LA ESTRELLA DEL DESTINO
EPISODIO DE LA COLONIZACION DE SUR-AMERICA
SEÑOR DOCTOR M. M.
La historia de la colonizacion de la América, es tal vez el
repertorio mas rico de anécdotas curiosas y hechos asombrosos que
ofrecen á la literatura una abundante mina que explotar.
Qué arrojo, qué valor y constancia se observa en la mayor parte de
los hijos de la península, que ambiciosos de gloria y de riquezas
abandonaron la Corte de Madrid y la de Lisboa, para lanzarse á la
suerte de un mar embravecido y visitar una tierra vírgen y
desconocida! Y á la vez, cuánta crueldad y feroces instintos se ven
caracterizados en otros de los expedicionarios, quienes ajenos de
todo sentimiento noble no venian impulsados sino por un deseo
insaciable de oro y de diamantes!
Por una parte se ven descollar las nobles figuras de Colon, Balboa
y Las Casas; por otra, las oberrícidas de Valverde, Obando, Roldan
y Alfínger; para completar el cuadro, cómo llama la atencion y
hasta sorprende observar en los desgraciados hijos de estas
comarcas, aquella elevacion de espíritu, instintos generosos,
talento y preciosos conocimientos con que se exhibieron ante sus
perseguidores!
Confieso á usted, mi estimado doctor, que leo lleno de admiracion
la historia de la conquista de Méjico, y con no ménos entusiasmo la
del Perú, y la de nuestro pais.
Hoy que se ha acometido una de las empresas mas notables para
Colombia, abriendo un canal en el istmo de Panamá, que una las
aguas de los dos grandes océanos, quiero presentar á usted un
pequeño trabajo, acerca del descubrimiento del Pacífico, y episodio
tal vez de los mas importantes que se registran en los anales de la
conquista.
Para la elaboracion de este trabajo no he hecho otra cosa que
consultar las preciosas relaciones de Herrera y Washington Irving;
y evitar todo aquello que pueda darle el carácter de fabuloso ó
inverosímil. Si én los borrajeados cuadros que mi pobre pluma ha
trazado, halla usted algo digno de la atencion pública, débese esto
exclusivamente á la historia que me ha servido de guia, á la cual
he querido sujetarme ciegamente, aun á costa de pasar por árido y
nada ameno en mi relacion.
EL AUTOR