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COSTUMBRES

 

De algun tiempo á esta parte el licor ha venido á convertirse en el alma de toda reunion en la que se quiera despertar el buen humor; de manera que no hay baile, no hay tertulia, comida ó paseo en los que la botella no sea saludada con frenético entusiasmo como diosa de la diversion, como la sublime dispensadora del supremo bien, del placer, de la dicha y de la ventura. Hasta los dias mas solemnes consagrados por la Iglesia á la oracion y al recogimiento son celebrados con el licor, de manera que la embriaguez ha llegado á ser la mas estimada ofrenda que los sectarios de una religion pura y filosófica rinden ante las áras del Dios de la creacion!
Vais á un baile, en el que las señoritas exhiben á porfía todos los atractivos de la voluptuosidad y de la belleza; las inestimables prendas de una esmerada educacion, la hermosura realzada por la elegancia y sencillez de sus adornos.
Los músicos ejecutan piezas de sobresaliente mérito ; en la sala se respira un aire embalsamado por el exquisito aroma de las flores, que sobre vasos de porcelana lucen sus pétalos de variadas formas y vívidos matices; de las bombas y quinqués se desprenden torrentes de una luz clara y centellante.
Las mujeres no escasean allí sus sonrisas tentadoras, sus miradas de chispeante fuego, todo lo que pueda agradar, todo lo que pueda seducir. Sinembargo, los jóvenes están muy léjos de animarse, una frialdad completa reina en su corazon, la apatía se ve dibujada en su semblante.
Qué suceso desgraciado encadena el buen humor en aquellas almas en las cuales debiera reinar la alegría? Qué les falta á aquellos jóvenes cuyo corazon en la primavera de la edad debiera estar dispuesto á conmoverse con las emociones de celestial encanto que nos ofrecen el amor, la amistad y la belleza?
No lo sabeis? Observad bien:
Los hombres se quejan de una sed devoradora, para apagar la cual, principian á apurar repetidas copas de licor; la animacion comienza á sentirse entre los concurrentes, los viejos abandonan la severidad de su carácter, los jóvenes se hacen mas comunicativos con las señoras, la confianza se establece definitivamente, la alegría se apodera de la reunion, y el buen humor llega hasta el frenesí. Qué es lo que ha podido variar tan rápidamente el aspecto frío que ofrecia pocos momentos ántes el baile ó la tertulia; qué ha podido entusiasmar á los hombres y rasgar el velo lúgubre que parecia cubrir su corazon?
Algunas copas de licor!!!
Lo que no ha podido hacer la mujer con todos sus encantos y atractivos, la música con sus dulces melodías, el esplendor de los adornos, lo han hecho unas botellas de nauseabundo brandi!!!!!
Y lo que digo de un baile ó de una tertulia, puede aplicarse á casi todas las demas reuniones, en las cuales se va á buscar algun descanso, alguna distraccion, algun motivo de placer.
No hay duda: el licor ha venido á ser la panacea social, con la cual se tratan de curar todas las afecciones morales, disipar la tristeza y elevar el espíritu.
Qué degradacion!
Estamos en el pueblo C... Son las once de la noche, y solo se encuentra abierta una tienda en la calle principal; sobre un mostrador sucio se dejan ver algunos vasos, copas, frascos y botellas; la mistela y el aguardiente, criados por la mano del hombre de una misma fuente, para vivir como esposos en íntimo consorcio se exhiben allí; éste incoloro, con su sabor fuerte y abrasador, aquella, rosada, dulce y provocativa; pero ámbos como descendientes de un mismo orígen, con su propiedad irritante y embriagadora; miéntras que el licor indígena ménos valioso y aristocrático fermenta entre ures ó moyas bajo del mostrador.
La tienda sirve de pasadizo á una pieza ahumada, donde se encuentran hacinados una multitud de cajones y trastos deteriorados, y en su centro campea una mesa de rollizas patas, cubierta por un mantel desflecado, y con no pocas muestras de haber estado largo tiempo en uso, sin haber visitado el lavadero.
Al rededor de dicha mesa se encuentran varios jóvenes dando fin á una cena, que el dueño de la tienda ha improvisado á excitacion de los concurrentes. Una botella vacía colocada al lado de finas bandejas en las que todavía aparecen algunos restos de carne, huevos y papas, revela que las libaciones han sido frecuentes, y que como reina de aquella reunion, ha sido saludada con frenético entusiasmo, despertando en compensacion la locuacidad y el buen humor entre sus rendidos admiradores. Los bríndis se suceden á muy cortos intervalos; las anécdotas mas curiosas son referidas allí entre mil aplausos y carcajadas; cada uno refiere la historia de sus amores, con la cual relacion no se deja de lastimar alguna que otra reputacion bien sentada; el bullicio y la alegría predominan en aquella reunion, y casi nadie se da cuenta ni de sus actos ni de sus expresiones; el licor es el juez de paz que dirime todas las cuestiones que allí pueden suscitarse: el respeto social es un quimera donde la sancion ha perdido todas sus fuerzas.
Es de advertir que la mayor parte de los jóvenes que se entregan á esta clase de distraccion, no han contraido aun ninguno de aquellos vicios que degradan al hombre y lo convierten en el ludibrio de la sociedad; ni su coraron se encuentra animado por aquellas pasiones que trastornan nuestro sér envileciéndolo y trayendo sobre sí la antipatía y el aborrecimiento general. Pero, por mucho que sea el fondo de moralidad que tenga un jóven, mucha su estimacion propia, es muy fácil que dado el primer paso en la pendiente resbaladiza de los vicios vaya á terminar en la degradacion.
Yo no puedo ménos de admirar á todos los que han sacado incólume su virtud de una prueba tan peligrosa como aquella; y me lastima el corazon la presencia de los que han quemado las mas preciosas reliquias de su dignidad personal ante aquella hoguera, cuya llama devora ó hace desaparecer los mas puros sentimientos y los mas sanos principios de religion ; que embota de tal manera las facultades intelectuales hasta el punto de convertir en séres nulos y depreciables á personas que habrian figurado en primera linea, por su instruccion, su genio y su talento.
Ah! qué resultados tan funestos han cosechado algunos pueblos, cuyos habitantes no han tenido en las diversiones por principal móvil el goce de aquellos placeres inocentes, de aquellas emociones sublimes, que ennoblecen y elevan nuestro espíritu...!

1869.

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