La estafa
|Lo que era todo tiene que ser nada.
Jorge Luis Borges.
Todo el gozo, el dolor
todo el saber y la sabiduría,
todo el amor y el odio
reunidos a través de los días
y los lugares que con tantas raíces habitamos,
concluyen herméticamente encerrados en una caja
que al cabo quedará vacía
por un acto de magia,
por un grosero escamoteo
que a juicio del público culto
rebaja el hechizante espectáculo de la vida
a una triste y despreciable estafa.
Lugar de asilo
La casa, lugar de asilo,
República Independiente del Espíritu,
pequeña zona liberada,
trinchera, concha de ostra,
aaaainvernadero.
Si la ciudad, si el vasto y ruidoso detritus urbano,
impide que la vida pase
por tus cauces más secretos
como una fuente clara y profunda,
aaaiprimigenia y feraz,
cuyo lento y silencioso curso
deje a su paso la más gozosa plenitud,
la casa, lugar de asilo,
retirado jardín de vigas, zócalos y paredes.
Acompañado de la lluvia
La lluvia disputa
lenta y ordenadamente
con el tejado.
Es una delicada, menuda música
aaaaaque baja
hasta el pequeño y solitario corazón del hombre,
denso abrazo materno,
dulce compañía de un ángel de la guarda
ensimismado y triste.
Agua, agua es el surtido de esta noche.
Historia concluida
|Pues si vemos lo presente
cómo en un punto es ido
e acabado
Jorge Manrique
Hoy, cuando cuentas 33 años,
este lento presente tan presente,
cuya temperatura y humedad,
cuya luz y palpitación,
cuyos silenciosos ruidos y voces
sientes, ahora,
mi-nu-cio-sa-men-te,
lo vives, sin embargo,
con extrañeza,
desde una distante perspectiva,
tocado ya por la nostalgia
a la que en vagos términos,
desde su remoto porvenir,
le oyes hablarte, reticente, así:
"En aquella época, cuando tenías apenas 33 años
y en el tercer piso de un edificio
saturado de noble hollín y vejez
te preparabas solo, a solas,
te acuerdas?
un sobrio plato de arroz y lentejas,
con huevo frito y doradas rodelitas de plátano verde..."
Vivir los días
como una anónima historia ya concluida.
|