EL "COLISEO" - PRIMERAS REPRESENTACIONES TEATRALES
(Continuación del anterior)
D. José Tomás Rodríguez y D. José Dionisio del Villar so
licitaron del Fiscal de la Corte, en 25 de mayo de 1792, se les
diese permiso para levantar un teatro en esta ciudad
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, obligándose a dar una
comedia, con su sainete y tonadilla todos los domingos y jueves del
año, excepto en la época de cuaresma. Pedían se nombrase un juez
económico de la casa, con las facultades que se estimaran
conveniente para que pudiese poner en práctica las ceremonias que
en ella debían observarse por los concurrentes. Fijaban el precio
que debían pagar los asistentes al teatro, que era el de dos reales
a la entrada de la primera puerta, y los que, distinguiéndose
quisiesen entrar a la luneta, pagarían, además, por el primer orden
de asientos, a tres reales cada persona; a dos y medio por el
segundo; por el de tercera dos, y por el cuarto real y medio. Por
los palcos o balcones, los del primer alto, a más de los expresados
dos reales de entrada, deberían dar un peso de arrendamiento en
cada comedia y los del segundo alto, seis reales, a más de la
entrada primera, por consiguiente, medio real los que de ambos
sexos tomasen asiento en las gradas a más de los referidos.
Obligáronse los peticionarios a construir en frente del teatro
(que por tal distinguían el escenario), tres balcones, uno
destinado al Fiscal; otro, a la derecha, para los ministros de la
Real Audiencia, y otro, a la izquierda del primero, para el ilustre
cabildo de la ciudad. Además, se comprometieron a dar mensualmente
cincuenta pesos a beneficio del tesoro público. Pidieron que el
Fiscal señalara la hora a que debían dar comienzo las funciones, y
que se les concediese para todas ellas una escolta de la tropa, y
permiso para que tocase la música del batallón. Lo relativo a la
escolta se practicó aquí durante largos años, hasta hace diez o
doce.
El dictamen del Fiscal de su Majestad (Berrío), a la petición de
los dichos Ramírez y Villar, hubo de ser de un todo favorable.
Entre otras razones que encontraba é Fiscal para apoyar la
solicitud de los peticionarios, decía: ". . . Que las re
presentaciones en teatros de comedias que no sean torpes es
reputada por una diversión honesta y recreación del espíritu, que
lejos de corromper las buenas costumbres, conduce a desterrar los
vicios y desórdenes nocivos a la sociedad, especialmente el juego
inmoderado y la murmuración ofensiva al prójimo y aun al gobierno,
y por eso en muchas partes se ha mirado como la máxima política
dar al público esta honesta diversión, para distraerle de
perniciosos desórdenes. . . ". Admitió, pues, que debía!
concedérseles la licencia que solicitaban por diez años, bajo las
capitulaciones que ellos mismos proponían. El memorial de los
interesados pasó también a la Junta de Policía de la ciudad, para
que emitiese concepto, que hubo de ser aprobatorio, firmado el
nueve de junio de 1792, por los señores Juan Fernández de Alba,
Primo Groot, Juan Salvador Rodríguez Lazo, Antonio Nariño y José
Miguel Pey.
Levantados que fueron los cimientos del edificio, el cabildo
comisionó a D. Domingo Esquiaqui, Coronel y Comandante del Real
Cuerpo de Artillería, para que informase sobre la solidez de la
obra comenzada; este, apoyado en el parecer de cuatro maestros de
albañilería, opinó favorablemente.
No tardó mucho tiempo en quejarse D. José Tomás Rodríguez a la
autoridad de la condición por él mismo propuesta del pago de los
cincuenta pesos, pidiendo se rebajasen a treinta, y, por último,
que no se le obligase a dar nada. Decía que hasta el cuatro de
agosto de 1794, había invertido en la obra del teatro la suma de $
56.310.00 y un cuartillo. Lo cierto es que aun cuandó se aumentaron
los precios de entrada el empresario con sumió inútilmente su
fortuna en aquella empresa.
Sin terminar la construcción del techo del teatro, cubierto
apenas con un toldo, comenzaron las primeras representaciones el
seis de enero de 1793, dándose trece funciones seguidas a dos por
semana. Concluída la obra del Coliseo, comenzaron de nuevo otra
temporada el 27 de octubre de 1793, que terminó el cuatro de marzo
de 1794. Luego hubo dos temporadas más que terminaron el 16 de
noviembre de 1795. Una de las prime ras piezas que se representaron
fue La fuerza del natural. La lista de los primeros actores que
trabajaron en el nuevo teatro es la siguiente: primera dama y
cantarina, Nicolasa Villa; segunda dama, Cantarina Arias; tercera,
Josefa Chabur; cuarta, Damiana Sabala; quinta, María del Rosario de
Afanador; graciosa, Isabel Pérez. Primer galán, Vicente Ruiz,
primer barba, Ignacio Antonio Rodríguez; segundo, Esteban Bolívar;
galán, Francisco Cordero; id., Francisco Bolívar; id., Miguel
Pegueros; gracioso, José Manuel Barón; segundo, Mariano Pava;
primer apunte, Antonio Gutiérrez de la Torre; segundo, Francisco
Ramos; portero, José Martínez, y peluquero, D. Manuel de la
Mota.
En la segunda temporada se agregó a los nombrados la se ñora
María Agustina Sánchez.
La primera producción dramática, de un hijo del país de que se
tiene noticia, es la titulada El zagal de Bogotá, por José Miguel
Montalvo, que se representó en la noche del 9 de febrero de
1806.
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La circunstancia de haber ido
escribiendo estos artículos a medida que se han ido publicando,
ofrece al autor ocasión de ampliar lo relativo a la construcción
del teatro, y la de agregar algunas noticias sueltas sobre las
compañías y obras que se han representado.
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