CAPITULO V
UN TRATANTE Y UN ESTUDIANTE
Después se dirigió don Ventura a otro de los cofrades, y le
dijo: ¿usted qué profesión sigue?
-¿Yo, señor?.... tratante.
-¿En qué géneros y con qué casas trata usted? ¿Con qué hombres
de bien está usted acreditado?
-Yo cambio pistolas por relojes, y ropa hecha por caballos, o
por plata; o caballos por caballos, dando o recibiendo algún
ribete: doy barato y sin engañar a nadie, y hago valer las cosas al
mismo tiempo con hacerlas pasar por muchas manos; hago crecer la
riqueza nacional con mi feliz industria.
-La riqueza pública no se aumenta con el precio convencional
representado por monedas, sino aumentando los objetos de riqueza;
produciendo para el consumo, y toda vía mejor, para la exportación.
Porque una torta suba al valor de un real, y una vara de bogotana
al de una peseta, y unas botas al de cuatro escudos, y una ventana
al de dos onzas, no por eso habrá más riqueza; sino por el
contrario, mas pobreza, porque el que necesita ese objeto tiene que
desembolsar el doble, viniendo a ser el pobre la víctima del
sofisma.... Y dígame, ¿usted es casado?
-Lo mismo que si fuera.
-¿Lo mismo?
-Sí, señor, porque yo no doy que hacer a nadie con mi estado de
célibe.
-¿Y dónde es su casa?
-No tengo, porque para mis negocios no la necesito, y yo solo,
me acomodo por ahí donde cualquier amigo.
-¿Con qué personas de representación trata usted?
-Esa clase de la sociedad no se rasca con los pipiolos.
-¿Lo conoce a usted algún señor de valer, honrado y de
categoría, de esos que no engañan a nadie?
-No tengo la honra de conocerlos, señor.
-Pues yo sí conozco uno que otro…. En fin, si usted no me
acredita mañana que tiene profesión u oficio, y que tiene casa o
posada conocida, o que lo conocen algunas personas de respeto por
un hombre inofensivo, lo declaro vago, y lo pongo a cargar
parihuela.... Hasta mañana, caballero.
-Pero, señor, los que tienen una renta de qué subsistir, o son
patrocinados ¿no andan por ahí sin oficio ni beneficio, sin que por
eso la autoridad los declare vagos ni mal entretenidos?
-De esos tiene la autoridad garantías por su conducta, y porque
hay quienes los conozcan, sobre todo la policía, que tiene a su
cargo la tranquilidad y la seguridad de los habitantes de una
población entera. Conque hasta mañana, y me lleva usted a la
jefatura dos señores que lo conozcan por hombre útil a la
sociedad.... ¿Y este caballerito, dijo don Ventura, fijándose con
burlones ojos en don Juanito Galafate, que era el contrahombre de
la señora Nicanora; este caballerito, ¿qué carrera tiene?
-La de estudiante, señor, dijo el interrogado.
-No van tan mal sus estudios.... ¿Y qué pruebas me da usted?
-Estas, le contestó don Juanito, levantando los codos, y
mostrándoselos muy rotos.
-Eso, y el cuello postizo de su camisa, y el capote de calamaco
verde me indican su clase; pero querría tener pruebas en lugar de
indicios. ... ¿Y qué estudia usted?
-Segundo año de latín.
-Es usted un cachifo ¿no es esto?.... ¿Y tan grande?
-Como la dominación de los españoles y la guerra de la
independencia no han dejado tiempo para estudiar, por eso es que
ahora habemos algunos patanes estudiando gramática.
-¿Y qué está usted dando?
-Nebrija, fábulas y Nepote.... Aquí está el Nebrija en mi
bolsillo: ¿lo quiere ver usted, V. S,?
Sacó don Juanito un libro en pergamino, con más grasa que las
puertas de la casa de doña Nicanora, y se lo presentó a don
Ventura, el cual le dijo, como con aire de desconfianza:
-A ver: tradúzcame algún rengloncito.
-
|Et nomen dogo finitum, caro jungitur illis, leyó don
Juanito, y luégo se quedó suspenso.
-Pero qué quiere decir eso?
-
|Nomen, el hombre:
|dogo, de godo:
|finitum,
está acabado:
|et, y;
|caro, caro les costará:
|jungitur, a los que se les junten:
|illis, a
ellos.
-Pues ni tanto, ni tan poco, dijo entonces don Ventura, como
distraído: ni tanto rigor como los godos, ni tanta soltura como en
la patria boba. El Libertador lo que quiere es que haya
gobierno.... ¿usted es de la sociedad filológica? le pregunt6 en
fin al patán. ¿De esa sociedad estudiantil tan enemiga del
Libertador?
-No, señor don Ventura.
-Pues cuidado con eso, porque esa sociedad nos hace la guerra, y
de golpe.... Y dígame, caballero, ¿la carrera de tahur y la carrera
de estudiante no son contradictorias?
-No, señor…. ¿Por qué?
-Trasnochándose usted hasta la madrugada y levantándose a las
nueve, ¿es posible estudiar? Y con esa serie de ases y cuatros ¿no
se fería el Nebrija y hasta las fábulas?.... Usted sigue ahora
conmigo para entregárselo yo mañana a sus padres y a su
catedrático, para que le metan
|veinticinco así, patán, o
para que le pongan oficio, si es que la cachifa es vagancia; porque
los estudiantes vagos son tan vagos como todos los vagos….
Usted tiene condiscípulos que son la esperanza de Colombia, y debe
usted imitarlos: lo que tiene es que no quieren al Libertador.