida

La sombra con la luz al pensamiento !

 

Tras larga noche, impenetrable y muda,

La aurora luce del risueño día,

Y sobre el campo estéril de la duda

La fe sus rayos poderosa envía...

 

Asido de las ramas del camino,

Sangrando el corazón y el alma ansiosa,

Sigue el hombre en los brazos del destino,

Vendado de ojos y la faz llorosa.

 

¿ A dónde llega al fin? Nadie lo sabe:

Tal es de sombras su futuro incierto:

Vaga errante en el mundo como el ave

Tras la amarga semilla del desierto!

 

Aspira en lo inmortal de su delirio

De la gloria humanal el bien precario,

Y al peso de su cruz sigue al martirio,

Que apoteosis del hombre es el Calvario!

 

A ESPAÑA.

 

(SONETO.)

 

SI hervir entre mis venas no sintiera

La enrojecida sangre de Castilla ;

Si ante el altar sagrado la rodilla

Con humilde fervor no se rindiera;

 

Si su sonoro idioma no tuviera,

Que gloria fué de Moratín y Ercilla,

Podría sin rubor en la mejilla

Negar que de españoles descendiera.

 

Arrostrando del mar rigor y saña,

Desde oculto repliegue de los Andes

He venido hasta ti, gloriosa España;

 

Vengo á inspirarme en tus recuerdos grandes,

Y ávido el sitio contemplar, do un día

Colón, absorto, un mundo te ofrecía !

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