Señor Mario Valenzuela
Recuerdo.
Sola mi amada en su aposento estaba:
De amor temblando hasta ella penetré;
Otra cosa a decirle no acertaba,
Y-me amas? exclamé.
Ella alzó a mí los ojos conmovida,
Y temblorosa en el sofá cayó;
Otra vez me miró y entristecida,
-Lo dudas? respondió.
-No, mi bien, no lo dudo! en la locura
De mi amor decir quise, mas callé
Porque embargó mi lengua la ventura,
Y a su lado lloré!