CAPITULO II.
La primera aparicion.
Los goces se deslizaban por nuestros sentidos en aquella moradadeliciosa. La vista, con especialidad, hallaba sorpresasagradables, unas en pos de otras. Mas, la fruicion del espíritullegó a su colmo oyendo a nuestro huésped. Despues que dí milrodeos en la conversacion, conseguí conducirlo a que nos hablara desus ocupaciones, de sus proyectos i aun de su vida pasada, pues enocasion propicia le pregunté si tenia familia. Al contestarme queno, se le escapó un suspiro, i yo pensé, que ese hombre, embriagadocon los perfumes i circuido por la belleza, podia ser desgraciado,i para consolarlo le dije:
-Comprendo que usted ha pasado por la via dolorosa del padre odel esposo; si no se avivara su pena con los recuerdos, yo leestimaria…….
No me atreví a continuar la frase, por falta de intimidad, ipara concluirla despues de la suspension dije:
- que nos tratara con familiaridad; en el campo, la Naturalezainspira la confianza.
Mi huésped comprendió perfectamente que deseaba oir algo de losacontecimientos de su vida, pues nos dijo:
-Los hechos mas notables que pudiera narrar, pertenecen a lahistoria de mi vida íntima, i aunque, verdaderamente, raros i aunde sensacion, no me atreveria yo a traspasar los límites de lafranqueza para con ustedes.
-A la verdad, no somos acreedores a la familiaridad que demandanlas historias del hogar; sinembargo, usted sabe que todos losviajeros observadores se hallan dominados por el deseo de inspirarconfianza con el fin de obtener la referencia de los hechoscuriosos, especiales o estraordinarios. El paisaje de esta su lindai rara habitacion indica, sin duda, que debe tener su historiai……..
-Sí, señores, la tiene. I una vez que ustedes manifiestan deseode oir algo raro, tendré la complacencia de narrar lo que me parecemas notable de mi personal historia.
Nos condujo a un gabinete que dominaba al jardin, al bosque i allago i que parecia haber sido hecho en aquel departamento de lacasa para gozarse en la contemplacion del vistoso i variadopanorama que formaban los tres hechizos de ese campo. Luego que nossentamos allí le dije:
-Todo aquí me ha parecido encantador, todo se ostenta con elsello de la beldad, usted debe vivir contento.
-Puedo asegurar a ustedes que gozo de algunos bienes en la vidaapesar de hallarme solo en este campo, i esto no por mi voluntad,como ustedes van a saberlo: a la edad de treinta años tomé lacompañera que me habia destinado el cielo; la ví i la amé; ellatambien me amó; unificados por ese noble sentimiento que enjendra iproduce la armonía en el universo, atamos nuestra suerte con elindisoluble lazo del matrimonio. Emilia gozaba de una claraintelijencia; su educacion habia sido esmerada, ya en el sentidomoral, ya en la direccion científica. Leía con placer lasproducciones del jenio, sin cuidarse de la opinion ajena, sobre elmérito o censura del contenido de ellas, erijiendo en juez a supropia razon; era relijiosa sin fanatismo i benévola para todo elmundo. Preferia la vida del campo a la de la corte, paracomplacerse en la contemplacion de la naturaleza vírjen i gozar delesplendor de sus bellezas.
Por eso elejimos para nuestra morada este retirado sitio. Aquíse deslizaba nuestra existencia con dulzura i apacibilidad, como sedesliza el agua de las fuentecillas entre las flores que viven ensus riberas.
Emilia era el ídolo de nuestros agregados.
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Protejia a los ancianos iacariciaba a los niños. Siempre hallaba el desgraciado o desvalidoque a ella se acercaba, un alivio a sus dolores o un consuelo a suspesares.
A los diez meses de nuestra union, el acontecimiento mas solemnedel hogar doméstico vino a coronar nuestra dicha i a estrechar ellazo del amor: el dia 24 de diciembre al irradiar la aurora su luzde perla, dió al mundo Emilia un ánjel encarnado como fruto denuestra union. En el instante de nacer el hermoso niño, vídibujarse sobre su cuna la sombra o figura de un sér humano quedesapareció luego. La vision fué instantánea, pero duró el tiemposuficiente para evidenciar en mi conciencia la realidad de laaparicion. Oculté a Emilia tan estraño accidente por temor decausar daño a su delicada situacion. Estuve preocupado todo el dia,teniendo fija en la imajinacion esa figura misteriosa que meparecia ser un ánjel. Por la noche entré a mi cuarto deestudio…….
Quedó nuestro huésped pensativo por unos segundos; apoyó loscodos sobre la mesa i cubrió su cara con sus manos. Luego dijo:
-Perdonen ustedes; la impresion viva i palpitante de los sucesosde que ha sido teatro esta casa, me impide continuar por ahora lanarracion. Despues volveré a ocuparme de ella, i me dirán ustedes,si he sido un visionario como aseguran algunas jentes.
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Este es el nombre que se da en el Cauca a los arrendatarios ofamilias pobres que viven en heredad ajena.
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