AL CHIMBORAZO
¡Oh monte-rey, que la divina frente
Ciñes con yelmo de lumbrosa plata,
Y en cuya mano al viento se dilata
De las tormentas el pendón potente!
¡Gran Chimborazo! tu mirada ardiente
Sobre nosotros hoy revuelve grata,
Hoy que del alma libertad acata
El sacro altar la americana gente.
Mas ¡ay! si acaso en ominoso día
Un trono levantándose se muestra
Bajo las palmas de la patria mía,
¡Volcán tremendo! tu furor demuestra,
Y el suelo vil que holló la tiranía
Hunda en los mares tu invencible diestra.
Enero, 1835.