LA ESTRELLA
Beldad que admira el mundo en su vejez,
Lo que en mi triste corazón pasó
Al contemplarte por primera vez
Se siente sí, pero se expresa no.
Ingenio, gracias, rica juventud.
Noble pensar, cual yo lo concebí.
Amor y gloria, honor, placer, virtud...
Todo lo encuentro junto, y sólo en ti.
¡Oh! ¡para amarte me hizo Dios nacer!
Benigno u ominoso, astro inmortal,
Aquí serás la estrella que en mi ser
Repartirá ya sola el bien o el mal.
Junio 17, 1841.