MALAS COSTUMBRES
Tiene doña Nicacia un perrito al cual le ha tomado tal cariño, y
consagrado un afecto tan decidido, que al ver los extremos que usa
con tal animal, cualquiera podrá hasta figurarse, no hay sobre la
tierra un sér que llame tanto la atencion de dicha señora, como el
mencionado perro, no obstante ser éste raquítico y de lacrimosos
ojos.
"Copito" es el nombre que doña Nicacia lo ha Dado al objeto de sus
cuidados. Tiénele un asiento destinado en el comedor y otro en la
sala de recibo, y en no pocas ocasiones el mimado animal ha hecho
experimentar lo agudo de sus dientes en las pantorrillas de los
visitantes que incautamente han tomado el asiento que le está
destinado.
Para doña Nicacia seria el último de los sacrificios permanecer un
momento ausente de Copito, de manera que en union de tan grata y
estimable compañía concurre á la iglesia ; y cómo no !si ella tuvo
la ocurrencia de hacerlo bautizar, celebrando su natalicio con una
espléndida funcion, y una ceremonia que la Iglesia tiene destinada
para los racionales que hayan de entrar á su gremio; pero que doña
Nicacia no ha vacilado en ridiculizar llevando su profanacion hasta
un punto que Calígula no se habria atrevido con su caballo
Incitato.
En la Iglesia hace el dichoso animal de las suyas; se acuesta sobre
la saya de una señora, rasga la mantilla de otra, corre, aulla,
ocupa las bancas y distrae á todos en su oracion, sin que nadie se
atreva á espantarlo por ser el perro de doña Nicacia; quien le
perdonaria á cualquiera hasta que le dijera fea y vieja, mas nunca
el que le hiciera el menor desprecio á Copito.
En las visitas que esta señora hace á sus amigas, Copito es el
primer personaje que se presenta en la sala, toma asiento en el
mejor sofá, y luego comienza á dar vueltas por todas las piezas
husmeándolo todo, y hasta dañando lo que encuentra digno de su
paladar; y cuando por casualidad llega á encontrar en la casa á que
concurre su señora algun sér de la misma raza, la impertinencia de
Copito se hace intolerable, y no son pocas las libertades que se
toma en presencia de las señoras y caballeros.
En vista de todo esto preguntábale yo á un amigo, qué papel van á
representar los perros en una visita de etiqueta, en la iglesia ó
en el teatro? y él me contestaba con ese chiste que le es
característico:
-El mismo papel que van á representar los muchachos en un baile, en
un banquete y en cualquiera otra reunion, en la que la religion y
el buen tono exigen el mayor respeto, recogimiento y buenas
maneras.
Pero la descortesía llega en algunas señoras á tal punto que al
concurrir á una visita de cumplido, ó á un salón de baile, se
presentan acompañadas de todas sus criadas, perros, muchachos y
hasta niños de pecho, los cuales forman un alboroto capaz de echar
la casa al suelo, se mezclan en todo y fastidian á los demas
concurrentes.
Á propósito de esto, me acuerdo de la ocurrencia que tuvo no a
mucho tiempo, el señor M...al corresponder la visita que le hizo un
amigo acompañado de "Cupido," perro terranova que le hacia
inseparable compañía. No habiendo hallado en su casa dicho señor
M... á su amigo, hízole la visita á la señora de éste, y despues de
un rato de animada conversacion, le suplicó manifestara á su esposo
y al señor Cupido el sentimiento que experimentaba por no haberlos
hallado en casa, y colocando luego sobre la mesa dos tarjetas, se
despidió afectuosamente, dejando á la señora azorada con aquella
severa leccion dada á su marido.
1869.