Declaración de amor
Del modo de ser del antioqueño
Belisario Betancur Cuartas
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DECLARACIÓN DE AMOR
Del modo de ser del antioqueño
Por: Belisario Betancur Cuartas
 
SEMBRADORES DE PATRIA
En el cincuentenario del Instituto Central Femenino de Medellín: abril 24 de 1986.

Ocasiones como ésta en que se reúnen gentes distinguidas por sus virtudes y por su compromiso para exaltar una indiscutible institución, otrora discutida, sirven para meditar sobre la necesidad que tiene Colombia de una historia social fehaciente, en donde se narre en detalle la lucha que contra la discriminación indiscriminada, libraron nuestros antepasados en esta buena tierra de Dios.

1. DISCRIMINACIONES Y DESIGUALDADES
Desde la conquista y la colonia hasta la difícil aclimatación de la república democrática, los colombianos han debido sobreponerse a discriminaciones flagrantes, a desigualdades humillantes, fundadas unas veces en prejuicios políticos, ideológicos y religiosos, y otras en el propósito de oprimir a un grupo en beneficio de otros tras gabelas políticas o económicas.

Por ejemplo, en la colonia se vio a indígenas y a negros discriminados y oprimidos por españoles y criollos, y a los criollos oprimidos por los españoles; en la república, a los civiles oprimidos por la gente de armas, a los pobres por los ricos, a los ignorantes por los letrados; y en todas las épocas, se vio a la mujer oprimida por el hombre, que la tenía condenada a una capitis deminutio maxima que hacía de ella menos que un menor, casi instrumento de ganancia.

2. TRANSMISORES DE STATUS
Más aún y aunque parezca inconcebible, ironía del destino como suelen decir quienes buscan disculpas para sus yerros, el sistema educativo colombiano ha sido y sigue siendo fuente conspicua de discriminación.

Para percibir que nuestras universidades siguen siendo transmisoras del status y detentadoras de privilegios —no por malevolencia de sus directivos sino por su estructura, por sus sistemas de admisiones, por su escasa capacidad para satisfacer la demanda—, basta mirar el analfabetismo que ha mantenido apartados de la vida civilizada a millones, simples engranajes de un vasto sistema social, discriminatorio él mismo.

Gobernantes ha habido que comprendieron el fenómeno en su magnitud y gravedad, y aplicaron correctivos: son ejemplares los casos del Virrey Caballero y Góngora en la Colonia —en el ocaso ilustrado de la Colonia, en donde se prendió la brasa de la revolución de la Independencia— y Alfonso López Pumarejo en nuestro siglo.

3. LA CULTURA ALDEANA
El Presidente López fue obsesivo en su preocupación por la enseñanza, ya que consideraba el bajo nivel educativo como la fuente de nuestro atraso:

No hay ninguna razón distinta —decía en uno de sus mensajes— para que no hayamos ejercido dominio sobre vastísimos territorios, para que hayamos entregado casi todas nuestras fuentes industriales al capital extranjero, para que toda empresa que prospere espontáneamente entre nosotros acabe por caer bajo el control de elementos humanos más hábiles y extraños.

Para luchar contra esa fuente de discriminación, atraso y dependencia que es la ignorancia, López emprendió la reforma de la educación en todos los niveles, y lanzó campañas tan imaginativas y fecundas como Cultura Aldeana, que supo ligar la educación con la vida del trabajo, o como hoy diríamos, el conocimiento y la industria. Sus principales líderes, un López de Mesa, un Jorge Zalamea, un Armando Solano, supieron evaluar las transformaciones que se producirían con la educación del campo y los alcances políticos de este programa igualitario.

4. LA EDUCACIÓN DE LA MUJER
Los colombianos ilustrados conocen los alcances de la reforma universitaria del año 36, la restauración de los institutos científicos, lo que significó la creación de la Escuela Normal Superior: muy pocos conocen lo que se hizo entonces por la educación de la mujer, por su incorporación a la sociedad con derechos y capacidades.

Desde 1785, cuando fue creado el primer plantel de enseñanza para mujeres, hasta 1936, la educación femenina había progresado poco: del leer y escribir y las labores domésticas de la colonia, hasta las normales rurales y los institutos de comercio, habían transcurrido más de 150 años, pero era poco lo que se había avanzado en participación, elevación espiritual, reivindicaciones sociales.

A la segregación sexual, humillante de por sí, se unía la imposibilidad de llegar al bachillerato, única vía de acceso a la educación universitaria. La mujer se alienaba en la rutina hogareña. Su más recóndita aspiración era servir de musa a un poeta. !Quién sabe si a un bardo municipal!

Fue entonces cuando se dio el gran paso de crear una institución que rompiera esta discriminación, dentro del espíritu igualitario del gobierno de López.

5. EL ALMA MATER DE LA MUJER ANTIOQUEÑA
Dejemos que sea la propia doctora Olga Osorio de Cuervo, Rectora del Instituto Central Femenino de Medellín, quien narre lo que entonces ocurrió:

Cuando en 1935 la Honorable Asamblea Departamental de Antioquia dispuso la creación del Instituto Central Femenino, mediante la fusión del entonces Colegio Central de Señoritas y la Normal de Institutoras, se dio el paso de avanzada definitivo en la educación femenina en nuestra región. Hasta ese momento ninguna institución ofrecía Bachillerato completo a la mujer y como consecuencia de esto ninguna podía ingresar a la universidad... En Antioquia, aunque ya se contaba en la presencia de Escuelas Normales que preparaban para el magisterio, y de Colegios de Señoritas donde se aprendían Comercio y Artes Manuales, al igual que en las restantes poblaciones más importantes del país, fue en 1935, mediante la decidida, visionaria y tesonera acción de los doctores Luis Martínez Echeverry y Joaquín Vallejo Arbeláez, Secretarios de Educación Departamental en 1935 y 1936 respectivamente, bajo la gobernación de los doctores Francisco Cardona Santa y Jesús Echeverry Duque, también en su orden, cuando se impulsó definitivamente el Instituto Central Femenino, "Alma Mater de la mujer antioqueña" —según propia expresión del doctor Vallejo—; y, a través de él, se le abrieron a la mujer nuevos horizontes para ingresar a la universidad y para diversificar las áreas de su preparación académica hacia los más variados campos del saber.

6. LAS VEDADAS DELICIAS DE LA COEDUCACIÓN
Brillante ha sido desde entonces la trayectoria del Instituto: radiante y fecunda, tanto por el número de egresadas como por la diversidad de áreas de formación y por el clima espiritual que ha creado en Antioquia, y que ha contribuido a crear en el país.

Hoy el Instituto no solamente cuenta con el bachillerato, sino que ofrece programas de educación superior en tecnología de educación básica primaria, educación especial y educación preescolar; y pone en marcha en 1986 nuevos programas igualmente atrayentes y útiles para el desarrollo social.

Pero no fue fácil la vida de la nueva institución. Si bien su primera directora, Lola González, vivió la euforia de la inauguración, Enriqueta Séculi debió afrontar vientos de reacción y aun sus dos primeros bachilleres, las hoy antropólogas Blanca Ochoa de Molina y Edith Jiménez de Muñoz, vieron cernirse sobre sus cabezas el espectro de la excomunión. ¿Sería, acaso, por haber disfrutado de las delicias de la entonces vedada coeducación en el Liceo Antioqueño, adonde acudieron a completar la asignatura que su establecimiento aún no podía ofrecerles?

7. EL LÍDER VISIONARIO
La historia del Central Femenino es ejemplar por muchos conceptos, pero no se trata ahora de hacer historia: quiero tan sólo destacar sus méritos sobresalientes, traer el reconocimiento de gobierno y sociedad a los que ha servido con generosidad y abnegación, a rendir homenaje a quien con claridad de estadista contribuyó, al crear el Instituto, a abrir horizontes a Antioquia y a Colombia.

El doctor Joaquín Vallejo Arbeláez, entonces con apenas 23 años, pero quien ya había sostenido ardorosas polémicas científicas en El Heraldo de Antioquia, fundado la revista Dyna de la Facultad de Minas y dirigido el bachillerato de la Universidad de Antioquia, siendo aún estudiante, comprendió las urgencias de su momento y encontró las fórmulas para responder a ellas. Y a la postre la sociedad aclamó esas iniciativas y terminó canonizándolas.

Desde entonces el doctor Vallejo ha estado en los sitios de avanzada de la sociedad, como líder cívico, como industrial, como ministro, como escritor y pensador. Su formación filosófica y humanística marcha a la par que sus conocimientos tecnológicos, para hacer de él un hombre culto por antonomasia: aquel cuya formación no presenta brechas entre las ciencias y las humanidades y que sin pedantería incorpora su conocimiento a su acción.

La presencia de Vallejo Arbeláez durante más de cincuenta años en la escena nacional, suscita no sólo la admiración y gratitud del país, sino que constituye lección ejemplar para los jóvenes que se inician en el camino de una nueva sociedad: lección de que el saber, el conocimiento es la única fuente legítima de poder; y de que poder sin programas ni ideales, es opresión y barbarie. Tales son conceptos que hemos de aprender a conservar, si queremos responder con coeficientes de acierto a las preguntas que llegan desde la comunidad.

8. EL PENSAMIENTO COMO IMPULSO
Para Vallejo Arbeláez habría resultado cómodo ofrecer a sus compatriotas los frutos de sus meditaciones recogidas en su obra de madurez El misterio del Tiempo, y retirarse a un bien ganado reposo, a una meditación obstinada de la cual hubiere derivado aún más logrados frutos intelectuales. Pero él, al igual que Goethe, paradigma dominante de su tiempo, no concibe el pensamiento sino como impulso y fermento para la acción, piensa como él que su influencia no va sino hasta donde alcanza su praxis.

Hombre social por excelencia, su vida ha estado consagrada a la patria, a la defensa de sus convicciones de patria. Su magisterio es reconocido en campos tan variados como la industria y la educación, el comercio y la ciencia, la filosofía y las matemáticas. Profesor universitario, creador y director de empresas, ha sido maestro de generaciones en la acepción más fecunda del término: en la acepción de formador de caracteres; en la de político a quien le gusta ver la política en las nubes, no en las cloacas; en la de acelerador del flujo dialéctico participativo que circula por la trama social; y en la de líder pedagógico de la comunidad.

9. NUEVAS TECNOLOGÍAS Y SISTEMAS EN LA EDUCACIÓN
Compatriotas, paisanos:
El gobierno que me honro en presidir, que ha hecho el más grande esfuerzo por introducir nuevas tecnologías y sistemas en la educación —la informática, la educación a distancia y la universidad abierta—; que ha inaugurado una nueva Expedición Botánica para encontrar las raíces de nuestra identidad física y cultural y que ha comprometido un volumen hasta ahora no imaginado de recursos en abrir camino a la investigación científica, se siente solidario con una institución que contribuyó a lograr la reivindicación de la mujer y con su fundador que sembró la semilla de lo que hoy es una pujante realidad; es decir, de quien sembró semilla de patria.

Al otorgar estas condecoraciones al Instituto y al doctor Joaquín Vallejo, el gobierno quiere destacar su figura patricia a la admiración de sus conciudadanos y señalar su vida como ejemplo de virtudes sociales, intelectuales y morales.

 


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