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INDICE
Prólogo
Horacio Benavides (1949)
Piedad Bonnet (1951)
William Ospina (1954)
Rómulo Bustos Aguirre (1954)
Víctor Gaviria (1955)
Gustavo Adolfo Garcés (1957)
Alberto Vélez (1957)
Fernando Herrera (1958)
Flobert Zapata (1958)
Orlando Gallo (1959)
Jorge García Usta (1960)
Joaquín Mattos Omar (1960)
Hugo Chaparro Valderrrama (1961)
Jorge Cadavid (1962)
Ramón Cote Baraibar (1963)
Óscar Torres Duque (1963)
Gloria Posada
Juan Felipe Robledo (1968)
Pascual Gaviria (1972)
Felipe García Quintero (1973)
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Selección de poesía Colombiana, años 80 y 90
JUAN FELIPE ROBLEDO
(1968)
Nació en Medellín, Antioquia, en 1968. Ha sido profesor de
Literatura de la Universidad Javeriana. Ha publicado antologías de
la obra poética de Francisco de Quevedo, Luis de Góngora, Juan de
la Cruz y del Romancero español. Con el libro
|De mañana,
ganó el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines en 1999 y con
|La música de las horas. el Premio Nacional de Poesía del
Ministerio de Cultura en 2001.
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Nos debemos al alba
Traicionar las palabras,
canjear su peso, su color,
en el sucio mercado de los días
es acto que nos llena de muerte
y ceniza y vago afán.
Ha de ser castigado
con el hierro, la soledad,
el tedio y la miseria.
Nos debemos al alba,
plateros, a la dicha,
y al canto y al remo
y al ensueño trazado en la garganta
y a mañanas sin prisa
en las orillas de un mar que ya no es.
Porque al final todo es olvido
para quien al tráfago su sangre dona,
a la parla chi suona
y a conversaciones con tontos
y mercachifles,
y comete delitos en descampado
con las pequeñas,
las terribles y mansas
y arteras palabras.
Muchacha del baño público
Seguramente no veré con estos ojos mortales
la historia de esta muchacha que imagino clara y afectuosa.
Seguramente sonreirá con descaro
y tocará las espaldas de los que esperan frente a la
estación.
Habría deseado contemplar
su lento detenerse en callejuelas
y la forma como se prende de la solapa de un marino.
Nada de esto conoceré, no podré disfrutar un estofado de
pescado
aaaaajunto a ella contemplando el undoso río.
Sin embargo, parece que la conozco de siempre
cuando imagino esta tarde el regreso a casa
(deteniéndome por dulces y pan y miel)
para intentar convocar su cuerpo, su presencia
de bailarina a destiempo,
de amiga entre abrojos.
Contemplación sin objeto
aaaaaSe deshace el mundo, nos hemos librado del lastre y es un
gusto
mirar a lo lejos los campanarios y las copas de los árboles,
quedarse detenido en mitad del llano y saber el nombre de
nuestro
deseo, soñar con escolopendras y salamandras del sol,
quedarnos a
vivir en las Maldivas y patear bajo la mesa.
¡Vámonos al campo!
aaaaaEn el campo habrá siemprevivas y lirios sin prisa,
amaremos las
raíces y los tubérculos, nos haremos buenos en la
enramada.
Transustanciación de aquello que no es tiempo,
rumorosos aullidos
nos acompañarán. ¡Alegría, aleluya!
Como esperando abril
Sumergido en el tiempo, olvidado
de todo lo que fuera
la terrible discordia entre el hambre y la saciedad,
el hombre se acodó en la barra.
Ya no lloraba
Había descubierto el poder
de la distante belleza,
la que se detiene y no gira.
Y aquello que era disminución
se hacía retorno,
espera jubilosa de otro abril, completo, rotundo, sin temores.
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