Juan de
Castellanos (1522-1607)
El Portugués y su Querida
Teresa
Y pues pintamos indios fugitivos,
Quiero decir de cierto lusitano
Una maña donosa muy reída,
Que para huír tuvo su querida.
Era india bozal, más bien dispuesta;
Y el portugués, que mucho la quería,
Con deseo de vella más honesta
Vistióle una camisa que tenía;
Hízola bautizar, y con gran fiesta
Debió celebrar bodas aquel día;
Que en entradas vergüenzas se descarga
Para poder correr a rienda larga.
Estaba en la sabana de buen techo
Y llegada la noche muy oscura,
El portugués juntóla con su pecho
Para poder tenella más segura:
Ambos dormían en pendiente lecho,
Según uso en aquella coyuntura:
Fingió la india con intento vario
Ir a hacer un negocio necesario.
Levantóse del lusitano lado
Y sentóse no lejos dél, que estaba,
Los ojos en la india, con cuidado
De mirar si a más lejos se mudaba
Siendo de su mirar asegurado,
Viendo que la camisa blanqueaba.
La india luego que la tierra pisa
Quitóse prestamente la camisa.
Y al punto la colgó de cierta rama
Por cebo de la vana confianza;
Aprestó luego más veloz que gama
Con el traje que fue de su crianza;
El pensaba lo blanco ser la dama;
Mas pareciendo mal tanta tardanza,
Le decía: "ven ya, niña Tereya,
A os brazos do galán que te deseya".
Y también: "miña Dafne" le decía
Teniéndose quizá por dios Apolo;
Y agora no lo fue, porque no vía
A la que lo dejaba para tolo;
Extenderá los rayos con el día
Para que pueda ver el rastro solo:
Que agora tan nuble se le pega
Como a los moradores de Noruega.
Faltó también la lumbre de la hermana
Que fue para su Dafne gran seguro,
Quiero decir la lumbre de Diana,
Que suele deshacer lo más oscuro
No se tornó laurel, tornóse rana,
Por ser también el agua de su juro,
Y ser la ligereza de la perra
No menos en el agua que en la tierra.
Viendo no responder, tomó consejo
De levantarse con ardiente brío,
Diciendo: "¿Cuidas tú que naon te vejo?
Véjote muito bien per ó atavío".
Echóle mano, mas halló el pellejo
De la querida carne ya vacío.
Tornóse, pues con sola la camisa
Y más lleno de lloro que de risa.