EN UN BAILE
Cuando, en mi capa envuelto a la española,
A media noche, en baile concurrido,
Del inmenso tropel desatendido,
Me escondo en un rincón;
Y miro allí pasar ola tras ola
El valse en su redondo movimiento;
Y, con la mano sobre el pecho, siento
Latir mi corazón...
Y los perfumes mil de miles flores,
Y los reflejos mil de mil bujías,
Con ecos mil de miles armonías,
Siento de lejos hasta mí llegar;
Y las voces de damas y señores,
Y coloquios, y cánticos, y risas,
Todo zumbando cual las vagas brisas
Que juegan con las olas de la mar...
Pienso entonces que allí como extranjero
Me encuentro solo faz a faz conmigo;
Que no hay un solo corazón amigo
Que me conozca allí.
¡Oh! pienso entonces en mi amor primero.
En ti, mujer que tanto amé, que adoro,
En ti, mujer, perdido bien que lloro...
¡Delina, pienso en ti!
Junio 27, 1840.