DIALOGO PICARESCO
Al señor Adolfo Vargas
"-Adiós niña. -Adiós, señor.
-¿Gusta usted de compañía?
-No llevo miedo; le doy
Las más repetidas gracias...
-Déme una flor de las que lleva
Con tanta garbeza y maña...
-Jamás doy lo que poseo,
Pues quien sus cosas despilfarra,
Dice un refrán muy sabido
Que
|chifla en después la iguana (32)
-Ese refrán es embustero;
La hembra, que es de sí ingrata,
Se queda con el pecado
y con la manteca rancia.
-Mejor para mí; nadie así
Tendrá que verme a la cara.
Tiene un precio más subido
La manteca de puerco rancia,
Cuando es pura, que la fresca
Revuelta con la gordana...
-Será así: mas yo insisto
En seguirla hasta su casa;
No es natural condición
De una hermosa el ser voltaria.
-Le advierto que allá en mi rancho
Tengo un perro por compañía,
Un perro que usa peinilla,
Un perro de buena raza.
Conque si gusta venir,
Rece lo que más le plazca.
¡En llegando le diré
Si la manteca está rancia...!".