LEONIDAS FLOREZ.
DEFENSA DE LA POESÍA.-INFINITO.-SIDERAL.
DEFENSA DE LA POESIA.
I
VUESTRAS liras colgad, oh trovadores,
Que el vulgo os ha vencido y os asedia;
Así él mandó colgar en sus furores
Las espadas también de la Edad Media.
Todo está dicho ya, puesto que á Homero
Y Virgilio decir todo les plugo;
Byron es un poeta aventurero
Y un simple rapsodista Victor Hugo.
Nada trascendental hay en el verso,
Nada adelanta el inundo con cantares,
En vano hacéis llorar al universo,
Reír al cielo y sollozar los mares.
En vano hacéis, centuria tras centuria,
Repetir vuestros cantos, que el combate
El vulgo empeñará con tanta furia
Que hará olvidar el canto y hasta el vate.
Todo es viejo ya hoy! Está oxidado
El carro aquel donde rodaba Apolo...
El aplauso del mundo se ha apagado
Y el pobre trovador se encuentra solo.
¿ Decis al sol que es ojo del espacio
Y á la luna llamáis hostia de fuego ?
Pues lo uno hace siglos en el lacio
Dijo un vate latino, y lo otro un griego.
¿ Soñáis viendo la larva de algún astro
Y un capullo de aurora? Que os perdone
Ese tan bello plagio Zoroastro,
Porque si él no lo dijo, se supone.
Hacha de Dios al rayo furibundo Decís ;
lengua de bronce á la campana;
Arista al hombre...¿ que adelanta el mundo?
¿ Por eso más feliz será mañana?
Oíd al vulgo: no halla trascendencia
Y do no la halla encuentra poco seso;
El poeta consume su existencia
Sin su óbolo poner en el progreso!
II
Vulgo infeliz! en vano te levantas
Del vate á profanar las hondas huellas,
Pues tomas, cuando tocas ya sus plantas,
El polvo de sus plantas por estrellas.
Tú crees que el cielo donde canta el vate
Se halla á tu altura; en tu irrito horizonte
Tú sólo ves el polvo del combate:
Alcanzas la colina, mas no el monte.
No mires á sus pies, que te han creado;
Mira á lo alto, que arriba está la meta.
¿ Ves un sol por estrellas coronado?
Pues esa es la cabeza del poeta!
«Todo está dicho ya !» Sí, mas la idea
Es la piedra; jamás fué la escultura;
Porque alguien hizo á Venus Citerea,
No ha de hacer Praxiteles su figura?
Porque alguien hizo un cántaro de barro
En tiempo de Nemrod y de las liebres,
¿ Llegarán el despecho y el desbarro
Hasta incendiar la fábrica de Cevres.
Crea el poeta á veces y mejora
Otras veces también, siempre que canta;
Do sollozó uno apenas, otro llora;
Uno llégó hasta aquí y otro adelanta.
Versos! qué son? « Insípida armonía »
¿ Qué avanza el mundo que cual són los toma ?
No profanéis así la poesía,
Que ella no es una ciencia, es un idioma!
No es su objeto avanzar ni hacer que avance
Tampoco el mundo, ni es buscar razones:
Es hacer entenderse á quien la alcance
Con los grandes y nobles corazones.
Es despertar en generoso pecho
Las dulces sensaciones que no había;
Hacer llegar al calabozo estrecho
Donde duerme el dolor, la luz del día.
Es vestir regia clámide que al oro
A la virtud y á la belleza abate;
Que la mujer le dice : « ¡Yo te adoro ! »
Sin conocerlo al verdadero vate.
Tornar el de Procusto en el de rosas
Lecho imperial, cantar en el infierno;
Y dejar, cual el tracio, en sus baldosas,
Como un lampo de Dios un eco eterno.
¿ No gustas de los versos? Pues bien, sea !
Hay quien la música haya aborrecido;
¿ Mas no hay luz porque un ciego no la vea?
Al que odia el verso fáltale un sentido!
« Todo es viejo ya hoy!» Y el canto triste
De la alondra es más viejo todavía,
Y aunque existe él desde que el vulgo existe,
Siempre despertará melancolía.
Más vieja que los, cantos es la luna,
Pero véla seguida de una estrella
Retratando su frente en la laguna,
Y has de postrarte, aun sin pensarlo, ante ella.
Inventa un cielo, un sol, otros luceros,
Otro espacio, otra luna, é inmortales
Serán siempre en los tiempos venideros
Tus osadas creaciones siderales;
Y aun no habrás alcanzado, nó, la fama
Que del poeta ciñe la alta frente;
Porque él no crea ya, sino derrama
A raudales los mundos de su mente.
Y de su lira el mágico sonido
Revuelve el mundo; es néctar ó veneno;
Ella torna creyente al descreído,
Al bueno malo, como al malo bueno.
Es eco del dolor ó la alegría,
Padrino del valor, censor del miedo,
¿ Aquiles sin Homero existiría?
¿ Concibes á Bolívar sin Olmedo?
Canta y el mundo cesa en su marasmo;
Y cual si oyera músicas marciales
Aprovecha el calor del entusiasmo
Y triunfa luégo en lides colosales.
Ríe él y el mundo ríe con locura;
Llora él y el mundo con angustia llora;
Néctar y hiel, placeres y amargura,
Hijos son de su lira triunfadora.
Sofista del dolor, en dulce metro
Canta al doliente rey lleno de orgullo,
Y olvida el rey corona, pena y cetro,
Escuchando del vate el dulce arrullo.
Vivió un monarca, de esplendor cubierto;
Y un vate lo alcanzó con su zaheta;
Muere Napoleón...y queda muerto.
Y muere Hugo... No muere, que es poeta !
El uno duerme ya con sus mayores;
Su losa es el sarcasmo de la historia;
Y el otro vive aún en los clamores
Del mundo, y en sus cantos y en su gloria.
En el infierno acaba la esperanza...
El que entra nunca sale; mas Orfeo
Entra y sale, y Virgilio el paso avanza
Y de brazo con Dante da un paseo!
Y es de los vates tal el poderío,
Que si en el verso «dardo de la frente»
Dijeran todos « Creemos ya, Dios mío »
No fuera el mundo ateo sino creyente.
Mas no lo dicen porque son creadores,
Y su único rival está en los cielos!
Colgad las liras pobres trovadores,
Que no hay pena más grande que los celos!
INFINITO.
ANUNCIABAN los limpios horizontes
Con su fulgor la luz de la mañana;
Las blancas nubecillas parecían
De bellos cisnes colosal bandada.
Ella sentada junto á mí en la prora
El océano inmenso contemplaba;
Yo interrumpí sus tristes pensamientos
Diciéndóle al oído:-Y aun me amas?
-¡ Tanto! me dijo, é inclinó la frente,
Para esquivar la luz de mis miradas;
Yo con mis labios la enjugué amoroso
El llanto que brillaba en sus pestañas.
-¿ Y es muy grande tu amor? volví á decirla;
Y entónces ella, en majestuosa calma,
-¡ Así ! me dijo, y me mostró el espacio
Sin límites ni fin y el mar sin playas!
SIDERAL.
YA se eleva la luna tras de los montes;
Ya se aduermen los vientos entre las palmas;
Y al contemplar la luna más horizontes
Se abren más horizontes á nuestras almas.
Qué delicia que juntos en raudo vuelo,
Sin dejar en el aire huella ninguna,
Llegáramos besándonos hasta el cielo
Y por hogar tomáramos la alba luna !
Volar como dos nubes de opuestos polos
Eléctricos, que imitan aureos vellones !...
¡ Qué soledad tan dulce la de dos solos
Que al volar se compriman los corazones!
Arder aquí en la tierra como dos llamas,
Vibrar en el espacio como dos notas,
Y morir en la luna si no me amas,
Como dos tristes liras á un tiempo rotas!
Y al alzarse la luna llena y brillante,
Como hostia de luz viva sobre el sagrario,
Las almas que bien se amen en adelante,
Se darán siempre citas á nuestro osario!