Señor Andrés Maria Marroquín.
Al señor Fernando Vergara, En su retiro a la trapa.
¿Qué tesoros, Fernando, te ha mostrado
Mas allá del Océano desmedido
Esa divina voz que has percibido
Del Santuario al reposo retirado?
¿A dónde vas, dejando apresurado
El suelo patrio, y el hogar querido,
La honrosa toga, el puesto distinguido,
Y el fraternal amor desconsolado?
¡Oh sabio negociante! De este modo
Adquiriste la joya mas cumplida
Cuyo valor excede al mundo todo.
Diste penas por gozo sin medida,
Diste por todo el cielo inmundo lodo,
Y breve tiempo por la eterna vida.