Señor Andrés Maria Marroquín.
A los héroes muertos en la batalla del santuario de
Bogotá
Salida del Averno pestilente
La Discordia feroz vuela irritada,
Y blandiendo su antorcha ensangrentada
Levanta ufana su atrevida frente.
Arde su impuro fuego, y de repente
Truena el cañón y brilla el ancha espada,
Y el padre Bogotá mira mezclada
Con la sangre su diáfana corriente.
Oh Santuario infeliz! Cuántos soldados
Al modo que en Esparta los guerreros,
Claman en tu llanura sepultados:
"Decid a nuestra Patria, pasajeros,
Que aquí dimos la vida denodados
Por defender sus leyes y sus fueros!"