Señor Felipe Pérez.
Soconsuca.
En este corto valle circuido
De espesos sotos y azuladas cumbres,
Cabe a arroyuelo manso, desprendido
De agrio peñón, por entre mirtos bellos,
Miré del sol los vívidos destellos.
Y era ese el primer sol, la luz primera
Que, cual un manto de oro, cobijaba
Mi humilde cuna, en su mecer ligera.
Mi madre al lado, en su gozar profundo,
Llena de amor me presentaba al mundo.
En el vecino prado retozaban
Mansos corderos y ágiles caballos;
En torno a mi los céfiros soplaban,
Y en cantos mil, unísonos, suaves
Me saludaban las canoras aves.
Redondo el cielo, azul y transparente,
Cúpula de cristal, me rodeaba....
La corona del ángel en mi frente,
La sonrisa de paz entre los labios,
Y el corazón sin pena y sin agravios.
Oh! qué feliz nacer! qué primer día!
Cuál lo recuerda el alma entusiasmada!
¿ Porqué voló tan pronto su alegría?
¿ Porqué dejó tan solo por despojos,
"Luto en mi corazón, llanto en mis ojos ?"
Hoy solo queda en pié triste ruina,
Bajo árboles sin sombra, sin calores;
Y cuando mas el ave peregrina,
Antes de alzar su vuelo en la mañana,
Saluda a Dios en su primer hosana!
Triste el arroyo su onda quieta avanza
Por entre aliso y zarzas; de la sierra,
Monstruo del aire, el águila se lanza
En busca de sustento....la espesura
Tiembla a la voz del toro en la llanura.
Oh! ya no sube en espiral al cielo
El humo blanco del hogar querido!
En soledad el valle, desconsuelo
Lleva doquier; el alto trueno grita,
Y el vendaval los árboles agita!
Apenas han veinte años trascurrido,
Y niño ayer y hoy hombre, de mis lares
Vengo a buscar en bosque envejecido,
Entre ansias mil y miles de querellas,
Las ya borradas solitarias huellas!
El arpa traigo al hombro, única prenda
Salvada en el naufragio de mi vida!
Benigno Númen en mi mente encienda
Llame de inspiración y de fortuna,
Y pueda yo cantar mi pobre cuna !
Hoy no hay aquí un amigo; no hay hermanos,
Lejos están mis padres, oh! muy lejos!
Implacables los hados inhumanos,
Cual las hojas el cierzo furibundo,
Nos han desparramado por el mundo!
Oso llamar, y nadie me responde!
Las mismas piedras. . .el camino ...todo...
Todo está ahí lo mismo; mas ¿en dónde,
En dónde están los rostros placenteros
Que conmigo sonrieron los primeros?
¿Y el manso can y el estacado aprisco?
Por mis hermanas el jardín plantado?
El cabrito saltando por el risco?
La verde sementera, y la alegría
Que el convecino monte repetía?
Todo despareció! suerte importuna
Nos arrancó de aquí para otros climas;
Corrimos tras la ciencia y la fortuna;
Pedimos su secreto a las edades,
Y visitamos templos y ciudades;
El mar gigante sus gigantes olas
Apartó a nuestro paso....el rubio día
En el estudio meditando a solas
Nos sorprendió, engolfados muchos años;
Mas nuestra ciencia fue de desengaños!
Mujeres mil su seno de hermosura
Y sus bocas de rosa nos brindaron,
El popular aplauso en su locura
Alguna vez nos concitó a la gloria,
Y otras nos desechó de su memoria.
Roto el cayado de la edad primera
Por el endeble cetro cortesano,
Diga el Destino en su habla lisonjera
Qué era mejor: ¿ la beatitud del campo,
O de la gloria el fugitivo lampo?
Salve santo lugar! humilde ruina!
Porque mi voz causada desfallece,
Y mi agitada planta do camina
Es mucho mas allá de tu horizonte.
Te diré adiós desde el vecino monte!