INSTRUCCION PUBLICA
Atendido el interes que se está tomando en este Estado por el
progreso y mejora d la instruccion pública, creemos oportuno
reproducir una de las cartas que sobre este asunto se publicaron en
"El Comercio" de Cúcuta en 1864. Dice así:
SEÑOR REDACTOR DE "EL COMERCIO."
Nada de nuevo ha ocurrido por aquí que merezca ser referido, así
que, no teniendo de que ocuparme en la actua1idad, continuaré con
mi tema favorito; ya lo veo fruncir el ceño y clamar contra mi
insufrible tenacidad; pero qué quiere usted, el asunto es grave, y
habemos hombres que nos pegamos á ciertas cosas y adoptamos tales
hábitos, que no podernos pasarnos sin ellos, por formar éstos un
elemento constitutivo de nuestra vida.
Dije á usted en una de mis cartas que el atraso que se notaba en
nuestro pais era debido en gran parte al ningun vuelo que han
tomado entre nosotros las industrias agrícola y fabril; y
recapacitando ahora con un poco mas de detencion, creo que le dije
una necedad, sí señor, un disparate; pues, yo con sobra de ligereza
atribuí la falta de progreso moral, material é intelectual al
efecto y no á la causa, al resultado y no al orígen, esto es: á la
supina ignorancia en que nos hallamos; á la mala direccion con que
han sido regidos todos los establecimientos de instruccion, salvo
raras excepcione ; la falta de una educacion sólida, brillante y
lucrativa. Á esto lo debernos todo: falta do probidad, de riqueza,
de crédito y de elementos para mejorar nuestra siticion.
Creo que en esta vez no me haya engañado, y voy á hacer un esfuerzo
para manifestarle los hechos sobre que fundo mi asercion.
En primer lugar, parta usted del principio de que en ningun Colegio
se ha tenido hasta ahora el cuidado de averiguar para qué tiene
disposicion un jóven, siendo tan fácil comprender esto con solo un
poco de atencion de parte del maestro ó padre de familia; la
carrera ó profesion á que con mayor fuerza se incline el corazon
del educando; cuál sea la memoria que tenga mas desarrollada, si la
de ideas, la de palabras, la de espacio, la de facciones, la de
números ó la de nombres; y una vez hecho este exámen, ayudar á la
naturaleza lanzando al discípulo por esa carrera que parece haberle
sido designada á cada criatura por el Eterno; pues, no comprendo
cómo se quiere sacar un poliglota del hombre á quien la naturaleza
le privó de la memoria de palabras; un geógrafo de aquel que no
tiene memoria de espacio ni de nombres; ni un matemático del que no
posee la facultad de retener una fecha ni un guarismo. Pero de muy
otro modo marchan las cosas en la sociedad, en todo hemos de
contrariar á la naturaleza, y de aquí nace esa educacion
superficial y viciada que se recibe no solo en el hogar doméstico
sino en muchos de los establecimientos mas acreditados, donde el
jóven lo ha visto todo, todo lo ha registrado pero nada ha
aprendido con provecho; esto si, por buena suerte no se ha
envejecido estudiando aquello que nunca podrá comprender ni
retener, destruyendo en consecuencia aquella facultad que tenga mas
desarrollada para algun otro estudio, para alguna otra ciencia ó
arte. Jóvenes he conocido yo, á quienes se les ha embrutecido en
los Colegios, haciéndoles estudiar por mas de ocho años el idioma
latino, sinembargo de revelar ellos una viva repugnancia á este
aprendizaje que contrariaba abiertamente la única disposicion que
tenian para la maquinaria.
En no pocos planteles de educacion, los Directores se proponen
sacar de sus discípulos unos "eruditos á la violeta," haciéndoles
estudiar y pasar como por sobre llamas por casi todos los ramos de
enseñanza conocidos; de manera que adquieren una "instruccion de
almanaque," se hace de su imaginacion un torbellino de ideas y de
conocimientos vagos, que indudablemente va á apagar la luz de la
razon y á sacar hombres ineptos aun para la mas insignificante
profesion.
No há muchos años, la gloria de un jóven, que decía haber terminado
su carrera, consistia en salir hablando con furor sobre política,
de literatura, de jurisprudencia, haciendo coplas y ostentando un
falso título, arrancado á duras penas para satisfacer su ambicion
de brillar en los salones de la corte ó en los pueblos mas
sencillos; y aquí me tiene usted la educacion sólida que entónces,
como en muchos otros tiempos, se ha dado á la juventud.
Luego ese humo vano, ese brio con que el jóven ha hecho su
aparicion en la sociedad va evaporándose á virtud de mil
desengaños; sus sueños color de rosa se desvanecen como por
encanto; con todo tropieza, en todo halla obstáculos: en los pocos
puestos públicos á que la casualidad ó la condescendencia lo han
llevado en calidad de ensayo ha quedado de manifiesto su impericia;
al entrar al gabinete de un comerciante ha tenido que abandonar con
sonrojo el bufete del contabilista, demostrando su incapacidad para
manejar los libros y traducir una factura; entónces, su posicion
social comienza á decaer y no pudiendo estacionarse y lucir en
aquellos puestos que tanto ha ambicionado va á aumentar esa maldita
tropa de tinterillos é intrigantes, funesta plaga conque la
ignorancia azota en castigo á la sociedad.
Agregue á esto lo siguiente: en muy raro Colegio se trata de formar
ó mejorar el corazon del jóven, el maestro atiende á la cabeza pero
descuida la parte mas esencial del hombre; poco le importa que su
discípulo salga con un corazon depravado, sin honradez, sin
generosidad, sin nobleza de sentimientos, con tal de que aprenda
algunas nociones de ciencias políticas, de teología ó de medicina
poco le interesa la sanidad y pureza del alma con tal que la
imaginacion brille. Este hecho ha sido observado ya por un
inteligente, y con ese estilo sublime, claro y persuasivo propio de
ciertos escritores, ha llamado la atencion de los que en algo
aprecian el adelanto moral de la sociedad. Dios quiera que su grito
no haya sido lanzado en vano y que sus ideas sean acogidas en los
planteles de educacion, y aun por aquellos padres descuidados é
indolentes que nada ponen de su parte y pretenden aguardarlo todo
del profesor. Pero el mal ha venido desde muy atras, los gobiernos
son los directamente responsables de la enseñanza viciosa que ha
formado el alma de los planteles de instruccion secundaria; todos
los honores y privilegios se daban con preferencia á los que
llegaban á vestir sotana ó á los que visitaban las salas de los
Tribunales como conocedores del foro; aun cuando estos fueran unos
prevaricadores de modales bruscos, y descorteses en demasía; y
aquellos de costumbres no muy puras, incapaces de inculcar los
divinos principios del evangelio en el coraron de sus
feligreses.
Las ciencias naturales eran miradas con cierto desden; casi ningun
apoyo se concedia al cultivo ó estudio de las artes y de las
matemáticas, con excepcion del Colegio militar y de tal cual otro
plantel donde se recibian lecciones en estos ramos, la atencion
general estaba fijada en la teología y la jurisprudencia; de manera
que, el abogado y el sacerdote eran los mas favoresidos por el
Gobierno; miéntras que el botánico que había gastado sus mejores
dias estudiando las diversas familias del reino vegetal,
atravesando espesos y dilatados bosques en solicitud de alguna
planta cuyas propiedades médicas sabia analizar; el mineralogista
que penetraba á las entrañas de la tierra guiado por las muestras
de una rica mina; el agrimensor que levantaba los planos
topográficos, sondeaba la profundidad de las aguas y designaba la
altura de las montañas; y el astrónomo que seguia el curso de los
astros, calculaba sus distancias y consultaba las leyes á que están
sujetos, no veian lucir para ellos esas distinciones honoríficas
con que se trataba de halagar la imaginacion de los jóvenes que
concurrian á los Colegios en solicitud del pomposo título de
doctores.
Es de advertir que, para llegar á adquirir el mismo favor de un
título, los que seguian la ingrata y espinosa carrera de la
medicina debian comprobar haber estudiado varias ciencias, de las
cuales una sola, uno solo de sus ramos necesita la consagracion de
mas de cuatro años; de manera que, esta carrera se hacia de lo mas
difícil ó si se llegaba á terminar muy pocos la coronaban con un
brillante éxito. El laboratorio químico, el anfiteatro, el gabinete
físico y el jardin botánico, se tenian tan solo corno objetos de
curiosidad, sin que el Gobierno tratara nunca de aumentarlos, de
embellecerlos y hacerlos mas adecuados para el estudio, y ántes por
el contrario, por su desidia estas fuentes de instruccion fueron
desapareciendo hasta no quedar mas que un esqueleto ó
simulacro.
Afortunadamente á tiempo que el bonete y la borla del abogado se
disputaban el campo y toda preeminencia social, no faltaron unos
pocos jóvenes que, desdeñando todos aquellos halagos, y guiados por
un espíritu elevado y verdaderamente investigador, se dedicaron con
solícito empeño al aprendizaje de las ciencias exactas, y tan
rápidos fueron los progresos que hicieron, que su fama quedó para
siempre sentada en la patria del condor, y sus nombres llegaron á
inscribirse en el glorioso registro de los hombres sábios: Cáldas,
Quijano, Restrepo, Tórres, Zea, Gutiérrez, Toríces, Madrid,
Salazar, Cabal, Valenzuela, Mútiz, Céspedes, Matiz, Várgas y Pombo
vinieron á constituir esa pléyade de sábios, ante la cual se
inclinaron con sublime respeto Humbold, Bonpland, Ulloa y Jorge
Juan.
Ninguna de aquellas venerandas reliquias queda á nuestro pais, pero
las semillas que ellos regaron no se perdieron de un todo; pues
apesar de las preocupaciones y de la superficialidad, reina de los
salones y de los gabinetes políticos, otros pocos jóvenes siguieron
la huella trazada por sus ilustres antepasados, apareciendo con
lucidez en el teatro científico Várgas, Pardo, Triana, Bayon,
Uricoechea, Royo, Liévano, Ponce, Cuenca, Paredes, Ortega y algunos
otros jóvenes que se han salvado de la horrible marea que la
ignorancia y la supersticion han lanzado sobre el territorio
andino. Quiera Dios que todos estos ciudadanos recomendables por su
talento continúen impacientes en sus investigaciones científicas, y
que difundan en la juventud que hoy se levanta los interesantes
conocimientos que poseen. El campo que se les presenta es bello,
fértil y dilatado; las semillas que en él arrojen no serán
perdidas, la sociedad recogerá opimos frutos, y la futura
generacion bendecirá la memoria de los obreros de la civilizacion
que hayan de contribuir á la regeneracion social de Colombia.
Hoy es muy diversa la condicion del jóven; la ley no le presenta
obstáculo de ninguna especie para que la imaginacion pueda elevarse
hasta donde le plazca. La inteligencia puede desplegar libremente
sus alas y remontar su vuelo al traves del éter, siguiendo el curso
de los astros, ó penetrar por entre todas las capas calcáreas en
solicitud de aquellos metales y piedras preciosas cuya posesion
constituye el deseo ardiente de todo sér racional ; analizar y
describir los diferentes órganos y deliciosos contornos de una
flor; subir hasta el cráter de los volcanes ó descender á las simas
mas profundas midiendo sus distancias y descubriendo los tesoros
escondidos allí por la naturaleza; apoderarse de la electricidad,
del vapor, del magnetismo para dar cima á las mas arriesgadas y
gigantescas empresas; estudiar con detencion todos los fenómenos
físicos é intelectuales, los hábitos y modo de ser de cada uno de
los entes que se vivifican, crecen y se desarrollan en la
superficie del globo; jugar con la luz en los diferentes
experimentos químicos; cultivar las plantas, recoger el fruto y
marchar aun á los puntos mas lejanos ofreciendo en venta los
artículos del pais. Para todo esto es libre el hombre honrado,
estudioso y emprendedor; hoy no son privilegiadas mas que las
personas virtuosas, cultas, inteligentes é ilustradas.
Y abrigo la esperanza de que los títulos que se expidan á los
jóvenes que se dediquen al estudio de cualquier arte ó profesion
científica no se repartirán como há poco tiempo se malbarataban,
entregándolos á jóvenes que con pocas excepciones apénas habian
hojeado uno que otro libro.
Es cierto que todavía se nota alguna superficialidad mas esto no es
en aquella parte ele la sociedad sensata, que tiene el suficiente
criterio para apreciar las cosas debidamente; y es un deber de todo
ciudadano arrancar de raíz del seno del pueblo esos restos de los
hábitos coloniales, y procurar á todo trance que, la sancion moral
sea una efectividad entre nosotros.
En todos los partidos, en las diferentes clases de la sociedad se
nota muy buena disposicion para entrar por la via de la reforma,
del verdadero progreso; se saluda á la paz con entusiasmo y cada
uno desea con impaciencia que el bienestar social se funde de una
manera permanente entre nosotros; que el Estado sea rico, que se
funde el crédito; que nos aprovechemos de los bienes inagotables
que nos ofrece el suelo de esta seccion de Colombia, y como
resultado de todo esto: que la miseria desaparezca de Santander, y
que su poblacion se levante altiva y orgullosa del miserable estado
de postracion á que fué lanzada por una guerra desastrosa y
prolongada.
Qué nos falta?
Comenzar por el principio: variar el sistema de enseñanza en los
planteles de educacion, hacer que ésta no solo se dirija al
desarrollo y cultivo de la inteligencia sino tambien á la formacion
del corazon; que la instruccion principie por la reforma del
carácter individual, por purificar el alma del educando
inculcándole los mas sanos principios de moral, de cortesanía y de
una esmerada civilidad. Que se preste una decidida cooperacion á la
enseñanza de las artes y diversos ramos de las ciencias naturales,
particularmente de aquellas que tengan una inmediata aplicacion en
este Estado, como la geología, la química y la mineralogía, sin
desatender por esto la enseñanza de las matemáticas en
general.
Bien persuadido estoy, de que con la difusion de tan importantes
conocimientos, este Estado como los demas tomarán un empuje
sorprendente en toda clase de mejoras.
Sí, porque el .cultivo de la tierra y cuidado de las haciendas no
estará á cargo de mayordomos ignorantes, ni la explotacion de las
minas al de peones ó comisionados incapaces de analizar una sola
muestra, sino á la sábia y acertada direccion de personas
científicas, que al cultivar la tierra pongan en planta los
conocimientos que hoy sirven de guia al labrador aleman y al
norteamericano; que conocedores de la veterinaria y otros
rudimentos zoológicos cuidarán de conservar las mejores razas de
animales domésticos, y de librarlos de aquellas enfermedades cuya
curacion desconocen nuestros campesinos. Entónces no habrá un solo
capitalista que no busque para la direccion de su hacienda á un
honrado agrónomo, que esté en aptitud de mejorarla y de aumentar
sus productos; como tambien el dueño de una mina al jóven que sepa
explotarla convenientemente con gran utilidad del propietario. Y la
construccion de puente, calzadas, edificios públicos y caminos
carreteros quedará bajo la inspeccion de arquitectos é ingenieros
hijos del pais.