I.
DE PEPE A ROBERTO.
Bogotá, 15 de diciembre de 1851.
QUERIDO AMIGO.-Ayer se puso en viaje para Chiquinquirá la
familia de D. Gaspar. A las diez de la mañana estaban todavía dando
vueltas en aquella casa, que parecia en completa revolucion con los
aprestos del viaje. Yo me situé a alguna distancia a ver montar a
la familia. Sacaron un taburete i doña Laura subió a su sillon con
bastante trabajo…… está tan gorda! Dos mozos recibieron
sobre almohadas, que tenian en la cabeza de sus respectivas sillas,
a Carmelita i a Miguel, a quienes ha sido preciso llevar así,
porque no pueden montar solos a caballo. Felipa, la negra
encantadora, seguramente estaba disgustada…… Se notaba
un fuerte sonrosado en sus mejillas. Por fin salió Carolina con
largo traje de montar, una capita de paño color de pulga, i un
sombrero de paja de Italia. Sus ricas trenzas colgaban por sus
espaldas i un velo de crespon blanco medio cubria su rostro. Montó
como una Amazona. Razon tienen los poetas para decir disparates.
¿Qué tiene de raro que los hagan los enamorados? Don Gaspar i su
mayordomo cerraban la marcha de la carabana. Las cargas parece que
habian salido desde temprano, i los arrieros tenian Orden de
esperar en Usaquen.
Cumplo con tu recomendacion, avisándote que la bella paloma ha
estendido sus alas al viento, i vuela a los lugares donde se
encuentra el gabilan.
Soi tu amigo que te envidio, i apesar de esa negra envidia,
todavía te amo.-Pepe.