¡GUERRA AL INGLÉS!
¡Al campo, hijos de Bolívar!
Vamos a buscar el sable;
Que otra vez al aire ondea
De Junín el estandarte.
Hoy el ladrón extranjero
Va a invadir nuestros hogares:
Ya del mar la espalda cubren
Sus huestes innumerables.
Quiere hacernos sus colonos,
Quiere hollar nuestras ciudades,
Incendiar nuestros sembrados,
Profanar nuestros altares;
Matar nuestra lengua hermosa,
Y hundirnos en luto y sangre,
Y gozarse en nuestros llantos,
Y en nuestro oprobio gozarse.
¡Oh! ¡no! ¡jamás! ¡Oh! ¡primero
Pegar fuego a nuestros lares,
Y la casa do nacimos
Hacer volar por los aires!
Primero abrir el sepulcro
Do nuestros abuelos yacen,
Y con ellos en el polvo
Para siempre sepultarse.
Pensar subyugar al pueblo
Que con manos de gigante
Alzó al español un día
Y lo arrojó entre los mares.
Hipócritas suplicantes,
Hipócritas suplicantes,
Y llamar a nuestras puertas
Y pedirnos hospedaje:
Y albergue y pan encontraron,
Y abrazo y sonrisa afable,
Y ropas que los cubriesen,
Y hogar que los calentase:
Y porque pobres nos vieron,
Y ricos ellos y grandes,
Contra sus nobles amigos
Hoy pretenden ensañarse.
¡Al campo, hijos de Bolívar!
Vamos a buscar el sable;
Que otra vez al aire ondea
De Junín el estandarte.
¡Infamia o guerra! nos gritan;
Una de dos; ¡no hay examen!
Pues bien: ¡guerra, guerra a muerte!
¡Y de ellos ninguno escape!
¡Y vengan cuando quisieren,
Y vengan cuantos gustaren,
Y llamen a sus amigos,
Y a Satanás también llamen!
¡Largas lanzas los esperen,
Y hachas y limpios puñales,
Y altas horcas, do de lejos
El mundo a verlos alcance!
¡Y veneno, y hierro, y llama,
Y peste, y calor, y hambre,
Y gente libre y sin miedo
Que jamás huyó de nadie!
¡Huir! ¡los nietos de Sucre!
¡Los que en más de cien combates
De tres colonias formaron
Tres naciones formidables!
¡Huir... del vil extranjero
Más vil que los viles canes
Que, cual signo de sus glorias,
Lleva en pos por nuestras calles!
¡Oh! ¡no lo espere! ¡no espere
Que, convertidos en pajes,
De rodillas nuestros hijos
Los pies jamás le descalcen!
¡Ni que a la cruz que orna humilde
Las tumbas de nuestros padres
Atados pasten sus potros
La yerba que en ellas nace!
¡No; que aún de ser colombianos
Nos acordamos bastante,
Para tirar guerra al rostro
Del pueblo que guerra trae!
¡Y el buen llanero a la cola
Aún de su caballo sabe
Llevarse arrastrando un toro...
Qué mucho que a esos cobardes!
¡Al campo, hijos de Bolívar!
Vamos a buscar el sable;
Que otra vez al aire ondea
De Junín el estandarte.
Enero, 1837.