D. FRANCISCO DE P. RENDON
Al leer a "Inocencia" de Rendón se recuerda
sin querer a Pereda, y por lo menos respira uno aires de campo y de
una tierra real y efectiva, sintiéndose muy lejos de los artificios
bulevarderos y de las tierras de ninguna parte, meramente
fantásticas. Aquello sabe a tierra, sabe a lugar, sabe a tiempos y
sabe a humanidad.
MIGUEL DE UNAMUNÓ
Pacho Rendón, así lo llamábamos familiarmente, nació en Santo
Domingo en el año de 1854. Fueron sus padres don Jesús Rendón y
doña Matilde Trujillo. Estudió en la Universidad de Antioquia, pero
toda su vida fue de estudio.
Pacho era querido y admirado por todos. Y, ¿cómo no quererlo y
admirarlo si era el amigo invariable, el consejero acertado en
todas las dificultades y el hermano en las alegrías y en los
pesares? «Mi paño de lágrimas» decían de él los tristes y los
enfermos. Dualidad extraña, si se tiene en cuenta que un sino
amargo lo perseguía. De ahí que alguien dijera que su destino era
tragar sus propias lágrimas para enjugar las ajenas. Se empeñaba en
hacer reconocer méritos en cualquier hijo de vecino, por lo cual
sus amigos le decían, chanceándose, que sacaba seres de la
nada.
Tenía un carácter irónico y graciosísimo. Para corregir al que
cometía alguna falta social, lo hacía de tal modo, que el
delincuente no conservaba ningún rencor ni sentía ningún bochorno,
y a todos les contaba lo que Pacho le había dicho. Viejos, jóvenes
y niños, todos buscaban el calor de su amistad, y para todos tenía
un puestecito en su corazón adolorido. Tenía el dón especial para
percibir lo bello, lo característico y lo ridículo. Era de
sentimientos muy religiosos y exageradamente conservador.
En Santo Domingo, a propósito de cualquier suceso, todos
escribían. De ahí se formó como una escuela.
Principió a publicar mucho después de Carrasquilla. Cuando se
publicó «Inocencia» dijeron varios que le había ayudado al primero
a escribir «Frutos de mi Tierra». Luégo vino la viceversa: que
Carrasquilla le ayudaba a Rendón. Todo esto son suposiciones sin
fundamento, debido a que ambos han escrito novelas y cuadros
campesinos, pero su modalidad literaria y los asuntos que tratan
son casi opuestos.
Además de «Inocencia», publicó «Sol», «Lenguas» y «Corazones» y
el «Palacio de la Felicidad», crónica muy celebrada. Según decía
estaba escribiendo una novela y pensaba publicarla en España. No se
sabe si fue que no la terminó o que el manuscrito se perdió. Entre
sus papeles sólo se encontró un fragmento que publicó, después de
su muerte, la revista «Colombia»,. Murió repentinamente el 28 de
noviembre de 1917.
La obra literaria de Francisco de Paula Rendón ha merecido
cálidos elogios, tanto de la crítica nacional, como de la
extranjera. Lo dicho es apenas una simple reseña biográfica,
escrita al calor del recuerdo y de la amistad. Ya apreciará el
lector, por sí mismo, hasta dónde llegaba Rendón en su profundo
conocimiento del corazón humano y hasta dónde amaba la tierra donde
le tocó nacer.
HORTENSIA CEBALLOS DE MORENO