Señor José Joaquín Ortiz.
A Tunja, desde el Alto de Soraca,
I.
Oh! ved allí la antigua y noble villa
Patria del Zaque y tumba de Rondón,
Con su aire puro y su brillante cielo,
Sus altas torres que iluminan el sol!
A su sagrado suelo no dan sombra
La palma, el limonero ni el jazmín;
Ni se escucha la voz de los torrentes
Que ronca suena al último confín.
Esto conviene a sus pasadas glorias
Y a su terrible y fiera majestad;
No el vuelo de la brisa entre las flores,
Mas ronco son de recio vendaval.
Ella, cual la Cibéles de la fábula,
Nos muestra sonriendo por blason
La virtud y belleza de sus hijas,
De sus heróicos hijos el valor.
Que tengan otras tierras bellos campos,
Ríos, flores....qué importa? aquí nací:
¿ No ama también el águila su roca,
Cual su humilde rosal el colibrí?
II.
Esos despedazados monumentos,
Que no pueden mirarse sin dolor,
Son elocuentes ruinas que publican
Noble infortunio y sin igual valor.
¡ Qué luz de gloria en los antiguos días
Su augusta frente iluminó fugaz,
Cual se mira entre nubes tormentosas
El iris del Señor reverberar!
Cuando Aquimin manchaba con su sangre
Las aras en que amor le coronó;
Cuando Quesada sus feroces huestes
Como un torrente asolador soltó;
Y cuando, desplegado al vago viento,
Roto por la metralla en Boyacá,
El pendón de la Patria flameaba
Prenda de redención y libertad..
De tu glorioso escudo los cuarteles
Por la injuria del Tiempo destructor
Cayendo van sin remisión, oh Tunja!
Cuna de la nobleza y del honor,
Cual vuelan por el bosque solitario
A impulso del horrísono huracán,
Una a una las plumas desprendidas
De las alas del águila caudal!
III.
¿ Quién te volviera el esplendor perdido,
Tu majestad y tu opulencia, quién?
¿Quién sobre ti vertiera los raudales
De riqueza, de gloria, dicha y bien?
Oh! si tus mismos hijos.... Mas, silencio!
Que de la ausencia escucho ya la voz
Inflexible sonar.. . .Adiós, oh Tunja!
Adiós, oh Tunja! y para siempre adiós!