HUAYNA CAPAC.
AMIGO ALPHA:
Confiado en la opinion de U. me atrevo a dar a la prensa la série
de novelas históricas que de algun tiempo atras tengo escritas, i
que pueden reputarse como un bosquejo de las últimas décadas del
imperio de los Incas. U. me conoce demasiado para ver, en esta
resolucion mia, algo que parezca o sea pretensioso. Contribuir con
mi óbolo a la formacion del tesoro de nuestra naciente literatura -
tal es mi pensamiento.
No crea U. que se me ocultan los defectos de que adolecen mis
novelas, pues a las dificultades que ordinariamente asedian este
jénero de trabajos literarios, por superiores que sean el talento i
la instruccion del que los emprende (supuesto falso en el caso en
cuestion), en esta vez la tarea ha sido doblemente espinosa, si se
atiende a que ella se refiere a sucesos que tuvieron lugar en una
época remota i en el seno de una civilizacion especial, débil o
absurdamente trasmitida hasta nosotros por cronistas baladíes o
exajerados. Pero lo diré a U. con franqueza; estos defectos en nada
me arredran, pues son precisamente los mismos en que hubiera
incurrido cualquiera que hubiese querido ensayar los recursos de su
injenio en teatro semejante; i esto porque yo he seguido la
historia indiana hasta sus últimos desenvolvimientos. Cierto es que
donde me ha faltado su luz he quedado a oscuras, pero ¿quién puede
ser, en ese horizonte de tinieblas, el que señale mis errores,
quién el que censuro mis pinceladas?... Esto por un lado; por otro
¿es por ventura obra tan pequeña trasladarse a esos países que U. i
yo hemos recorrido, i trasladarse a pintarlos con los flojos
recursos del lenguaje, toda vez que ellos imponen la mente de
admiracion? I a pintarlos cómo! Habitados por razas desconocidas,
cuyos trajes son plumas, cuyas armas son mimbres, i cuya habla es
el grito articulado del salvaje! I si no es pequeña la tarea ¿por
qué no disimular sus defectos?
Es cuando se ha tenido la pluma ociosa sobre el papel hasta que
se le ha secado la tinta, por no saber cómo trazar una palabra
|indíjena, que mas remeda el grito del ave o el rujido de la
fiera que un acento del sér racional; es entónces, digo, que se
comprende lo difícil de la labor que he emprendido. Labor algo mas
que ingrata en nuestro país, fríjido como la cumbre de sus
montañas.
U, el bizarro escritor de la « Peregrinacion, » que mas de una
vez habrá esperimentado ese fenómeno de impotencia moral i
material, tan comun en los escritores que se salen de su época i de
su nacion, acaso haga justicia a mis esfuerzos; al paso que otros
los califiquen de
|empalagosos, cuando no de pedantescos.
Pero ello es que el mundo es así; i agradarlos a todos solo lo
puede Dios, quien parece que no lo ha querido.
Mi coleccion de novelas indianas, ya que U. lo quiere,. será lo
que nutra el folletin de « El Tiempo » por algunas semanas.
Siguiendo el órden cronolójico, empezaremos por
|Huayna
Capac, que es la novela que sirve de introduccion a
|Atahuallpa; el resto irá depues, segun las
circunstancias
lo permitan.
Como su periódico es el que publica, allá se las avenga U. con el
público.
EL AUTOR.
Bogotá, 31 de diciembre de 1855.