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EL "LIBRO DE VIAJES" DEL SABIO

 

Ya que este libro - que sin duda contendrá muchas curiosidades - a caido en nuestras |manos, veamos uno de sus capítulos.
El que más nos llama la atencion ahora, dice así:

 
"Acabo de regresar de un corto viaje a las Molucas, - llamadas tambien |islas de las Especias, por las muchas i escelentes drogas que produce su fértil suelo, Las Molucas son uno de los grandes archipiélagos de la Malesia, i fueron descubiertas en 1,511 por los portugueses, quienes las esplotaron en el mayor secreto. Los españoles vinieron despues a ellas, i disputaron su posesion a los descubridores, contienda que terminó, en 1529, por el tratado de Zaragoza. Por este tratado, Carlos V venció a Juan III, rei de Portugal, sus pretendidos derechos a aquellas islas, en cambio de 350,000 ducados de oro. En 1607 los holandeses se apoderaron de las Molucas, i las han conservado hasta hoi, salvo de 1809 a 1814, tiempo en que las poseyeron los ingleses.


"Estas islas encierran muchos volcanes, i, ademas de las especias, producen azúcar, café, índigo, sagú e infinidad de plantas de tinte, todo eso de mucho valor comercial. Los habitantes de estos países son por lo comun feroces i mui amantes de la guerra, hácia el interior; los de las costas son todos piratas. Empero nada de esto me llevó hasta aquellos parajes afortunados: lo que me llevó hasta allá fué la |manucodiata.

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"Me refiero al ave o mejor dicho a las aves llamadas del Paraíso, indíjenas de aquel archipiélago.


"He aquí lo que se decia do esos pájaros, verdaderamente hermosos. Se decia que no tenian patas, que se alimentaban de rocío, de vapores, i que moraban en una atmósfera purísima, superior a la atmósfera del hombre. Esas fábulas, unidas al misterio que se hacia de los sitios de su procedencia, i a la belleza, más que estraordinaria, de sus plumajes, eran mas de lo que yo hubiera necesitado para haber ido a buscarlas, aunque hubiera sido a los límites del mundo. Me embarqué para las Molucas en tiempo a propósito para llegar a ellas en los momentos de la cosecha del chivo i de la nuez-moscada, época en la cual aparecen allá, por millares, aquellas tribus aladas del Paraiso, únicos seres que tienen el derecho de entrar en él i de salir de él, después de la caída de Adan.


"I es verdad que esos primorosos animales no pueden ser de otra parte que del paraíso, lo confieso injeiiuamente. Sus plumas son más brillantes que las del pavo real, i los colores de sus plumas más variados que los del arcoíris. Pero digo |plumas, i creo que me espreso mal: debiera decir sus cabellos o sus hilos bruñidos, de oro i de plata, especie de alambres cimbradores, aislados, ensortijados, i tres o cuatro veces más largos que sus cuerdas. El mas leve soplo del viento, mas limpia gota de agua, una piedra de granizo, por mínima que sea, bastaria para descomponer, para ajar aquellos ropajes sonados, aquellos caleidoscopios voladores, unos del tamaño de la palomas comunes, otros guaIes a las |calandrias, i codos magnficos, orgullosos, fieros i capaces de medirse, en lid reñida, con los pájaros de rapiña. Vuelan estas aves con mucha más rapidez i elevación que las golondrinas,-pero, del mismo modo que éstas, siempre haciendo cara al viento; pues, de no hacerlo así, éste echaria sus colas enormes, sus colas espléndidas, i sus dobles i aun triples alar, sobre su cabeza, i las envolveria en su mismo vestido, corno a otras tántas reinas en sus mantos de oro, de escarlata i de armiño. Nunca aguardan la tormenta al aire libre, i en tiempo de lluvias huyen a parajes desconocidos, como si valuasen todo el precio inestimable de su hermosura. Viven en los sitios inaccesibles de los bosques, i, cuando el cielo está sereno, buscan los árboles mas elevados para posarse en ellos. Nada se sabe de sus nidos, nada de su iucubacion, ni se ha visto ninguno de sus polluelos. Tampoco hai memoria de que se haya podido domesticar a ninguna.

 
"Las mas estimadas de esas aves son: la |Esmeralda |, cuya cola es una cascada de piedras preciosas, con filamentos corvos, que le salen de debajo de las alas i que tienen cerca de una vara de largos; la |Seis |-kilos, llamada así por las seis plumas, en forma de saetas, que tiene en las sienes, tres a cada lado, en posicion horizontal; la |Incomparable |, de ojo radioso, en forma de sol, cuya cabeza es semejante a una enorme rosa de innumerables pétalos; la |Nebulosa |, con aletas en la parte posterior del cuello, semejantes a dos ramilletes, i con una cola en forma de disco, especie de aurora boreal; i la |Soberbia |, de seis alas : dos en el tórax, las dos comunes, i dos sobre la espalda, i con crestas encima i debajo del pico. Las dos primeras son una palatina, i las dos últimas dos abanicos, que el pájaro pliega i despliega, pero que no le sirven para volar.


"Cuando yo ví, por primera vez, bajo los rayos de un sol tropical en toda la fuerza de su brillo, la primera bandada de aquellas aves, - jenios o hadas, mariposas o diamantes animados, - estuve a punto de creerme bajo la impresion fantástica de un cuento de las |Mil i una Noches. Me paraba, corria, gritaba, alargaba la mano para cojerlas, i hubiera dado toda mi fortuna por la ménos hermosa de ellas. Lo molucos, mis guias, debieron reirse bién de mí; pero ellos no sabian |que en esos momentos yo estaba firmemente persuadido de que, de existir alguna relacion directa entre el mundo material i el material, esas aves sin piés, moradoras del éter, - en donde viven en perpetuo movimiento i en donde se suspenden miéntras respiran, como los peces en el agua, -debian ser las encargadas de mantenerla. Cojer, pues, viva una de ellas, poseerla, estudiarla, i arrancarle portentoso secreto, seria hacer la humanidad el más grande e todos los servicios. Cuántos i cuántos problemas, de todo órden, resueltos, esplicados, comprendidos, vulgarizados por un medio tan fácil! Esas aves, moradoras del Paraíso i visitadoras de la tierra, eran el punto intermedio en la escala de los séres. El |punto intermedio! hé ahí la gran cuestión, la UNICA cuestión de las ciencias morales. El hombre que logre descubrir ese punto intermedio, habrá logrado tambien colocarse entre el mundo visible i el inundo invisible, entre el Creador i sus criaturas. Suspendido, como el ánjel, entre dos abismos, o, mejor dicho, entre dos universos, -el de los sentidos i el del espíritu, |-conocería  a Dios i conoceria la NATURÁLEZA Esepunto intermedio es el grande eslabon entre lo objetivo i lo sujetivo; i el dia en que el hombre lo conozca, no tendrá yá que poner el monto Pelean sobre el monte Oea, para escalar los cielos, sino solo que decir corno el siracusano.
|Eureka!

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"Ahí llegaba yo, en los delirios de mi fantasía, cuando uno de los indíjenas que habia ido conmigo a la cacería de las aves del Paraíso, me presentó una, que acababa de matar con una flecha de cañas. Como era natural, la traía cojida por |las patas! Hé ahí mi primer desengaño: las aves del Paraíso, las mensajeras de los espíritus inmortales, tenían patas, i qué patas! las más feas i grotescas que podian verse. Ironía, terrible ironía de la naturaleza!
"Esas aves, sin patas, eran una demostracion de que en ellas no habia nada de terrenal, de que no estaban unidas a nuestro mundo, desde luego pequeño i réprobo, sino por sus visitas misteriosas; pero con patas, con patas tan feas i tan desproporcionadas, la demostracion perdia de su fuerza.
-"Cómo! esclamé: ¿estas aves tienen patas?
-"I si no las tuvieran, ¿ cómo podrian caminar i en qué se sostendrían?
-"Luego caminan?
Mi interlocutor se eché a reir, sin comprender que yo estaba a punto de entregarme al diablo. Luégo dijo
-"Ah es que…
"Yo sentí renacer mis esperanzas con esa reticencia, i le interrumpí con ansiedad, diciendo:
-"Es qué?…
-"Es que, de tiempo inmemorial, acá acostumbramos quitárselas, porque ciertamente las afean.

Luégo las rellenan con sal i especias, las cosen, i las venden, o cambian por frioleras.
"La mayor parte de las veces que fuímos a buscarlas, no tuvimos otro trabajo que el de recojerlas, sin sentido, al pié de los árboles, porque comen nueces hasta entosigarse.
Cuando regresó a mi estacion central de la India, traia muchas |manucodiatas; pero, en cambio, habia dejado en las Molucas, desvanecida, una de mis más acariciadas ilusiones. No importa: |perseverará."
"Despues de infinitas dilijencias i de muchos gastos, logró al fin - dice en otra parte el Sabio - hacer venir a mi presencia a un viejo jayanes, de quien se hablaba como del oriental más hábil en el conocimiento de los venenos; i lo era en efecto. Tuve con él varias conferencias, i me trasmitió muchos secretos, todos de la mayor importancia; pero nada de eso me satisfacia, porque lo que yo anhelaba era tratar con él francamente la cuestion del |úpas, aunque no me atrevia a hacerlo, de temor de que el viejo no guardara silencio.


"Debe tenerse en cuenta que el úpas es el veneno de que más se ha hablado, no solo por su eficacia, sino tambien por los obstáculos, casi insuperables, que hai que vencer para obtenerlo. Sinembargo, en una circunstancia que creí propicia, dije a mi hombre:

-"I el úpas?
-.-"Quereis conocer el úpas?
-"Sí, lo |mismo que cualquiera otro de les venenos célebres de Oriente.
"El jayanes meneé la cabeza.
-"Dudas?
--"no |dudo; pienso que el úpas es algo trabajoso.
-_-"Por qué? le dije queriendo picar su  propio. No conoces el úpas?
-"Vaya, señor i mejor que las palmas de mis manos.
-"Entónces?

-"Entendámonos. ¿Qué es lo que quereis respecto del úpas: poseer simplemente el veneno, o poseer el secreto de obtenerlo?
-" Hai algun secreto?
-"Ya creo que lo hai!
-"Pues bien, yo quiero todo lo que se pueda, i pagaré liberalmente por todo lo que se e enseñe.
"En conclusión, i mediante unas monedas de oro, el jayanes tuvo conmigo, acerca del maravilloso árbol del úpas, la conversación que sigue:

 
-"El úpas, señor, es un árbol que crece en un sitio profundo, rodeado de montañas áridas i casi inaccesibles. Ese sitio es conocido en Batavia, de la cual dista unas veintisiete leguas, con el nombre de "Valle del Upas." El árbol exhala continuamente un vapor pútrido, nocivo a todo sér viviente, en un radio de más de seis leguas, máxime si los vientos que reinan el valle están embravecidos, cosa que es frecuente allá, por las influencias de los jenios malévolos.

 
-"De los jenios malévolos?
.-"Sí, señor: a no ser por ellos, el árbol del úpas seria un árbol como cualquiera otro.
-"Sígue, dije al jayanes.
"De ese momento en adelante, se despertó en mí una curiosidad que llamaria |pueril, si no fuera por el grande objeto que ocupa toda mi vida.
-"No va al valle del úpas el que quiere, continué el viejo, porque no es fácil hallar el camino; i ademas... hai necesidad de ser reo de muerte.
-"Reo de muerte ?
-" Sí, señor. No van al valle sino los criminales que obtienen esa gracia del Gobierno.
-"Esa gracia?
-Tóma que lo es, señor! pues de cada mil de los que van, vuelven dos. Los más no pasan de la cima de los ásperos montes que rodean el valle maldito.
-"Qué les sucede, pues?
-"Les sucede que el úpas vierte su vapor mortífero ; que ese vapor lo recoje i lo arrastra el viento ; que ese viento llega a la cumbre de las montañas; que allá se mezcla con el aire ambiente, i que el que aspira ese aire, cae muerto como herido de un rayo.
-"Si eso que dices es cierto, no creo que vuelvan dos de cada mil, sino que no vuelve ninguno.
-"Sí vuelven, señor, porque hai tres causas que lo permite. Esas tres causas |Sun el destino, las contras i las precauciones. Cuando Alá lo quiere, pasa uno por medio de las llamas, i sale ileso. Cuando son conocidas las contrae i está uno curado, todos los venenos son inocentes. En cuanto a las precauciones, éstas son siempre de alguna ayuda. El criminal que, en lugar de rendir la vida a la justicia, obtiene la gracia de ir en busca del úpas, - vestido con su mejor traje i acompañado de sus amigos i parientes, emprende, al punto, su terrible peregrinacion. Las jentes de la comitiva van con él hasta unas ocho leguas antes del valle, a cierto puerto, en donde reside un sacerdote malayo, encargado, por el emperador mismo, de preparar el alma de los infelices que van a recojer el venenoso jugo. El viaje que hasta allá ha sido alegre, pues todos manifiestan tener esperanza de que el criminal salga bien de su empresa, empieza a perder su alegría el temor se pinta en todos los semblantes, i no hai quien no llore cuando el santo varen pone en la cabeza del reo un gorro de pieles que le llega hasta los hombros, i que tiene dos agujeros |cubiertos con cristales para los ojos. Tambien le pone un par de guantes de pieles; i al darle un tirso, le recomienda la prudencia, la perseverancia, i sobre L do la resignacion, caso de 9ue los hados le sean contrarios. Los peregrinos llevan una cajita de concha, para guardar en ella el veneno que van a buscar.
"Los parientes i amigos del reo se vuelven a Batavia, i el reo toma, cabizbajo i sollozando, el camino que lleva a las montanas, las que debe remontar por la parte de acá i bajar por la parte de allá, hasta encontrar un arroyo, cuya corriente debe seguir sin estraviarse, pues es la que debe conducirlo al pié mismo del arbolado que solicita. Al llegar a las cumbres de los montes malditos, despues de un largo i penoso camino, se descubre, a lo léjos i en lo hondo, el valle maldito tambien, cuya estension es de muchas leguas. Inútil seria buscar, en todo lo que alcanza la vista, un ave, un reptil, un insecto siquiera. En vano, señor, porque todo ser viviente ha perecido allá hace muchos siglos, i el vapor pútrido que exhala el árbol no consiente nada vivo en torno de sí, sea en la tierra o en el cielo. El cerco de montanas desnudas, fantásticas i altísimas que lo rodean, parecen i son en efecto, a su influencia infernal, barrera impotente.


"Todo el largo del arroyo, a uno i a otro lado, está cubierto de jentes que parece que caminan en la misma direccion, pero que no se mueven, porque están muertas son los criminales o los viajeros temerarios que han descendido al valle en busca del úpas, Apoyados unos en sus bastones de viaje, sentados otros, caidos algunos, cada cuál conserva la actitud en que lo sorprendió el miasma invencible. Esto no debe causar estrañeza, porque no habiendo en aquel paraje fieras, ni aves de rapiña, reptiles, moscas ni gusanos, los cadáveres de los infelices que desafían su poder diabólico, tardan mucho
tiempo en destruirse.


"Al rededor de los árboles de úpas, únicos que haí en el valle, la tierra está completamente |cubierta de huesos |humanas, reliquias i testimonio de. los más osados o de los mas afortunados buscadores del veneno.
-"Dices afortunados?
-"Sí, en cuanto han avanzado más que los otros.
-"Pero, segun lo que me refieres, ¿cómo es posible que haya quienes escapen de la muerte, para recojer el veneno ?
-"Sí los hai; i sino los hubiera, el veneno no seria conocido. Como yo os he dicho, eso depende de una de tres causas, o de do o de todas tres. Esto, sin contar a los predestinados.... pues los hai.
|-"I bien, ¿ cómo so obtiene el |veneno?
-"Se obtiene haciendo en la corteza del árbol, hácia el pié, en donde ella tiene mas de média pulgada de grueso una incision. Por esta incision destila, copiosamente, un jugo amarillo i algo espumoso, el cual, recojido i espuesto luégo al aire libre, adquiere un color parduzco. Ese jugo es gelatinoso i algo más espeso que la leche.
-"I ése es el veneno ?
-"Sí, señor; i mezclado con agua pura |i jugo de limon, mata con una rapidez admirable. La punta de un puñal, sumerjida por algun tiempo en úpas, adquiere i conserva los efectos de éste.


-"Pero veo que, despues de todo, no hai secreto en nada de lo que me has dicho.
-"Sí, tal vez no lo haya acá. Pero allá.
-"En dónde es allá?
-"En Java: en Java, el úpas es una propiedad del Gobierno, i ai del que lo estrajese i del que lo poseyese clandestinamente!
-"I para qué lo quiere el Gobierno?
-"Debeis suponer que hablo del Gobierno del país, i nó de los holandeses. Lo quiere para su uso |particular, i para ajusticiar a los reos. Tambien es el úpas el veneno que se emplea, de preferencia, para envenenar las flechas i las armas de acero.
-"I puedes suministrarme alguna porción de tipas lejítimo ? No creo que temas que yo vaya hasta la corte de Saura - Charta para denunciarte a tu emperador.
-"Es claro; pero como el tipas es un veneno caro, no os daré el que deseais tener, hasta que hagamos algunos esperimentos, i os convenzais por lo que veais vos mismo.
-"Hacer esperimentos con el úpas me crees capaz?
-"No faltan animales viles.
-"I te atreverias a dar muerte a los animales en este país? Conoces las leyes i las costumbres del Indostan?
-" Algo, señor, pero todo se arreglará. Vendré a buscaros cuando esté todo preparado. Entónces, i cuando hayais visto i juzgado detenidamente, i nó por |dichos sino por hechos, creo que nos entenderemos sin trabajo. El úpas es una gran cosa, puesto que no es simplemente un veneno de la naturaleza, sino
un producto de los espíritus infernales.


"Persuadido de que el viejo jayanes me hablaba con una sinceridad absoluta, pues no habla hecho otra cosa que oirlo |i estudiarlo profundamente durante nuestra conversacion, convine en lo que me proponia, i quedó arreglado que volviera a buscarme despues de algunos dias. No ha venido aún; pero creo que es el caso de hacerle aquí justicia a Foersch, - cirujano ausiliar que fué de las tropas holandesas estacionadas en Lamanango, sobre las costas de Java, en 1782. Esto caballero, que despues |fué ascendido a cirujano mayor, habla del |bohun - |úpas en lo mismos términos en que me habló el viejo, bien porque las cosas que ámbos decian fuesen estrictamente ciertas, bien porque fuesen las que corrian como táles en el pais. Lo que e dice del úpas no os físicamente imposible, aunque pueda haber en ello alguna exjeracion. Conozco plantas de la América meridional, i de otros continentes, cuya sombra es venenosa o cuya floracion lo es tambien, i desde alguna distancia. ¿Por qué suponer que Foersch se hubiera entretenido en hablar seriamente de una tradicion loca, de una leyenda, o de un zurcido vulgar
"Un médico holandes - Lambert Nolst - miembro de la Sociedad Esperimental bátava, de Roterdan, contradijo a su compatriota el cirujano mayor; pero Nolst no estuvo nunca ei la Oceania, i su contradiccion la apoyaba en el testimonio de un individuo que ha

bia vivido veinte i tres años en Java, precisamente en el tiempo mismo que Poersch.
"Ajemelaus, naturalista sueco, en un discurso de inaguracion, leido en la universidad de Upsal, dice que el |bohun-úpas, "árbol venenoso de Macasar, crece en varios parajes cálidos de la India, como Sara, Sumatra, Bali i las Célebes ; que hai dos especios de él: macho i hembra; que su tronco es grueso; que sus ramas son estendidas i su corteza de un pardo oscuro; i que su madera es sólida i de un color amarillo bajo, con vetas negras."
I añade "que la fructificacion del úpas es desconocida."
"El doctor Horsfield, que acompañé a los ingleses que ocuparon a Batavia, asegura que "el afamado o fabuloso úpas no es otro árbol sino el |anchar,- que crece en la estremidad oriental de la isla de Java, i que pertenece a la
clase vijésima-primera de Lineo,-cuya altura pasa de ochenta piés; i que crece en medio de una multitud de plantas i de arbustos, nunca en
parajes áridos, muchas de las cuales, que son yedras i parras silvestres, lo embellecen i enredan por todas partes."


Hasta ahí, por ahora, e] libio del Sabio. El viejo jayanes cumplió su palabra. Unos diez dias despues de su conversacion con el Sabio, avisó a éste que todo estaba listo para los esperimentos que debian hacerse con el  úpas; i que la cosa se haria con el mayor secreto a causa de la veneracion que los hijos del estremo Oriente |tienen por toda clase de animales. Pero añadió que, no pudiendo hacerlo todo por si sólo, habia tenido que confiarse a otros, i que ésos eran Zafré, el encantador de culebras, i |su compañera, Imina.
Al oir el nombre d ésta, el Sabio se dió una palmada en la frente, como quien recuerda algo. Con efecto, el Sabio se habia olvidado de la pobre jóven. |Despues murmuro: "No importa: tal vez pueda hablar con ella... la consolaré."
Presentes, en el lugar de la cita, e Sabio, Ayax, Zafré, Iniina i el jayanes, lo primero que se hizo fué suministrar el úpas a un mono, el cual murió a lo diez minutos, i despues a un gato, que solo resistió quince.
-Terrible veneno! dijo el Sabio. ¿Obra siempre con la misma prontitud?
-Su eficacia, respondió el jayanes, tiene cierta relacion con la corpulencia de la victima: un |toro moria a las dos horas, i un elefante a las cinco o seis.
-I cuál seria el efecto del úpas en un hombre ? He leido que, cuando en 1650 los holandeses fueron atacados en Amboina por los macasares, éstos hicieron grandes estragos, pues sus flechas estaban envenenadas con esa terrible sustancia.
-Un hombre, por bien constituido que sea, no ruede resistir por más de una. He sido testigo presencial de muchos casos. El úpas se pone en contacto con a sangre instantáneamente, i corre con ella a las estremidades del cuerpo. El envenenado siente calor mortificante, mayor en la cabeza que en otras
parte del cuerpo; viene luégo el vómito, i con él la muerte. ¿Quereis que ensayemos en un búfalo?
-Nó, es innecesario.
- Qué haces, desventurada? gritó en aquel momento Ayax.
I se avanzó sobre Imina, quien se habia bebido, de un sólo trago, todo el úpas que habia sobrado de los ésperimentos.
El Sabio, Zafré i el javanes hicieron lo mismo; pero era tarde. Imina soltó el frasco, el cual se hizo pedazos al caer, i, cubriéndose el rostro con ambas manos, dijo, de modo que solo el Sabio la oyera
-Perdonad, señor, pero me habeis abandonado!
El acento melancólico de Imina, al hablar así, no era el de una acusacion era el del que desfallece, en absoluto, i lanza, al caer, su ultima palabra.
Hubo, como es de suponerse, un momento de estupor i de coufusion. Zafré tomó a Imina en brazos i quiso llevarla, precipitadamente, a su cabaña; pero el jayanes se opuso, i dijo que no habia momento que perder. El Sabio i Ayax, consternados, no sabian qué hacer ni qué decir.
-Vamos, pronto! dijo el jayanes: hai que hacer tomar a Imina un cocimiento de esta planta.
En seguida sacó de su mochila una planta, que dijo ser el |rumphus, i que a la verdad era la |radiz toxicaruz del célebre naturalista Ronfio, raíz que, tomada en tiempo, toda contra casi infalible del anchar.
-Nó, es inútil, dijo la jóven : quiero morir.
-No la violentemos, dijo Zafé tal vez sea ése su destino. Pobre muchacha! Respetemos los designios de Alá.
El jayanes encontró justa la
del africano, pues dijo…
- Para qué luchar contra destino? fatalidad es inexorable.
-Nó, dijo el Sabio; no permitiré que esa pobre mujer muera como han muerto, poco há, esos animales ; i si es preciso usar del hierro o del oro, |lo haré.
I diriiéndose hácia los dos orientales esclamó:
-Escojed!
El jayanes se alzó de hombros y no respondio. Zafré dijo:
|-Pero, señor, es ella la |que quiere morir.
-Pero no ves que ése es un acto de locura que no debemos permitir
-Nó, señor, dijo Imina : no es un acto de locura, sino de juicio. Si ha habido en  alguna locura, ha sida la de haber esperado tan largo tiempo.
-Imina, dijo el Sabio, no perdamos unos momentos que pueden ser irreparables: bébe el rumphius.
-Dejadme alguna vez.
-Nó, Imina, observó el Sabio con serenidad: basta de faltas. Ayer infanticida i hoy suicida; nó, no puede ser.
-I agregad, balbuceó la infeliz: e |infame siempre.
-Sinembaro, es preciso vivir.
-Vivir! vivir! ¿Qué es pues vivir, señor?
-Pero es que yo quiero que vivas.
-Vos lo quereis, señor? preguntó Imina con una alegría estrema. Vos lo quereis?
-Lo quiero i te lo mando, añadió el Sabio, i miró a la isleña de un modo mui singular.

Esta bajó los párpados como para |librar, a las suyas, del fuego que despedian las pupilas del viajero; i como fascinada o vencida por alguna influencia sobrenatural, dijo
-Está bien : viviré.
La contra le fué suministrada en el  instante.

El Sabio llamó aparte al jayanes, i cambió con él las siguientes palabras
-Crees poder salvar a esa mujer?
-Aunque el antídoto es bueno, lo dudo, señor.
-Por qué?
-Porque ha tomado una dósis mui grande.
-Haz todo lo posible, sinembargo.
-Lo haré, puesto que lo quereis.
-Hazlo, i te recompensaré bien.
El Sabio i Áyax volvieron a su posada mui desagradados por el lance que acababa de tener lugar, i Zafré i el jayanes se marcharon, llevándose a Imina.

Aquel mismo dia dijo el Sabio a su compañero:
-Es bien particular lo que me pasa con esta mujer, i si no se cura, me creeré, hasta cierto punto, responsable de su muerte.
-Vos, señor?
-Es claro, porque sin mi deseo de conocer el tipas, nada de eso habria sucedido; i....
-I qué?...
-Nada..., pero quiero hacerte una advertencia; mejor dicho, quiero darte un consejo; cuando tu deber o tu corazon te diga que hagas una buena obra, no la dejes para el dia siguiente.
-Por qué, señor?
-Porque al dia siguiente puede ser tarde.
-Pensábais hacer alguna buena obra con esa mujer?
-Yo? Porqué me preguntas eso?
-Por nada. Mas ¿quién os dice que lo que ha pasado no sea una farsa?
-Una farsa? Por qué? Nó, Ayax: yo sé que no es una farsa.
Cuando el Sabio decia |o sé, sabia Ayax que no tenia nada que replicar. Guardó pues silencio.


El Sabio entró en su habitacion  mui preocupado, i escribió, en su libro, las líneas siguientes respecto del úpas:

           
"En mi concepto, no hai otro tipas que el |anchar de que habla el doctor Horsfield. Las flores de este árbol (macho i hembra) nacen en una misma rama, a corta distancia, solo que las hembras están siempre más elevadas que los machos. El receptáculo de ellas es oblongo i está cubierto por el cáliz, i la simiente se parece a una avellana. La parte superiór del tronco se divide en un corto número de ramas gruesas, las cuales, que se estienden horizontalmente en curvas irregulares, a su vez se subdividen en otras ramas menores, lo que constituye una copa casi esférica. El tronco es cilíndrico, perpendicular, i esta desnudo; cerca del suelo parece una gran campana, i su corteza., que es blanquísima, está lijeramente surcada por |grietas lonjitudinales. Algunos de los que labran el anchar, sufren de erupciones cutáneas, como los que trabajan el árbol chinesco del barniz. El anchar abunda en Java, en Sumatra, en Bali, en .Macasar i en las Célebes; pero se ignora el modo cómo recojen i preparan su savia, la cual es uno de los venenos más terribles.
"Lo que se supone maravilloso en el úpas de Oriente, así como en los encantadores de serpientes i en las aves del Paraíso, es mera fábula, son patrañas supersticiosas; a no ser...."
-Á no ser, - dijo el Sabio, quien dejó de escribir i puso a un lado su pluma de oro, - que la muerte de Imina viniese a probarme que el úpas es un veneno sin contra, por ser de oríjen sobrenatural. En ese caso...
En esta vez, el Sabio tampoco acabó su frase, presa de un calofrío algo estraño a la buena salud de que gozaba i a la temperatura del lugar. No era para ménos, pues el hombre se hallaba cojido, como entre dos espadas, entre estas dos soluciones, ambas graves para él el triunfo del úpas, representado por la muerte de Imina; o la muerte de sus ilusiones, representada por la curacion de la india.

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