Ficha bibliográfica
Titulo: Escaparate del biblíófilo - Año 1968
Autores: Raúl Jiménez Arango
Edición original: 1968
Edición en la biblioteca virtual: Septiembre de 2005
Notas: Artículos escritos por Raúl Jiménez Arango, para el periódico El Tiempo
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| Escaparate del biblíófilo - Año 1968

Reseña del libro: La hermana de la caridad



Datos bibliográficos:
Emilio Castelar. Tomo primero (Y segundo) Bogotá. Tipografía de Nicolás Pontón i Compañía. 1872. --- 21 x 15 Cmts. Tomo primero: 83 páginas. Tomo segundo: 88 páginas.

Artículo escrito por Raúl Jiménez Arango, para El Tiempo, en Diciembre 8 de 1968.

El dos de enero de 1872, en la parte editorial de número 418 de "La Ilustración", firmada por M. M. M." (Manuel María Madiedo), se podía leer:

"Como lo verán nuestros lectores, el folletín de "La Ilustración" se engalanará con la brillante novela del elocuente orador i escritor Español don EMILIO CASTELAR, titulada: 'LA HERMANA DE LA CARIDAD': cuyo mérito supera en mucho a cuanto hasta ahora se ha dado a luz bajo las columnas de este periódico".
En la misma oportunidad comenzó la publicación de la obra, que se concluyo el cuatro de abril en el número 458.
También desde el dos de enero apareció en el periódico una lista del VALOR DE LAS DIFERENTES PUBLICACIONES QUE SE HARAN DURANTE EL AÑO DE 1872, en la tipografía de los señores NICOLAS PONTON I Ca.". en la cual se ofrece la novela de Cautelar, en dos tomos, al precio de $ 3.20.
El primer tomo comprende XXVIII capítulos y el segundo XXX y un epilogo. El texto está dispuesto a dos columnas, en letra bastante pequeña que no solo dificulta la lectura sino que inhibe de iniciarla. De todas maneras es muy significativo que exista una edición bogotana de la obra más conocida del nombrado político y escritor español. Es sabido que la influencia de este señor en la América española fue tan decisiva como la de sus contemporáneos franceses, sobre todo por haber logrado en su propia persona la discutible mezcla de hombre público y aficionado a las letras, sin haber llegado a la genialidad en ninguna de la dos actividades, como ocurre siempre. De él y sus imitadores se puede decir que el modesto número de sus lectores no alcanza a estar compensado por el sospechoso número de sus electores.
A pesar de la fama que siempre tuvo "La Hermana de la Caridad", no es sin embargo, la obra más característica de Castelar. Del Castelar ideólogo e iconoclasta, partidario y apologista de las ideas avanzadas de su tiempo. No. En ella hay capítulos dedicados a exaltar los principios y manifestaciones de la religión y la virtud, así como la explicación de varios acontecimientos históricos que desde el principio fueron materia de discusión entre historiadores y teólogos. Parece que para muchas personas llegó a servir de lectura espiritual, no se sabe con qué resultados. Tal vez con el muy saludable de que para adquirir o mantener una regular cultura literaria no es necesario leer a Castelar. Ni siquiera en la edición patrocinada por el periódico "La Ilustración" de Bogotá. Como se dijo antes, es suficiente saber que se hizo, y eso basta. Una vez más quedó demostrado que nuestros periodistas de aquella época estaban al día en literatura y política, y eso es un mérito.