TEATRO
No todo ha de ser apatía, no todo ha de ser un trabajo tenaz,
asíduo y fatigoso; necesitamos algo que nos levante del estado
material en que vivimos, algo que lleve á el alma otra clase de
placeres y de dulces sensaciones, que nos cambie estos ratos
aburridores que pasamos despues de la labor del dia, por momentos
de un grato entretenimiento, de una amena, divertida é instructiva
diversion al lado de nuestras familias, de nuestros amigos y
relacionados ; y á la verdad, nada mas á propósito para ofrecernos
todas estas ventajas sociales que el TEATRO. Esta diversion data
desde los primeros tiempos de los griegos, mas tarde fué
propagándose por todas las naciones, y adquiriendo tal perfeccion
en sus tres principales estilos, hasta hoy en que no habrá un
pueblo, por pequeño que sea, donde no se haya visto ejecutar, por
lo menos un sainete. El teatro ha ido pasando por escala rigurosa
desde los monólogos hasta las piezas dramáticas de mas complicadas
tramas y numeroso personal de actores. Ha recorrido el estilo
satírico ó epigramático, el idílico, el romántico y el clásico. Hoy
prevalece en España el sencillo y enteramente natural. El autor
toma una de tantas escenas domésticas tan comunes en nuestros
pueblos, le da cierta forma y la exhibe luego en un drama para
corregir nuestras malas costumbres y morigerar las pasiones; así,
el teatro ha venido á convertirse en una escuela de educacion; y la
concurrencia á él se hace hoy tan necesaria á toda clase de
personas como que tiende á perfeccionarnos y á levantarnos de ese
indolente abatimiento en que vivimos.
En los últimos años varias compañías dramáticas han venido á
visitar nuestro suelo, sucediéndose unas á otras despues de haber
recorrido el pais con algun éxito favorable, algunas de las cuales
han puesto en escena un lucido repertorio dramático, con lo que se
ha despertado hasta cierto punto el gusto por esta clase de
espectáculos, así como lo han hecho en Bogotá las compañías líricas
respecto de la música.
Últimamente ha llegado á esta ciudad la compañía dramática dirigida
por el señor Isidoro L. Ariza; la cual ha hecho su estreno con la
importante comedia original, en tres actos y en verso, del
acreditado literato don Luis Eguilaz, titulada "LOS SOLDADOS DE
PLOMO." Dicha comedia es un golpe rudo y severo dado contra la
desenfrenada ambicion de rango, de riqueza y de posicion,
personificada en don Leandro, hombre típico, como los hay, que no
halla salvacion fuera de los títulos nobiliarios, de las
condecoraciones, del ostentoso lujo de la corte, y en fin, de todas
las comodidades que proporciona la riqueza, cualquiera que sea su
orígen y por inmorales que hayan sido los medios para adquirirla;
razon por la cual, toma un decidido empeño en casar á su hija
única, la sencilla é inocente Cármen, con el conde de Elma, noble
acaudalado, hombre descreido, antipático, y hasta ridículo si se
quiere, en contraposicion con Javier, jóven de talento, de maneras
cultas, honrado y sumamente estudioso, de quien Cármen se halla
prendada con ese amor puro, inocente y desinteresado que solo
prende en una alma jóven y que no puede ser cultivado sino por un
corazon noble, exento de cualquiera bajeza y ruindad.
El sacrificio de la pobre niña está al consumarse, á virtud del
contrato que, á estilo de comercio y como se negocia cualquiera
baratija sobre el mostrador de una tienda, ha celebrado su padre
con el mencionado conde. Afortunadamente Cármen cuenta con una
madre piadosa, tierna, de alma grande y de una imaginacion viva;
esta madre dulce y cariñosa, que aparece figurando bajo el nombre
de Clemencia, como la protagonista del drama, se hace cargo de
desbaratar todos los planes del conde y de don Leandro, lo que
consigue despues de una lucha animada, en la cual Clemencia pone en
juego todos los recursos de seduccion de que es capaz una mujer que
tiene fé y talento, y que sabe despertar sentimientos elevados
hasta en el corazon mas ruin. Con esto concluye el drama y el
público descansa al ver premiada la virtud de Javier y de Cármen, y
el chasco merecido que se lleva el conde.
HIJA Y MADRE
He aquí la segunda pieza representada por la compañía "Ariza,"
pieza de indisputable mérito literario, sencilla en la trama pero
sorprendente en la mayor parte de las escenas.
Dicha pieza pertenece tambien al estilo moderno, y tiene escenas
que tocan la cuerda mas sensible del corazon. Poco nos interesa
averiguar cuál sea su verdadero autor, interésanos sí el asunto ó
el argumento principal del drama.
La condesa María, que figura en primera línea, hija del titiritero
Andres, el saboyano, se escapó cuando jóven del hogar paterno, y
fué llevada por su ama á la corte, donde se casó con un conde de
quien heredó el título y las riquezas que poseia; un dia que iba de
paseo, fué asaltado su coche en la mitad de un camino por unos
bandidos, quienes le arrebataron á su hija á la que le profesaba el
mas entrañable afecto, y ese amor tan intenso que solo es
experimentado por un padre ó por una madre. El corazon de María se
marchitó en la corte, y á medida que su posicion era mas elevada,
la vanidad iba haciendo en su alma tales estragos que de todas las
virtudes que pueden ennoblecer á una criatura, solo una le quedó
como una pequeña chispa oculta entre un reguero de carbon y de
ceniza. Ah, aquella mujer que miraba como la mayor desgracia el
triste orígen de donde se habia levantado, no pudo arrancar de su
corazon el único sentimiento noble que le quedaba; mujer ingrata y
desconocida juzgaba que la presencia de su padre seria un obstáculo
insuperable para continuar su carrera de triunfos en la corte. La
belleza de María aumentaba diariamente el círculo de adoradores y
pretendientes, y cuando estaba al efectuarse el matrimonio con el
conde de que ella consideraba como su mejor conquista, un anciano
agobiado por la edad, enfermo y vestido humildemente toca á la
puerta de su casa en busca de alimento, de abrigo y de descanso.
Este pobre anciano viene apoyado en Elena, niña, inocente, sencilla
y candorosa, viva personificacion de la caridad tímida como una
paloma y modesta cual la violeta; ella habia sido recogida por el
infeliz mendigo en el seno de una montaña, y lo amaba como á su
verdadero padre, le servia de báculo, en las peregrinaciones y de
consuelo en su desgracia.
Introducido el anciano en una de las piezas de la casa, sale de
repente gritando: María! María!...... Era Andres, el saboyano, que
habia conocido en la condesa á su hija, á la querida hija por quien
tantos años habia recorrido tierras desconocidas y pasado por
tantos sacrificios y sinsabores. María, que ve perdida su fortuna y
apagada su gloria con el encuentro de su padre, desconoce al autor
de sus dias...... le trata como á un gañan intruso y concluye por
lanzarle ignominiosamente de su casa; en vano el anciano grita, se
desespera, llora, suplica y reconviene; todo es inútil, el corazon
de su hija es de acero y la vanidad lo ha cubierto de lodo. Pero un
ángel acompaña á Andres, y la casualidad ó mas bien la Providencia
hace que María reconozca en aquel ángel, nada ménos que á la hija
que unos bandoleros le habian arrebatado algunos años ántes, y por
la cual habia llorado y tantas horas de desvelo habia tenido. Aquí
la escena se hace mas viva é interesante: María clama por su hija y
pretende abrazarla; pero la inocente niña la rechaza resistiéndose
á creer pueda tener por madre una fiera que acaba de lanzar de su
casa á su propio padre.
-Niña, yo soy tu madre, y te he llorado siete años, dice la condesa
entre lágrimas y sollozos.
-Y aquel es tu padre, te ha llorado mas largo tiempo, y tú no lo
reconoces ; replica la jóven.
-Padre querido, dice entónces María, arrodillóse delante de Andres,
quien la recibe en sus brazos, perdonándola y llenándola de
caricias. El reconocimiento de los tres se hace entónces delante de
la corte, con lo cual el drama ha terminado.