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IV.

 

DE ROBERTO A PEPE.

Chiquinquirá, 22 de diciembre de 1851.

MI BUEN PEPE.-Ayer llegaron a Chiquinquirá: es decir que ayer vieron mis ojos el blanco pecho i los negros ojos de la paloma, ayer oi su tierna voz que remeda un arrullo, ayer…..

Estoi sofocado, inquieto; me levanto a escribirte porque no puedo conciliar el sueño. Cuando me acosté resonaba en mis oídos la voz de Carolina, la veia, la tenia siempre a mi lado, creia estar oyendo de sus labios de flores la sencilla historia de su viaje; pero ya no me ama…… algun secreto tiene en su corazon, ¡yo, necio! pensaba que era el único. Algun recienvenido, algun estranjero, algun jénio saldo del infierno es el que ha venido a perturbar mi felicidad. Quién será ese dichoso? Quién será el que……Tal vez son delirios de la fantasía: si, delirios de mi fantasía, porque es imposible que haya llegado a olvidar lo que fué, i lo que fui. Pero no es mujer? Oh perversa raza, que carga con la maldicion echada, en un jardin deleitoso, sobre la frente de la madre del linaje humano!

 

A media noche.

 

Pedí mi caballo, i acabo de dar un paseo para refrescar mi sangre que hierve. No ha sido un paseo el que he dado, ha sido un galope: la lona estaba en su oriente i bañaba con su luz de perla estos bellos campos: el aire impregnado de rocío mojaba mi flotante cabellera. He corrido desatentado, loco, perdido, por librarme del demonio de mi corazon. He pasado por la casa donde ella duerme a estas horas, soñando tal vez alguna perfidia: quiza el galope del Cisne la haya despertado……No hai descanso para el que pena en la incertidumbre: por lo mismo no hai descanso para mí, mi querido Pepe.

Estoi esperando a mi primo Teodomiro que debe llegar mañana: me escribe que viene a pasar unos dias aquí, para ver si disipa un poco este mortal spleen que trajo de Inglaterra. Pobre Teodomiro, yo lo estimaria mas sino fuera tan anglómano, i me serviria de mucho consuelo sino fuera tan romántico. Me ha dicho que está enamorado de Felipa, beldad de segundo órden comparada con Carolina. Es lo que yo digo: estos mozos que salen de Bogotá a viajar por el estranjero, sin principios, pervierten su gusto en sus correrias i vuelven insufribles. Teodomiro se pica de escéntrico, i afirma que la vivacidad de Felipa es la adecuada para desterrarle el spleen. Ciertamente; quince años, una boca tan fresca, unos ojos que miran adelante, sin saber todavía el camino de los placeres, unos brazos tan redondos i un seno que se subleva contra el corsé, son aparentes para hacerle vomitar toda la flema británica.

Mi querido Pepe, no niegues un poco de compasion a tu amigo, que en verdad la merece. Tu, abroquelado con tu prudencia, atrincherado en tus teorias, parapetado con tus principios eres un filósofo a los treinta años, como Teodomiro es un jóven aburrido de la vida a los veinte i seis, i yo soi un loco de atar a los veinte i cuatro. Entre los tres te llevas la palma, pues ciertamente, si has gozado poco has sufrido ménos. Ai de los hombres que apetecen lo mejor, i buscan el mas florido pimpollo entre los zarzales espinosos de este mutado! Ai de los que quieren satisfacer su vanidad, si esa vanidad es inmensa! Ai de los que, como yo, no ven entre las sombras del porvenir sino el desengaño o la muerte!

Las fiestas están mui concurridas con tantos peregrinos que vienen a pagar su promesa a la Madona de Chiquinquirá. Nos amenazan con famosos bailes, i si Carolina tiene la bondad de asistir a alguno de ellos, ya puedes asegurar quien será "la reina de la gracia i de la hermosura," como decían los paladines en los antiguos tornéos.

No sé lo que escribo, no sé lo que quiero, solo sé lo que amo, i que soi tu amigo, que no merece que lo envidies, a no ser que los filósofos i los felices deban envidiar la suerte horrorosa de los hombres apasionados.-Roberto.

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