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XXIII



La jente que salió en persecucion de los fujitivos de Cajamarca penetró en el campamento enemigo, i no regresó sino hasta el dia siguiente, trayendo un rico botin de oro, plata i hermosas telas. El número de prisioneros fué exhorbitante; i no faltó entre aquellos nuevos cruzados quien propusiese, apoyado por el reverendo fraile Valverde, que los matasen a todos en holocausto a la relijion católica, o por lo ménos, que les cortasen las manos!

Empero, justicia sea hecha a Pizarro. Él siempre se opuso a tales crueldades, i en lo que mira a la prision de Atahuallpa, se manejó con una galantería digna de aplauso elevado.

Una noche en que Atahuallpa estaba mas meditabundo que de costumbre, algun tiempo despues de su cautividad, i que con el rostro apoyado en las manos empezaba a dudar de su porvenir, se le arrimó pasitamente un indiano i le tocó lijero en el hombro.

- Challcuchima! esclamó Atahuallpa al verlo.

- Si, Challcuchima, dijo el noble veterano, que viene a verte, cuando debía venir a libertarte.

- I el ejército?

- Ah! no existe, que si existiera ...

- Pero qué se ha hecho?

- Ha huído en dispersion a las montañas.

- Mi ejército! el ejército vencedor en Quipaypan ha huido a las montañas? Repítemelo, Challcuchima para creerlo.

- Si, ha huído; sin que hubiera yo sido capaz de contenerlo.

- I Quizquiz?

- Hasta ahora estará sabiendo el desastre.

- Ah! Challcuchima, confiesa que nos han ganado de mano.

- Los creímos ménos pérfidos.

- Me hiciste mucha falta el otro dia.

Era la primera vez que Atahuallpa confesaba que álguien le hacía falta.

- Pero si quieres creerme, Inca, no debemos hablar de lo pasado, sino de lo venidero. Nuestra desgracia todavía puede tener remedio.

- Lo creo así.

- Pues bien, yo he venido a recibir tus órdenes, í partiré luego para el Cuzco a unirme a Quizquiz.

- I me prometes cumplir cuantas te dé?

- Es mi obligacion.

- Escúchame, pues. Hace ya mucho tiempo que hice un juramento sagrado; juramento que hoi tengo urjente precision de cumplir. Es este el de quitar la vida a Huascar; i lo hice el dia que a mi vista i a la de todo Tavantinsuyu fué proclamado Inca, en aquel famoso huaraco cuya historia conoces tambien. I te digo que tengo urjente necesidad de cumplirlo, porque han venido ¡ lo creerás! emisarios suyos cerca del español, a decirle que él es el Inca verdadero, i que hará causa comun contra mí si le alcanza por cualquier medio su libertad.

- Es posible?

- Es un hecho.

- Pero si el español acepta, estamos perdidos.

- Ya ves, pues, que es preciso que muera.

- Pues que muera.

El hombre que había conspirado contra el padre, no vacilaba ahora en conspirar contra el hijo.

- Ahora es preciso que nos ocupemos en otra cosa.

- I es?

- Muerto Huascar, es indispensable reunir el ejército a toda prisa i dar un golpe de mano.

- Para lo cual ...

- Para lo cual te pondrás de acuerdo con Quizquiz.

- Pero el tiempo urje.

- Ya tendrás tiempo de sobra.

- Está bien.

- No olvides participar a mi madre todo lo ocurrido.

Era la primera vez que Atahuallpa pensaba en su madre.

- No lo olvidaré.

- Cuando ya esté el ejército reunido, estaré yo en libertad, i entónces veremos si con doscientos hombres se conquista una nacion entera.

- Si; lo veremos.

- Espero no dejar uno solo.

- Cuánto tiempo me das?

- Dos lunas.

- Es lo bastante.

El Inca i su jeneral se separaron tan serenos como si acabasen simplemente de tener una conversacion familiar.

Ido Challcuchima, Atahuallpa mandó llamar a Pizarro.

Presentose este.

- Te he mandado llamar, dijo, porque si quieres darme la libertad, te daré en cambio esta pieza llena de oro.

Riéronse de semejante propuesta los oficiales españoles que habian seguido a Pizarro, por lo que, irritado, el Inca añadió:

- No solo llenaré de oro esta pieza, sino que tambien llenaré de plata dos vezes la pieza vecina.

Por esta vez los oficiales estuvieron bien léjos de reirse; i Pizarro, despues de haber vacilado algunos segundos, contestó:

- Acepto.

El aposento en que estaban tendría diez i ocho piés de ancho i veinte de largo.

El término otorgado a Atahuallpa para cumplir su promesa, fué el de dos lunas.

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