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EL ELEFANTE ROJO

 
Hace algunos años que llegó a noticia de Sir Ronald White que, al decir de personas veraces, la existencia del elefante rojo era un hecho. Leer esa noticia en los periódicos ingleses, i concebir la idea de ir a buscar el famoso edentado, fué todo uno, en él.
Sir Ronald White era uno de esos hombres
que abundan en el Reino Unido; esto es, rico, soltero i estravagante.
Un hombre rico en Inglaterra merece bien la pena de llamarse rico. El frances es rico con pesetas, el yankee lo es con dollars: solo el inglés es rico con guineas.
Eso quiere decir que el rico inglés es cuatro veces más rico que el rico norteamericano, i vinticuatro veces más que el rico frances.
La unidad monetaria es tambien un modo de apreciar la fuerza de las naciones. Es por eso pór lo que los españoles cuentan por reales de véllon, iguales a cinco centavos. Antes contaban por maravedises, i 34 hacian diez
centavos.
Un soltero en Inglaterra es materia dispuesta para todo, como en cualquiera otra de las cinco partes del mundo ; i un estravagante lo mismo, cuando está cargado de libras esterlinas i descargado de herederos. (Sir Ronald no tenia sino uno, a médias: Ayax). Por: eso, cuando muere un rico inglés, las ciencias, los hospitales i los hospicios no pueden ménos de alegrarse.
Un difunto inglés, rico i sin familia, es un benefactor de la humanidad.
Hai si que hacer una advertencia; es ésta el semiloco, si es pobre, se llama estravagante; si es rico, excéntrico. Sir Ronaid White no era pues estravagante, sino excéntrico. Eso es mas respetable.
-Iré en busca del elefante rojo, dijo sir Ronald es cosa resuelta; i soltó el Times para cojer una taza de té.
El resto de la noche lo pasó mui contento; durmió bien, i tuvo espléndidos sueños. Hélos aquí, resumidos en uno sólo Se vió paseando en Saint James park, en Green park, en Hyde park, en Regent's park, en Victoria park i en Battersea park, sucesiva i mui amigablemente, con un compañero, al cual se detenian todos a admirar. Ese compañero era el elefante consabido, verdadera piel roja de pura sangre.
Este sueño feliz hizo que se le calentara la cabeza a sir Ronald, i pensó en que la espedicion que intentaba hacer seria completa, si ademas del elefante rojo traia a Lóndres un elefante blanco i otro negro.
Esa trinidad seria un verdadero obsequio de inglés a cualquier jardin de plantas del mundo. Qué envidia la que se iba a apoderar de los franceses cuando tuviera Inglaterra las tres famosas bestias Seria motivo, casi, de una guerra internacional.
-No importa, se dijo sir Ronald si por esto ha de venir el rompimiento, pues que venga…


Esta era cuestion de mucha monta para sir Ronald, pues habiendo visto en años pasados, en San Petersburgo, un esqueleto de elefante de 18 piés de alto, no quería que los de su cuadriga fueran de menor talla. El elefante comun tiene solo de ocho a diez piés de alto. i pesa 6,000 libras. Por lo visto, nuestro futuro viajero los quería de unas 10,000 libras de peso ; esto es, de 160 arrobas o 40 quintales.
Algo corno dos toneladas. Las cosas de gusto se han de hacer a derechas.
Otra condicion queria Sir Ronald para sus elefantes. El tamaño comun de los colmillos del elefante es de 5 a 8 piés de largo, i de 4 a 8 pulgadas de grueso, con un peso medio de 80 u 100 libras ; pero sabiendo Sir Ronald que en otras épocas se habian hallado colmillos hasta de 350 libras de peso esto es equivalentes a 405 de los colmillos comunes, quena que sus elefantes los tuviesen de esta clase, lo que ciertamente es muí hermoso. Se decia pues
-Los hallaré a fuerza de paciencia i de dinero, pues he leido, en la interesante obra de Harterfels sobre los elefantes, que cierto mercader de Venecia poseía un colmillo de 14 piés de largo.
Habia tambien otra cosa que empezaba a mortificar a Sir Ronald. El queria que sus bestias fueran completas, i resultaba que los elefantes de Asia tienen dos dientes molares en cada quijada, cinco uñas en los piés de
adelante i cuatro en los de atrás; tiempo que los de Africa no tienen sino una muela en cada mandíbula, i tres uñas en las patas traseras. Esto le hacia esclamar:


-Es una gran desgracia que, siendo los elefantes africanos los más hermosos del mundo, sean tambien los ménos perfectos.
Sir Ronald hallaba, en este caso, la mayor perfeccion en el mayor número de piezas. Empero veia aminorar su disgusto cuando recordaba que los elefantes de la Libia tienen las orejas más largas, la piel más oscura i los colmillos más grandes que los del Asia.


Por lo demas, sir Ronald solia tener envidiables compensaciones en sus éxtasis sobre los elefantes, pues sabiendo que el mastodonte de América i el rnamouth de Siberia eran o habian sido elefantes colosales en épocas antiguas, se decia lleno de alegría
-Qué gloria para mi, si llegase a encontrar vivas esas especies yá muertas. Se habla de fósiles; pero ¿quién quita una casualidad? Iré a América, si es necesario, i tambien a Rusia. Tal vez no haya sido bien buscado el animal.
 

Sir Ronald se i inclinaba a.empezar la búsqueda del elefante rojo por la India, pues quien dice la India, dice la Inglaterra; pero daba
mucha importancia al tamaño del animal, para no preferir el Africa. I tenia razon los elefantes pequeños no son estimados...colmillos valen mui poco i como animales de trabajo, se buscan los que puedan andar, a paso medio, 16 leguas por dia, cargados con un peso de mil kilogramos.


Esto lo hizo decidirse por el Africa, que, le quedaba más a la mano. Abajo de la Linea, i entre los cabos Blanco i Verde se hallan las bocas del rio Senegal, i en ellas se encontró Sir Ronald el dia ménos pensado, desde que él tomó por uno de los mas felices de su vida. Saltó a tierra en San Luis, capital de los establecimientos franceses, situada en una isla i con unos 10,000 habitantes. Las barras de arena de la boca del Senegal, del mismo diametro que el rio, no dan paso a los barcos que miden mas de quinientas toneladas. Esto hizo esclamar a Sir Ronald.

 
-Esto no es rio, no obstante su aula, que podria servirnos a nosotros los ingleses. Nuestros buques no podrán entrar en él luégo, parece que no lleva a ninguna parte importante... Triste conquista ha hecho, pues, la Francia.
El Senegal, llamado Hued-Niger por los naturales, fué descubierto por Dionisio Fernández, portugues, en l445, i se e ha confundido, por mucho tiempo con el supuesto Niger. El Senegal tiene unas 560 leguas de curso, o un poco más.


Despues de tres dias de estacion en San Luis, sir Ronald empezó a fastidiarse.
No había en aquel lugar cómo matar el tiempo. Todo el tráfico consiste allí en la venta de goma llamada del Senegal, superior a la alábiga, por una suma de un millon de libras esterlinas al año. Tambien venden oro i marfil, el primero sacado de algunos afluentes del rio, i el otro traído desde el interior de la Senegambia. Por lo que hace a las grandes manadas de elefantes que había creido hallar sir Ronald, es lo cierto que no aparecieron por ninguna parte ni de ningun color. Nuestro viajero tuvo ,pues, la idea de consultar el punto con el Gobernador, no obstante el ser éste frances, he aquí la conversación que tuvieron:


-Decís que pensáis remontar el rio ?
-Es la verdad.
-- I habeis meditado?
 -Poco más.
-Aunque ignoro cuáles sean vuestros proyectos, debo deciros que a 20 leguas de aquí hai un paraje llamado Gallam o Kajaaga, que pertenece al reino del mismo nombre, rico en oro i en tabaco, el cual está gobernado por un príncipe electivo, llamado touka.
A otras 20 leguas, está la catarata de Flan, ultimo punto de navegacion de los europeos; i 15 leguas más arriba queda la catarata de Govinea. Si de las 560 leguas que tiene el Senegal, quitais las 55 de que os he hablado, os quedarán por andar 505 leguas.
-Ciertamente
-I esto por un rio peligroso, que no tiene nada de interesante, donde solo so ven loros, monos, diversidad de pájaros, cocodrilos e hipopótamos.
-Me habian asegurado que al salir de las márjenes montañosas del rio, es decir, de Gallam para allá, se encontraban bosques planos i grandes llanuras.
-I qué?
-I que allá habia abundancia de elefantes de todas las especies.
-Haceis el comercio del marfil
-Nó, pero busco el elefante rojo.
-El elefante rojo  ¿No hai, acaso?
-I tambien busco el elefante negro, i el elefante blanco.
-El negro i el blanco? Solo sé del último.
-Bien, ¿qué sabeis del blanco?
-Que suele encontrarse en Siam; pero Siam está en la India.
- I del negro? - del negro ébano - i del rojo escarlata no sabéis nada?
-Nada, señor.
-Pues yo los busco de esos colores.
-Es difícil hallarlos.
-Busca i hallareis dice el proverbio.
-Pues os aseguro que no encontrareis en los bordes del Senegal otros elefantes que grises, i eso en el estado salvaje. El proverbio fallará en esta vez.

-Es una gran contrariedad, pues necesito hallarlos mansos, grandes, hermosos, i de los colores dichos.
El Gobernador de las colonias francesas del Senegal iba a alzarse de hombros pero acordándose, en el momento, de que su interlocutor era inglés, quiso ejercer con él lo que pudiéramos llamar la pequeña malignidad. Le dijo, pues
-No comprendo porqué buscais elefantes rojos escarlata, negro-ébano, blanco-mate i gris perfecto, cuando los elefantes no valen sino por sus colmillos, i éstos son todos de la misma especie i del mismo color. Si quisieseis grandes colmillos
-Oh! Oh!  esclamó el hijo del Tamesis: no me habeis comprendido. Se trata de un regalo, en pié a los Jardines de Plantas de Inglaterra.


-Oh! Oh!  repitió, a su vez, el lujo del Sena, i dijo para sí me las estoi viendo cola un excéntrico no hai que discutir.


Hubo luégo una pausa larga, i por lo mismo embarazosa. Sir Ronald la acorté diciendo:
._Creeis que debo abandonar el Senegal ?
-Sin duda.
-Deheró, entónces, remontar el Niger?
-Nada puedo deciros sobre eso: no conozco ese rio.
-Pero conocereis al menos el Gambia. Jijeen que las comarcas que baila ese rio abundan en grandes elefantes, en hipopótamos, en rinocerontes i en antilopes.

 

-El Gambia es Otra Cosa; pero siendo vosotros los ingleses dueños de ese rio i del fuerte James, que está en su desembocadura, deben conocerlo tanto como vó, o mejor, i Gambia comunica con el Senegal por un brazo considerable, i baña las naciones de los fulalhs, de los yalofs i de los mandingos. Es posible que allá halleis lo elefantes que buscais.
Con lo cual, el Gobernador saludó mui cortesmente i se retiró, diciendo entre dientes:
Es un loco.
-Pocos dias despues, sir Ronald White éstaba en las bocas del Gambia, i saltó a tierra en el fuerte James.


El fuerte James es el principal establecimiento de los ingleses en el Gambia, del comercio del cual se han apoderado. James esta sobre un peñasco en medio del rio éste le dan el nombre de Ba-Dima, en la parte superior.
La rejion bañada por los rios Senegal i Gambia., lleva, en los mapas, el nombre de Sens-gambia.


Sir Ronald llegó en momento oportuno; esto es, a la terminacion de las lluvias, que, en aquella parte de esa zona, empiezan en julio i terminan en octubre, que es tambien cuando los vientos reinantes del Norte moderan el calor, que sin esto seria escesivo. Como el fuerte James pertenece a Inglaterra, su Ronald estuvo en él entre compatriotas, a quienes habló de su proyecto de los elefantes negro i rojo. Todos ellos, justicia les sea hecha; hallaron ese proyecto digno de hombre de corazon i de un buen inglés; pero, en parte, de sujeto a algunos azares. Alguien le dijo:

Correis mucho peligro, si insite en penetrar el interior de Senegambia. Este
no es conocido sino en las costas i en las orillas de los rios… Os esponeis a una muerte inútil.

Otro le dijo:
-Es posible que encontreis, entre los mandingos, algunos de los elefantes que buscais; hai una gran dificultad.
- ¿Cuál? Decidme lo que sepais de los mandingos.

Estos son altos, i tienen los ojos sumamente pequeños, son alegres, amables i habiles en el ejercicio de sus pocas industrias. Todos mueren ántes de los cuarenta años.


Su idioma es abundante i agradable, i es el que sirve para el comercio del país. Creen en un sólo Dios i en la vida futura; pero gustan mucho de la bolsa del prójimo, i principalmente de la de los estranjeros.
-Todo eso que me decis me parece mui interesante ; i creo que yo debería agregar un mandingo a mi colección zoolójica. Cuando lo tenga, sabré poner mi bolsa en lugar seguro.
-Un mandingo? Cuidado, sir no vayan ellos i os agreguen primero al número de sus víctimas.


-Tomaré mis precauciones.
-Es difícil tomarlas contra una nacion entera, i estando úno sólo.
-Me dirijiré hácia donde los fulahs i los yalofs.
-Fulahs, yalofs i mandingos, todo es lo mismo acá. Ésto es, todo peligroso i desconocido. El escoces Mungo-Park fué encargado en 1795, por la Sociedad Africana de Lóndres, para hacer un viaje de esploracion, el cual duró dos años. En 1803 regresó a Africa, i desde 1805 no se volvió a saber de él. Yá veis que no se andan con chanzas estos salvajes. Park era intrépido i prudente. Seguid un consejo dirijíos al cabo de Bitena Esperanza.
Sir Ronald White reflexioné largamente, i abandonó, por completo, su idea de penetrar en el interior de la Senegambia. Empero pensó informarse respecto del Niger, i al efecto habló de él.

-No me hableis del Niger, le dijo un inglés de los más viejos del fuerte  James. El Niger es una fábula.
-Esplicaos ! dijo sir Ronald casi sofocado.
¿Decís que el formidable rio Niger es una fábula? Cómo! ¿el Oran-Nilo de los negros, el Guía de los árabes no existen. ¿Qué se hizo esa masa de agua de 500 leguas de longitud?
-Mungo-Park pereció buscándola. En 1821 nuestro Gobierno comisionó a los oficiales Denahm i Clapperton para que lo buscaran nuevamente, ¡ éstos descubrieron el lago Tchad, donde se dice que desagua el tal rio, i murieron luégo sin adelantar más. En 1830 Ricardo Lander, criado de Clapperton, comprendió de nuevo la busca, i adié al mar por tina boca llamada rio Nun. El supuesto Niger de los antiguos no es mas que el Toliba, en sir primera mitad, i el Quorra, en su segunda.

-Oh! qué país tan interesante es el Africa esclamó sir Ronald. ¿Conque el Niger es una impostura ? Esto da nuevos encantos a ese rio
Sir Ronald compró en el fuerte James un pedazo del curioso shca-toulus, o el árbol de la manteca, algunas hermosas pieles de pantera ¡ de leon, un lince domesticado, algunos eneros de serpiente enormes, plumas de avestruz i otros objetos raros. En seguida tomó pasaje a bordo de un buque mercante que iba hácia el Cabo.
El lince comprado por sir Ronald era del tamaño de una zorra, i de color bermejo-oscuro, con manchas negras, de cola corta i crinuda, i de orejas largas i erguidas, que terminaban en. un pincel de pelos negros i rudos. Sus ojos eran redondos i mui grandes, El objeto que sir Ronald se proponia con esa compra era averiguar, por sí mismo, si era cierto lo que los antiguos decían de la vista i de la orina de ese animal.
Duran te el viaje, que…fué largo, nuestro buscador de elefantes, conversando un dia con el patron del buque, hubo de manifestar a éste cuál con el objeto de sus viajes, i cuáles los datos que habia recojido; i el patron, que era hombre muí conocedor de las rejiones occidentales de Africa, le dijo
-Lo que os-han dicho respecto de los negros mandingos es cierto ; pero os han callado lo principal.
-A mí?
-En el reino de los fulhas, llamados por algunos Siratio, abundan tánto los elefantes, que es comun verlos en manadas de más de 200. Los naturales los cazan con mucha habilidad, para lo cual se sirven de fosos de cierta especie.
- para qué los cazan
-Para comerse su carne i vende] millos.
-I qué clase de jente son esos fulhas?
-De la mejor del mundo, pues son hospitalarios, urbanos, tolerantes, industriosos i honrados sobre toda ponderacion. En punto a negocios mercantiles son un modelo. Los

fulhas gustan de la música i del baile, i pro- tesan el mahometismo.
Sir Ronald, que estaba sobre cubierta, tendió el puño cerrado en direccion al Norte i murmuró un juramento.
-Que os pasa? preguntó el patron.
-Me han vendido…Infames! Todos lo sabian, i todo me lo han ocultado.
-Sí, es de estrañar, dijo el piloto, puesto que los fulhas comercian principalmente con el fuerte Luis.

 
-Oh franceses! Franceses!  luégo llamais, a nosotros, la pérfida Albion!
Sir Ronald quiso volverse, por más de un motivo, a San Luis pero el patron no quiso convenir en ello, ni por súplicas ni por dádivas. En su disgusto, Sir Ronald esclamó:


-Ser mentira hasta la existencia de ese rio Niger que de nó, ganaria yo sus bocas e irja hasta el país de los elefantes. Qué bien escojeria los que busco, entre aquellas soberbias manadas ! Oh Francia ! Francia!
…habeis descargado un golpe mortal sobre la confiada Inglaterra; pero descnidad, la partida no está sino empezad tendremos otro Waterloo.
Para mayor gloria de ese otro Waterloo, Sir Ronald pensó agregar a su coleccion un elefante amarillo, si era posible hallarlo.
Algunas semanas más tarde, el buque dobló el cabo Negro, entre los paralelos 10 i. 20, i despues fué a mojar al puerto de su destino, abajo del paralelo 30.
Pocas historias hai que sean tan conocidas como la del cabo de Buena Esperanza, nombrado, antes, de las Tempestades o de las Termentas. Sus dueños orijinarios fueron los hotentotes, a quienes despojaron los portugueses éstos, a su vez, fueron despojados por los frolandeses, i éstos por los ingleses. Los ingleses tienen la mafia de apoderarse de las puertas del Océano en todas las partes del mundo; i de haber cosmopolitas propiamente ti1es, son ellos sin duda. El cabo de Buena. Esperanza es la entrada meridional del vasto i grandioso país de las Indias Orientales, que son las verdaderas Indias; i en él se unja el rico comercio do'Asia con el de Africa, ántes de la rotura del istmo de Suez. Por lo demas, el Cabo vale mui poca cosa, pues no sirve sino para hacer aguada un suelo produce uvas, trigo, maíz, limones i naranjas. La ciudad está bellamente situada entre las montañas de La Tabla i del Leen, i la defiende una fortaleza, hace de puerto, segun lo vientos reinantes, alguna de las muchas bahías que la cercan.


El carnero de cola gruesa es orijinario del Cabo. Pos terceras partes del país son estériles por completo.
La montafla llamada La Tabla es una roca estupenda, desnuda i perpendicular; se parece al promontorio de Jibraltar, pero su altura s doble de la de aquel, pues tiene 4,000 pies.
En el Cabo, ménos que en otra parte, encontró Sir Ronald los elefantes que buscaba.
Se le dijo, sí, que en el país habia muchos i feroces animales, i que era mui probable que hubiese los de su agrado.

Sir Ronald White tuvo el pensamiento de comprar en el Cabo una hotentota, así como habia comprado en el fuerte James un lobo cerval. Una hotentota no era un animal para el Jardin de Plantas, pero seria mui curioso hacerse servir por un mounstrou de aquella especie. Dió, pues, sus pasos al efecto.
Un inglés rico está en el Cabo como en su propia casa, i habia, ademas, que favorecer en algo las ciencias; pronto tuvo nuestro viajero varias ofertas. Decidióso por una mujer que, por haber sido casada, tenia, como todas las de su estado i de su casta, un seno inmenso. Era pequeñita, de cabeza ancha i de barba i pómulos agudos. Tenia la nariz plana en la ternilla i en la punta, con dos agujeros respiratorios enormes. La boca, que era grande i trompuda, la tenia adornada con unos dientes mui bellos, i con unos labios
gruesos que los de los cafres, sus vecinos.
Su cabello era negro i motoso, i sus piés eran pequeños i casi bien formados. Su color era amarillo oscuro, i tenia unas posaderas iguales a tercio de su volúmen. Sus ojos, bien abiertos por lo comun, so inclinaban hácia el lado de la nariz, como los ojos oblicuos de los chinos.


Jiji (éste era el nombre do la hotentota) tenia un aire reservado e impasible.
El vestido de Jiji era una cosa adecuada completamente a su hermosura. En primer lugar, llevaba el cuerpo untado, de pies a cabeza, con grasa, i esparcidos sobre ésta muchos polvos de hojas particulares. Su sombrero era un pedazo de piel de carnero, que imitaba un turbantei su saya era un ropon o capote de jet del mismo, con la lana hácia dentro de su cuello i brazos pendian multitud de cintillos, brazaletes pulseras de perlas de vidrio i las pienas las tenia cubiertas con trapos bordados, a guisa de borceguíes.


Jiji no usaba otro alimento; solo leche,
su lenguaje lo constituian algunas articulaciones singulares.
Sir Ronald estaba encantado con su adquisición. Jiji le parecía completamente bella, i quiso enseñarle un poco de inlgés. Para ir formando cuadro, le encomendo la custodia del lince, al que sir Ronald llamaba familiarmente Lynx. La manutencion de éste, comparada con la de Jiji, sí era más dificultosa, porque el lince no queria comer sino pájaros vivos, i sesos i sangre de armiños i de ardillas, verdadero bocado de rei, por la dificultad de conseguir esos animales.


Esto no mortificaba muí mucho a sir Ronald, quien solia decir:
-Yá escribiré a Rusia i al Canadá, i me aré traer armiños i ardillas por centenares.
tengo amigos en las cuatro partes del mundo.
Jiji empezó pronto a acomodarse a la vida de su amo, i aun quiso vestirse a la europea pero sir Ronald le declaró que eso era absolutamente imposible algo como un delito de lesa majestad. Por el contrario, compróle unos seis vestidos nuevos a la hotentota, i le mandó bizcarse algunos kilogramos de grasa i de polvos vejetales. Jiji debia ser a este respecto, en Lóndres, lo que habia sido en su kraal. El golpe debia darse en el clavo, i Jiji estaba destinada a hacer rabiar a los franceses, por el suceso de sus exhibiciones en Hy de Park.


KraaI es lo mismo que aldea. Estas se componen, en el Cabo, de cabañas redondas como las casas de los castores. De lo que sí no hizo sir Ronald en cuestion, fué que Jiji comiera i bebiera lo que fuese más de su agrado.
Cuando sir Ronald doblé el Cabo de Buena Esperanza, para entrar en el fiar de las Indias, lady Jiji sabia decir yá, en inglés, man (hombre), woman (mujer) i God (Dios). Esto tenia muí satisfecho a sir Ronald, respecto de los talentos lingüísticos de su  bestia, como él decia.


Sir Ronald dejó el Africa sin pena. Se habia convencido de que no era posible hallar en ella los elefantes que buscaba, pues en ese continente no se domestican tales animales. En Africa no se aprovechan del elefante sino los colmillos, que sen dados al espendio. La trompa, las patas i otros pedazos son plato regalado para los cazadores. Por lo comun, el precioso animal es - matado allá a bala; i puede calcularse en 500 o en 000 el número de los que cazan, al ano, entre cafres i hotentotes. Pero no sucede lo mismo en Asia, en donde sí se domestica al elefante, para aplicarlo, en grande escala, a la guerra i al Comercio.
Estas cosas, que sir Ronald aprendió un poco tarde en la travesía del Atlántico i en el costeo del Africa occidental, le hubieran mortificado, si en cambio no hubiera tenido una compensación.

Sir Ronald supo, con pesar, que en la isla no habia leones, tigres, elefantes ni caballos: pero vió, en cambio, grandes manadas de carneros de preciosa lana, e innumerables vacadas; plantíos de caña; arroz i papas; muchos platanares, naranjales, limonares; toda especie de frutas, ébanos, palmeras; bambús enormes i admiró el árbol del caucho, nombrado allá palma de cuervo. Supo ademas, con agrado, que el terreno de Madagascar es tan fértil, que devuelve el ciento por uno de lo que se le confía.
Otras dos cosas llamaron también la atencion de nuestro peregrino el saber que en los rios nos había muchos pescados venenosos; i que se hacia un gran comercio de gorros enea nados, traidos desde Túnez, donde hai muchas fábricas con este objeto. Nadie supo darle una esplicación satisfactoria de lo primero; esto es, de los pescados venenosos pero respecto de lo segundo-los gorros-se lo hizo notar que los naturales eran de oríjen árabe, aunque nadie supo decirle cuándo ni cómo cayó la isla en poder de la raza mora. Sabido es que los turcos no usan sombrero, sino górro.


Otras cosas más interesaron a sir Ronald, i fueron el saber que nadie Babia escribir en Madagascar, escepto los ombiases o sabios, quienes se sirven para ello de los caractéres arábigos; i que los nobles, conocidos con el nombre de robandricus, tienen el derecho de elejir su rei, i de ejercer el oficio de carniceros, que es el más alto honor en el país.
Halló fábricas de papel en Madagascar, i se le dijo que en el interior habia negros salvajes. Zafré debia ser uno de éstos.

En la Edad-Media, Marco  Polo hizo mencion de esta isla, Vasco de Gama que la vió a su paso por Mozambique, i al fin fié ella abordada por el portugues Almeida en  1506. En 1650 se establecieron los franceses en Puerto-Delfin, hácia l Sur; pero batidos reciamente por los isleños, tuvieron que retirarse. En 1686 un edicto le dió el nombre de Francia-Oriental. En 171 fue enviado allá el conde de Beniowski; mas habiendo querido éste hacerse independiente, lo combatieron i depusieron los franceses mismos, en 1S6.
En 1815 (i esto fié lo que más agradó a Sir Ronald de toda la historia de Madagascar) los ingleses, tan amantes de las colonias como de su propio país, i que espiaban, como todo, el momento oportuno de sacar ventajas, hicieron tratados con un régulo de la isla. Por estos tratados, el régulo se comprometió a abolir el comercio do esclavos, lo que cumplió; i los ingleses se comprometieron a educar diez mascareños en Inglaterra i otros diez en la isla Mauricio, como se hizo en efecto, en 1820. En 1826 volvieron los educados a la isla, con gran provision de artesanos, mecánicos, varios indutriales i misioneros, i una inmensidad de biblias traducidas al idioma del país mas habiendo muerto el citado régulo en 1828, las cosas volvieron u su primer estado, porque sus sucesores 110 creyeron conveniente seguir recibiendo las pérfidas caricias de la pérfida Albion.
-Es claro, dijo sir Ronald, que el desenlace tenia que ser ése i nó ótro, una vez que los franceses no dejan de dar sus vueltas en contorno de la preciosa isla.
Al deiar las fértiles playas de Madagascar, Jiji decia ya papa i mama en inglés, lo que iba enloqueciendo de gusto a su dueño. Jiji tendria entónces unos cincuenta años de edad, i los vocablos universales venían, para ella, medio siglo despues do su lactancia.


Ceilan es la misma Taprobana de los antiguos; mas es lo cierto que no se poseen datos seguros respecto de ella sirio desde 1505, año en que la descubrieron los portugueses, en otro tiempo reyes de la navegacion dueños de la India. Almeida, o mas bien su hijo Lorenzo, pasa por el descubridor de esta grande isla, cuya estension alcanza a unas 20,000 millas cuadradas. En ]os últimos años del siglo XIII llegaron los Polo a las costas de Ceilan en el celebre y por sus piedras preciosas; por SUS noticias respecto de ella fueron mui jenerales. Dicen que en lo antiguo era mas grande.
Ceilan producía entonces mucha canela, - los portugueses, deseosos de monopolizar tan precioso artículo, hicieron un tratado con el señor de la isla, quien consintió en darles, todos los años, 250,000 libras de canela, - trueque de que le defendieran sus costas de toda invasion estraña.


Esto tratado fué, corno se dice vulgarmente, la estaca del jesuita; pues, so pretesto de fundar un establecimiento, el bonete de los portugueses se fué estendiendo poco a poco, hasta que ellos hicieron dueños de toda la isla. Mas, como la envidia es un estímulo hórrible, los holandeses, que viven entre el agua, en tiempo de su favor marítimo echaron a los portugueses de Ceilan, a los 150 años del pacto de la canela.


Los holandeses dominaron la isla por otros 150 años ; pero los ingleses, que no gustan de ninguna injusticia ni de ningun despojo, en tanto que Pichegrú se apoderaba de la Holanda por cuestiones de política, se apoderaban ellos de Ceihm por oficiosa. Los holandeses no estaban en esos momentos para atender a la isla, i John Bull  la tomó sin resistencia alguna. Por lo demas, es sabido que Inglaterra no suelta nunca lo que agarra.
El rei de Candi quiso apoderarse de ella 20 años despues, pero fue vencido. Desde 1815 para acá, los ingleses son dueños de casi toda la isla.


Candi es la capital indíjena de la isla, i Colombo la capital europea. En ella viven reconciliados i en familia los antiguos señores de Ceilan, así : una mitad de la ciudad la habitan los ingleses, i la otra los portugueses i los holandeses. A los indíjenas se les ha dejado el arrabal. Todos los habitantes juntos son 50,000.
Colombo esta en la costa occidental, Candi en el centro, Trincomali en la costa oriental. Este último es un puerto magnifico, i por lo mismo es el apostadero de las fuerzas navales de Inglaterra en la India.
 
Ceilan  fue, antiguamente, un emporio de civilizacion; hoi no es sino el emporio de las producciones espontaneas. Hai en la isla, fuera de los europeos, do clases de habitantes los cingaleses, alguna clase dominadora, que tiene alguna instrucción i que escribe de de derecha a izquierda ; i los redas, raza tímida i salvaje, que huyo de todo trato con
sus semejantes.

 
No obstante la fertilidad de Ceilan, los cereales no se producen bien ahora, i hai que importarlos, principalmente el arroz, que es traido de Bengala El ganado vacuno, caballos i los carneros tampoco prosperan en Ceilan; pero son suplidos con búfalo, que es más grande i más fuerte que el toro.


Sir Ronald, por las necesidades del buque en que iba embarcado, tuvo que saltar a tierra en Colombo, en donde su patron iba a buscar canela, pimienta, , marfil i perlas.
Colombo es la residencia del Gobernador inglés, i aunque el puerto es no solo incómodo, sino poco seguro, es el punto más comercial de la isla, por otros motivos.
En las inmediaciones de Colombo se hallan los mejores bosques de canela; i solo en ellos,

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