UNA POETISA
EN SU "RETIRO"
Parte de Fusagasugá y en la direccion de Oriente un camino
tortuoso, que á veces atraviesa pequeñas planicies cubiertas
constantemente con la mas verde y tupida alfombra; otras, se eleva
hasta coronar algunas pintorescas colinas, descendiendo luego por
escalonadas pendientes é internándose en algunos bosquecillos
cuajados de frondosos árboles y habitados por lindas aves que
extasían al caminante con su delicioso canto. Algunas casas que
elevan sus techumbres pajizas por sobre plantaciones esmeradamente
cultivadas, embellecen mas y mas la vista del camino y convidan al
viajero á tomar un rato de solaz. Varias fuentes que ostentan su
agua pura y cristalina atraviesan el camino en muchos puntos. No
faltan becerros juguetones y cabritos inquietos que llamen la
atencion por sus brincos y precipitadas carreras. Aquí se sorprende
una águila al ruido de la bestia, y desplegando las alas se remonta
al espacio ; miéntras que allá descienden en medio de una confusa
gritería una bandada de pericos á destrozar el fruto de las
plantaciones.
Casi en la mitad del camino, y desde la cima de una colina se
percibe el paisaje mas bello y encantador. -Un horizonte riente y
dilatado ofrece hácia el occidente agrupados como en un panorama
los cuadros mas seductores y variados, miéntras que al lado
opuesto, aparece una especie de cuenca cubierta de bosques y
deprimida por el cerro del "Sumapaz," y el pueblo de "Pasca"
sentado á la orilla del rio que lleva su nombre, elevando con
timidez la blanqueada torre de su iglesia al traves de las
frondosas copas de los árboles.
Pasando el puente tendido sobre el ruidoso y espumoso rio, se toma
una colina cubierta con las verdes ó ya doradas espigas del
ondulante trigo, y en su planicie superior se encuentra situada la
hermosa quinta de "El Retiro."
Esta quinta está rodeada por varios cerros y por una vegetacion
tupida, vigorosa y exuberante. El edificio es elegante, cómodo y
aseado ; y desde uno de sus altos corredores puede oirse el
melífluo canto de las aves que revolotean en la mas próxima
arboleda, el monótono ruido del correntoso rio, el crugido de las
entrelazadas ramas de los robles y arrayanes; y á ciertas horas el
sonido de una campana que anuncia la existencia de un templo
católico.
No es extraño observar que uno de esos reyes del espacio, un venado
blanco, se aproxime lentamente á la quinta con la cabeza erguida. y
coronada con una vistosa y entretegida cornamenta, ni que un
abigarrado, ligero y astuto tigrillo vaya á hacer presa. en las
aves domésticas.
He aquí "El Retiro," he aquí la mansion que me he propuesto
describir, por ser realmente el digno retiro elegido por una
ilustre poetisa, por la inspirada mujer que tanto ha honrado su
pais por su elevado genio y maravillosas concepciones.
Penetremos por un momento á su casa á ver disfrutar los encantos
que prodiga allí la tranquilidad doméstica.
Una señora anciana, de cuerpo pequeño pero flexible, de mirada
picaresca y sonrisa burlona, vestida de la manera mas sencilla,
cuya plateada cabeza oculta bajo un pañuelo de seda negra, se halla
sentada en una silleta, entretenida en preparar los juegos que han
de servir de diversion á los nietecitos mas pequeños; miéntras que
con aquella gracia y amenidad que le son características insinúa á
los mayores en los preceptos divinos, en el conocimiento de algunas
ciencias y artes, y, sobre todo, en aquellas reglas de conducta que
forman la felicidad social. Es de verse el solícito cuidado con que
la preciosa Herminita oye las filosóficas observaciones de la
respetable madre. Nada se le escapa á esta matrona, y su cabeza es
una mina inagotable para instruir y divertir á sus nietos, cuya
compañía ha venido á constituir la dicha en el ocaso de su vida.
Interesante mujer, quien comprendiendo su mision divina prodiga á
los pequeños la inconcebible série de sus conocimientos, como la
fructífera y enhiesta palma favorece con su vivificante sombra los
pequeños arbustos que crecen á su lado.
Con cuánta frecuencia se la ve acompañada de sus pequeñitos hijos,
recorriendo el campo para llevar á las miserables chozas el
celestial consuelo al infeliz que gime agobiado por alguna
enfermedad aguda ó por los furores de una extremada escasez! Es
entónces precisamente, entónces cuando ella despliega sus mas
bellos sentimientos y pinta con los colores mas vivos la bondad y
misericordia del Dios de la creacion.
Esta mujer que abraza con su instruccion tantos conocimientos,
tiene siempre un particular empeño en ocultar su ciencia á cuantos
la tratan. Usa de una conversacion enteramente familiar, pero
entrelazada con graciosos chistes y las mas curiosas anécdotas
aplicando a todo un estilo sencillo á la vez que grato y castizo
por demas.
Comprendo ya que el lector me querrá preguntar -¿quién es esta
mujer que habiendo brillado ante el mundo, huye hoy de la sociedad
para buscar con su familia un asilo en medio de las montañas?- Es
aquella alma que al pulsar por primera vez su sentimental y
armónica lira conmovió el corazon de todos los que la oyeron, y
engalané nuestra guirnalda literaria con sus bellas composiciones.
La misma que hizo estremecer la tumba de Ovidio al cantar la
inconsecuencia humana. La misma masa que con su argentina voz
propagó la gloria de los héroes granadinos. Que encontrando
estrecho el horizonte de su patria, levantó su vuelo y fué á buscar
la mas sublime inspiracion en la patria de Byron y Shakspeare. Que
despues de haber estudiado el corazon humano por todas sus fases,
comprendido el móvil de la sociedad, y visto marchitar sus mas
bellas ilusiones, ha buscado con los séres que le son mas queridos
un asilo, léjos de la indolente y bulliciosa sociedad ; un retiro
donde á la sombra de los sauces y los robles pueda remontar su
imaginacion á Dios, y al dulce tañido de su lira de marfil levantar
su voz, cantando las proezas de nuestros padres y les encantos de
la creacion.
Es la inspirada poetisa Josefa Acevedo de Gómez que ha esmaltado de
flores el parnaso granadino.
(Publicado en "El Mosico."-l860.)