Señor Rafael Pombo.
La extranjera.
En vano, melancólica extranjera,
Buscas aquí tus flores y tu sol;
Luz de otro sol y flores de otra tierra
No tienen fuego, aroma, ni color.
Te preguntan qué tienes, no respondes;
Pero bajas tristísima la sien;
Niña y proscrita, nadie te conoce,
Nadie sabrá tu pena adormecer.
Infeliz! ni un suspiro! ni una lágrima!
Cuánto dice en silencio tu dolor!
Acaso entre las sombras de tu Patria
La sombra de un amante resbaló.
Y cuando vaga un nombre por los labios,
Y llena del ausente el alma está,
¡ Qué valen las caricias de un extraño
Que viene nuestro culto a profanar!
Sonríes, y es acerba tu sonrisa;
Hablas, y es triste el eco de tu voz;
Y si alzas la mirada, tus pupilas
Brillan como la estrella del dolor.
Misterio de pesar, virgen infausta,
Oh si pudiera consolarte yo!
Te falta amor? Mi corazón no basta?
Patria? Patria te da mi corazón!