INDICE





INTRODUCCION
Filosofismos
Aquesta es la pipa
Villa de la Candelaria
Facecias
Balada trivial de los 13 Panidas
Balada del mar no visto, ritmada en versos diversos
Rondeles I
Rondeles IV
Rondeles XII
Rondeles XIV
Rondeles XV-XVI-XVII
Arietas
Plegaria a Poe (Rapsodias de antaño)
Arietas
Divagación nocturna
Don Lope de Aguinaga
Oh, la pereza
Leo Legris
Señora muerte
Balada del disparatorio báquico
Cantigas
Sonatina en la bemol
Esquicio
Facecia
Aire faceto
Ritornelo
Arieta
Favilas
Canción de Melusina
Canción de Rosa del Cauca
Doble Canción
Aire para fagote
Trova del cazador de efímeros arreboles
Canción de Sergio Stepansky
Suite de la luna negra
Canción nocturna
Relato de Claudio Monteflavo
Relato de Sergio Stepansky
Insula
Admonición a los impertinentes
Soneto
Cancioncilla
Cancioncilla
Cancioncilla
Cancioncillas III
Sonecillo
Canción ligera
Relato de los oficios y menesteres de Beremundo
Idiomas
PLEGARIA APOE
(RAPSODIAS DE ANTAÑO)
 

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Plegaria a Poe |
(Rapsodias de antaño)

|A Jorge Zalamea 
Once upon a midn
|ig |ht dreary... |
E.A.P. |

Oh Pöe! oh Pöe! oh Pöe!
Genio del signo fatídico!
Alma que en mí domina!
Faro de luces negras...!:

Acógeme en tu lóbrego 
retiro de silencio. 
Acógeme en tu místico 
retiro de pavura... 
Y en el retiro cándido 
de tus amores puros!

Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! 
Faro de luces negras...! 
Alma que en mí domina...!
Transpórtame a las tierras de Weir, de sombras llenas! 
Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume 
regó sobre tu alma
su fragante perfume...

Condúceme a tu reino, 
a ese reino lejano
donde nació Annabel, “envidia de los ángeles”!

Donde se vé su tumba 
cerca del mar sereno, 
bajo del cielo torvo donde tu estrella árde!  

Llévame a ver el cuervo. 
Llévame a ver el cuervo 
cogitabundo y hosco 
Llévame a ver el cuervo
-sobre el busto de Palas-
que en su trágico orgullo te azotó con sus alas!  

Llévame a ver el cuervo, 
cogitabundo y fosco, 
llévame a ver el cuervo...:
ese cuervo fatídico
-alma que en mí domina!-
-faro de luces negras! -
ese cuervo es mi signo, 
y a sus influjos pávidos
obedecen mis flierzas, de horror y sombra llenas!  

Llévame a ver el cuervo, 
que en un país lejano,
-en el país quimérico 
de demonios y ángeles-
sobre el marmóreo busto, 
cogitabundo y torvo, 
sarcástico y sereno, 
mira, impávido y sordo, 
el dolor que en tí ärde...

Transpórtame a las tierras de Eulalia y de Ligeïa! 
Transpórtame a las tierras de Weir, donde Ulalume 
regó sobre tu alma
su fragante perfume...! 
Acógeme en tu lóbrego 
retiro de silencio... 
Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! 
faro de luces negras! 
Acógeme en tu místico 
retiro de pavura... 
Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! 
genio del signo fatídico...!  

Y en el retiro cándido 
de tus amores puros! 
Oh Pöe! Oh Pöe! Oh Pöe! 
alma que en mí domina!  

Llévame a ver el cuervo 
cogitabundo y torvo! 
Llévame a ver el cuervo
-sobre el busto de Palas­
que en su trágico orgullo 
te azotó con sus alas!

1915 (Agosto) |

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