Juan de
Castellanos (1522-1607)
Imploración del agua
Hecha la prevención que voy diciendo
Hicieron procesión con litanía,
Zuazo con la cruz que va siguiendo
Esta desconsolada compañía:
El cantando, los otros respondiendo,
Según uso de nuestra madre pía;
Pero la dulcedumbre de estos cantos
Era toda de lágrimas y llantos.
Con esa procesión, vía derecha,
Dos veces fue la isla atravesada
En tal manera que quedó cruz hecha
Del huello de la gente señalada.
Considerando, pues, cuanto aprovecha
La cabal oración y porfiada,
Hincóse de rodillas el Zuazo
En la junta del uno y otro brazo.
Las manos y los ojos van al cielo;
Diciendo con suspiros y gemidos:
"¡Oh Padre de piedad y de consuelo,
Consolad estos tristes afligidos!
Lleve la devoción tan alto vuelo
Que toque su clamor vuestros oídos,
Y dé socorro la potente diestra
A los que son, mi Dios, hechura vuestra.
"Vos que hartáis a los brutos animales
En los desiertos secos donde moran,
Visitáis con humor los vegetales
Y ansí de flor y fruto se decoran;
Proveed también aquestos racionales.
Pues os creen, conocen y os adoran.
¡Oh fuente perennal, confortativa,
Santo Dios vivo, dadnos agua viva!
"Vos que le disteis agua con aumento
Al vencedor del campo filisteo,
Sacada de las muelas del jumento
Y endulzasteis también las de Eliseo;
Vos que de piedras disteis al sediento
Agua que satisfizo su deseo,
Y en los antiguos pozos de discordia,
Usad aquí también misericordia.
"Oh cruz preciosa y abundante fuente
Contra la sed rabiosa del pecado,
A donde vos, mi Dios omnipotente,
Fuisteis con duros clavos enclavado.
Y salió sangre y agua juntamente
De vuestro preciosísimo costado;
Dad agua de esta cruz; pues nos dais sangre
Con que satisfagamos tanta hambre".
Luego se levantó con esperanza
Firmísima del agua prometida,
Y dijo con entera confianza:
"Cavemos por ser parte bien medida,
En medio de esta cruz y semejanza,
De aquella donde Dios nos da la vida,
Y no creáis que fue promesa vana
Esta que nos fue hecha por Santa Ana".
Cavaron luego muchos con fe pura,
Y pensando pasar más adelante,
No más de codo y medio de fondura,
Sacaron agua dulce y abundante.
Dio tan grande contento la dulzura,
Que el más muerto cobró nuevo semblante;
Gustan aprisa todos del consuelo,
Alzan los ojos, dan gracias al cielo.