Señor Ricardo Carrasquilla.
Un sabio.
Estaba Crispín el sabio
Con otros sabios un día;
Se habló de sabiduría
Y no desplegó su labio.
Acerca de Meca y Moca
Con entusiasmo se habló;
Y Don Crispín no movió
Su sapientísima boca.
Tratóse con gran porfía
De DUMAS y LAMARTINE;
Pero el señor Don Crispín
No dijo esta boca es mía.
Hablose al fin de Cantú,
Don Crispín movió sus labios,
Callaron todos los sabios,
Y él dijo mal serio: MU!