INDICE




El huérfano sobre el cadaver
El ciprés
Desesperación
Mi juventud
Después de veinte años
Aparición
Presentimiento
El pobre
En unas bodas
Capa rota
A Francisco Javier Caro
A Antonio José Caro
A Jenny
En el cumpleaños de la Señora Mercedes Nariño
Epitafio para Juan Clímaco Ordóñez Caro
Epitafio para Pedro Tobar
Epitafio para Miguel Tobar
A la muerte del mismo
En boca de una madre
La flor artificial
En boca de una actriz española
Para el álbum de la señora Joaquina Cordovez
Epitafio para la Señora M
Al Dr.
A la señora Doña Paula Fajardo de Cheyne
En el álbum de Miss Bolivia O´ Leary
El valse del dolor
Ceniza y llama
Al Chimborazo
Junín
La nueva torre de Babel
Guerra al inglés
En boca del último Inca
Héctor
El himno granadino
A Ocaña
A Maracaibo
En alta mar
Buenas noches, patria mía
La imagen de la patria
El hacha del proscrito
El valse
Declaración
Tus ojos y tu amor
Memorias
¡Todo mi corazón!
Contraste
Los juegos de niños
La gloria y la poesía
Adiós
Mi amor
Pobre amor tan bello
Desaliento
El mayor pesar
La hurí
Histórico
La mañana
La venida de la ciudad
Un sueño
Él y yo
El serafín y la mujer
Mi lira
En un baile
En vísperas del combate
La he vuelto a ver
El robo
Eterno adiós
Sociedad y soledad
Estar contigo
La sonrisa de la mujer y el alma del poeta
Tu nombre
La estrella
Enviando una manzana
¡Perdón! ¡Perdón!
Proposición de matrimonio
La bendición nupcial
Una lágrima de felicidad
La buena vieja
Aniversario del nacimiento de Delina y de nuestro matrimonio
La bendición del feto
El bautismo
A un tirano (fragmento)
La libertad y el socialismo
Notas al autor
¡GUERRA AL INGLÉS!

 

¡Al campo, hijos de Bolívar!

Vamos a buscar el sable;

Que otra vez al aire ondea

De Junín el estandarte.

 

Hoy el ladrón extranjero

Va a invadir nuestros hogares:

Ya del mar la espalda cubren

Sus huestes innumerables.

 

Quiere hacernos sus colonos,

Quiere hollar nuestras ciudades,

Incendiar nuestros sembrados,

Profanar nuestros altares;

 

Matar nuestra lengua hermosa,

Y hundirnos en luto y sangre,

Y gozarse en nuestros llantos,

Y en nuestro oprobio gozarse.

 

¡Oh! ¡no! ¡jamás! ¡Oh! ¡primero

Pegar fuego a nuestros lares,

Y la casa do nacimos

Hacer volar por los aires!

 

Primero abrir el sepulcro

Do nuestros abuelos yacen,

Y con ellos en el polvo

Para siempre sepultarse.

 

Pensar subyugar al pueblo

Que con manos de gigante

Alzó al español un día

Y lo arrojó entre los mares.

 

Hipócritas suplicantes,

Hipócritas suplicantes,

Y llamar a nuestras puertas

Y pedirnos hospedaje:

 

Y albergue y pan encontraron,

Y abrazo y sonrisa afable,

Y ropas que los cubriesen,

Y hogar que los calentase:

 

Y porque pobres nos vieron,

Y ricos ellos y grandes,

Contra sus nobles amigos

Hoy pretenden ensañarse.

 

¡Al campo, hijos de Bolívar!

Vamos a buscar el sable;

Que otra vez al aire ondea

De Junín el estandarte.

 

¡Infamia o guerra! nos gritan;

Una de dos; ¡no hay examen!

Pues bien: ¡guerra, guerra a muerte!

¡Y de ellos ninguno escape!

 

¡Y vengan cuando quisieren,

Y vengan cuantos gustaren,

Y llamen a sus amigos,

Y a Satanás también llamen!

 

¡Largas lanzas los esperen,

Y hachas y limpios puñales,

Y altas horcas, do de lejos

El mundo a verlos alcance!

 

¡Y veneno, y hierro, y llama,

Y peste, y calor, y hambre,

Y gente libre y sin miedo

Que jamás huyó de nadie!

 

¡Huir! ¡los nietos de Sucre!

¡Los que en más de cien combates

De tres colonias formaron

Tres naciones formidables!

 

¡Huir... del vil extranjero

Más vil que los viles canes

Que, cual signo de sus glorias,

Lleva en pos por nuestras calles!

 

¡Oh! ¡no lo espere! ¡no espere

Que, convertidos en pajes,

De rodillas nuestros hijos

Los pies jamás le descalcen!

 

¡Ni que a la cruz que orna humilde

Las tumbas de nuestros padres

Atados pasten sus potros

La yerba que en ellas nace!

 

¡No; que aún de ser colombianos

Nos acordamos bastante,

Para tirar guerra al rostro

Del pueblo que guerra trae!

 

¡Y el buen llanero a la cola

Aún de su caballo sabe

Llevarse arrastrando un toro...

Qué mucho que a esos cobardes!

 

¡Al campo, hijos de Bolívar!

Vamos a buscar el sable;

Que otra vez al aire ondea

De Junín el estandarte.

 

Enero, 1837.

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