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CAPITULO XXV.
 
Hechos históricos de sensacion.

POR la tarde fuí a cumplir la promesa que hice al Filósofo devisitarlo. Habitaba en una casa pequeña situada al pié de unacolina en un campo risueño. El agua serpenteaba inquieta en unaacequia que pasaba por bajo los alares del edificio; variosmontecillos de arbustos, erguidos i graciosos en sus orillas, seostentaban como avanzados allí para protejerla con su sombra. Laentrada tenia por adorno una doble hilera de hicacos, marañones igranados

Cuando llegué estaba el Filósofo regando en el patio granos dearroz a las torcaces o palomas silvestres.

Me recibió con agrado i me condujo a la sala. Rodó laconversacion, al principio, sobre la fertilidad del terreno, laabundancia de minas de metales preciosos i la profusion de lasbellezas del Cauca.

Es uno de los paises mas privilejiados entre todos los que heconocido, me decia, o mas bien, el mas hermoso, el mas bello i elmas rico: es una canastilla de oro colmada de flores i defrutos.

-Verdaderamente, le dije, por la parte que he visitado juzgo quedebiera llamarse el Valle suntuoso de los bosques i de las colinas,de los lagos i de las palmeras. Algo maravilloso habia de hallarseen este mundo de lágrimas i dólores; en esta mansion de miserias iquebrantos, donde la vida es un tormento.

-No se preocupe usted con la idea que jeneralmente se tienesobre la desgracia de la humanidad en la tierra, juzgando que esteplaneta es un mundo miserable, un lugar destinado para el llanto iel dolor; no, esa es una idea falsa a toda luz. Recorra usted todaslas faces del globo terrestre, llevando en la mano la antorcha lafilosofía, i hallará que esta esfera es una de las infinitascreaciones celestiales colmadas de gracias, de encantos i bellezaspara el goce de los séres vivientes que la habitan, si éstosobservan, relijiosamente las leyes de la moral eterna.

Ciego el hombre en medio de la luz, deja pasar desapercibido unmundo de placeres. El agua, la luz, el aire, la armonía, son maresde goces i delicias en que nos hallamos inundados. La anjélicasonrisa de la mujer amada al presentar el néctar rebosando en copade oro a nuestros labios, diciendo:

"Tomad, bebed el elíxir de la vida, vertido para la humanidadpor la mano de Dios," ¿no es la esencia de la ventura o de ladicha? Despleguemos una parte del lienzo en que se hallanfotografiadas las bellezas de la tierra; ensayemos la descripcionde uno de sus pequeños rasgos, tomemos en él las primeras horas dela mañana de un dia de diciembre: hácia el lucero del alba, haciaese diamante rodado del manto del Altísimo, se agrupan las nubes entropel i a los primeros rayos de la aurora se ostentan vestidas decolor de plata i brillan como la concha de la perla, tornando luegoaquellas galas en vistosos tintes purpurinos con relieves de oro,finjiendo lujosas colgaduras sobre la cuna del sol naciente, faroespléndido de los fulgores matutinos. Ante ese panorama de loscielos, despiertan los encantos i bellezas de la tierra: los,capullos de las flores, que se habian cerrado durante los,misterios de la noche, se desplegan exhalando la ambrosía de suscorolas; el céfiro suspira dulcemente a su paso por las hojas delbosque; de los prados, de las selvas i de las montañas se eleva elhimno melodioso de los vivientes saludando al dia. Entónces elcorazon se dilata, la vista se complace i el espíritu se extasía deplacer. Ahora pregunto: ¿es este el mundo miserable de lágrimas nomas i de dolor? Mas si el espíritu llega a penetrar en el santuariode la ciencia, goces inefables siente la criatura, elevándose a losmundos siderales.

Suspendió el discurso i yo aproveché la ocasion para obligarlo aque me hablara sobre espiritismo, diciéndole:

-A propósito de ciencia, la del espiritismo llama en estostiempos la atencion, yo no conozco sino la superficie i me parecebrillante.

-Si usted va al fondo encontrará la luz

-Lo intento, pero no sé si podré conseguirlo: mi espíritu haestado siempre dominado por la duda; jamas he podido creer que lasalmas de los muertos anden por este mundo.

-La ciencia del espiritismo no estriba en las apariciones de losmuertos; ella tiene por objeto, poner en evidencia la verdad en elcampo de la vida trascendente; ella tiene por base los principios iverdades que siguen: existencia de Dios; inmortalidad del alma;responsabilidad de las acciones en virtud del libre albedrío i laperenne luz de la conciencia; marcha progresiva hácia el bien, bajola influencia de la lei moral; pluralidad de las existencias delespíritu en diferentes medios mecánicos; habitabilidad en losinnumerables mundos que brillan i se mueven eternamente en elespacio infinito.

Del estudio de esta ciencia viene el conocimiento de que siendoDios el supremo bien i la. suprema justicia, el dolor no esinflijido por él, sino por la criatura misma cuando ésta quebrantalas leyes eternas: el que pone la mano en el fuego, sufre el dolor,porque viola una lei física; el que comete una falta en el órdensocial, sufre dolor, porque ha quebrantado la lei moral.

- ¿De modo que las evocaciones de los espíritus no sonimportantes?

-Ya he dicho que la ciencia del espiritismo no tiene por baselas apariciones, o si usted quiere, las evocaciones espiritistas,pero esto no arguye contra su importancia; la tienen, i deconsideracion, puesto que los sorprendentes fenómenos que por ellasse presentan, llaman la atencion de los ignorantes i de losincrédulos, hácia el estudio mas importante para el sér humano, lapsicolojía. En la intelijencia de cada uno suele haber anomalías:hai algunos hombres que cierran los ojos del espíritu a la ciencia,i los abren a los sentidos; es decir, que se resisten a lademostracion de una verdad i ceden a la vista de un fenómenofísico, al tacto de una mesa que jira, o de una canastilla que semueve bajo la mano. I cosa rara, los hombres que se tienen por muídespreocupados respecto de la creencia de la aparicion de los séresde ultratumba, los hombres que se dicen espíritus fuertes son, porlo regular, los que se rinden a la menor manifestacion que afectesus sentidos. I no se fijan ni les hacen impresion losmultiplicados hechos esplicados por la ciencia i testificados porla historia de todos los pueblos i de todos los tiempos,testificados por personas ilustres. Ya comprenderá usted que nohago alusion a los hechos que se refieren a la fábula; sinembargo,en el fondo de ésta no deja de hallarse alguna verdad, velada conel ropaje de la mitolojía.

A propósito de esto, voi a citarle a usted un hecho histórico,testificado con firmas respetables i que merece que se haga mencionde él porque efectivamente es mui curioso i tiene su relacion conlos hechos espiritistas.

En la guerra de la independencia, hallándose encargado Puy, jefeespañol, del gobierno en Barinas, sacrificaba a los prisionerospatriotas del modo siguiente: cada vez que el numero de éstosllegaba a ciento, o mas, los hacia sacar en altas horas de la nochede la prision i los hacia conducir a la orilla del rio para que losalancearan i luego fueran arrojados sus cadáveres al agua. El añode 1813, hallándose el Jeneral José Antonio Páez en la prision, sellenó el cupo de los prisioneros que debian morir; Puy dió la órdeni por la noche, cuando eran conducidos al suplicio, se dió órden decontramarcha a consecuencia de haberse oído un tiro de fusil en laparte del rio, i del informe que a esas horas se le dió a Puy de laaparicion de un ejército de insurjentes en las inmediaciones de lapoblacion de Barínas. Todo el mundo se puso en movimiento: lafuerza formó en la plaza con grande algazara ; Puy mandó un piquetea que hiciera el reconocimiento al mando de Correa; al llegar ésteal punto de esploracion vió un numeroso ejército i habiendopreguntado: "¿Quién vive?" le contestaron:

"La América libre, los soldados de la muerte." Volvió Correa conel piquete e informaron a Puy. Este con la guarnicion marcharoninmediatamente huye en direccion a San Fernando de Apure, por lavía de Canaguá dejando a los prisioneros olvidados; tal fué elterror de la sorpresa. I no hubo en realidad tal ejército. Así sesalvó el famoso libertador Jeneral José Antonio Páez quien refiereeste hecho en la pájina 39 del tomo 1.° de la obra históricatitulada: "Autobiografia del Jeneral José Antonio Páez prócer de laindependencia," en la que textualmente se halla lo que sigue:

"Fué la causa de aquel movimiento, el haber oido un tiro defusil de la parte del rio i el haber informado Correa, mandado conun piquete a reconocer el paso, de que al otro lado se hallaba uncuerpo de infantería. Afanado Puy reunió las tropas en la plaza imandó hacer un nuevo reconocimiento. Al practicarlo i dar Correa lavoz de quién vive, se le contestó, segun dijo despues: "La Américalibre, soldados de la muerte." Entónces resolvió Puy marchar a SanFernando de Apure por la vía de Canaguá. Su primera idea fué hacermatar los prisioneros, como lo habia verificado ántes en Guanare;pero fué tal el terror que se apoderó de él, que temiendo seratacado por fuerzas superiores si se detenia mas tiempo, marchó sindisponer la matanza de los presos, procurando únicamente escapar delos soldados de la muerte, que segun aseguró Correa, eran muinumerosos, habiéndole permitido la claridad de la luna hacer unreconocimiento detenido.

"Este soñado ejército fué llamado despues por los mismosespañoles, "Ejército de las animas."

¿No le ha referido a usted el señor Rafa la multitud de hechosespiritistas de que ha sido teatro su casa, especialmente el delánjel del bosque?

-Tan solo me ha contado algo sobre las primeras comunicacionesde su esposa i la vision del ánjel.

-Pues debe saber usted que Rafa, a consecuencia de lascomunicaciones se dedicó al estudio de la doctrina, i es unverdadero espiritista, en el sentido que se debe dar a estapalabra, es decir, un hombre que no solamente cree en la existenciade Dios, en su poder infinito, en su sabiduría, grandeza, justiciai misericordia, en la inmortalidad del alma, en la responsabilidadde las acciones humanas, en la lci del progreso indefinido de lacriatura, en los innumerables mundos i en los infinitos siglos;sino que practica los preceptos de la moral del espiritismo, esdecir, los preceptos de la moral eterna; los preceptos evanjélicosen toda su pureza. Ejerce en todas sus acciones una gran fuerza devoluntad hácia el cumplimiento de la soberana lei de amor: adora aDios i ama a las criaturas como un verdadero cristiano, sinostentacion ni fanatismo. Es su lema: caridad i amor; su fe, elprogreso; su consuelo, la oracion; su esperanza, Dios; su porvenir,la gloria de los justos. Así, es un hombre que se halla en posesionde las dotes que constituyen la felicidad desde la tierra hasta elcielo: goza en su actual situacion i no se inquieta por loscontratiempos de la vida, juzgando que éstos le vienen en expiacionde sus faltas anteriores. Repito, es lo que se llama espiritista enesencia.

Como en todas partes acostumbran a celebrar honras funerales porlos deudos que han muerto, él, en lugar de invertir el dinero enesas ceremonias de luces, cantos i dobles de campanas, da unespléndido banquete a los pobres el dia del aniversario de lamuerte de su esposa, i otro el dia del de la muerte de su hijo: esdecir, dos cada año i a cada uno asisten cien personas, a las queda un vestido completo.

A propósito de su conducta caritativa, Sabrá usted que subenevolencia llega al sacrificio: no hace mucho tiempo que vendiógran parte de sus bienes para pagar una deuda contraida por unpadre de familia que fué ejecutado i que iba a quedar arruinado porel remate de sus bienes en que consistia el sustento de sus hijos;se presentó al acreedor i le consignó tres mil pesos i un documentoa plazo de tres meses por setecientos, $ 3,700 valor de suacreencia, i dejó libre al pobre padre de familia; ésta i aquél lobendicen todos los dias. Ningun menesteroso que llega a sus puertassale desconsolado: es la providencia benefactora de la comarca.Mas, en una funcion pública de colejio a que fué invitado, tuvo ladistracción de no prestar las atenciones de regla a una de laspersonas que se hallaban en el salon de la fiesta, a un hombre depasiones fuertes i de exajerado orgullo; falta en que incurrió elseñor Rafa involuntariamente. I ese hombre, apesar de habérseledado esplicaciones, se le declaró enemigo i trataba a todo trancede vulnerar el honor del señor Rafa, i de hacerle todo el dañoposible hasta causarle pérdidas considerables en sus intereses.Pues bien: el señor Rafa obró en sentido inverso, hablando siempreen favor de su enemigo. I cuando le informaban que éste no evitabaocasion de calumniarlo i hacerle daño, manifestaba no creer que lefuera hostil, lo disculpaba i hacia lo posible por encomiar lascualidades i virtudes de su enemigo. I tenga usted en cuenta que elejercicio de todas sus virtudes es consecuencia de la conviccionprofunda que le asiste sobre las verdades que encierra la doctrinadel espiritismo. Indudablemente esa doctrina rejenerará a laespecie humana. He notado que todo espiritista, por convicción delos principios que la constituyen, mejora sus costumbres en elsentido del bien. Yo mismo he variado en mi manera de ser desde queafortunadamente leí con atencion esa filosofía moral. En ésta mehizo grande impresion la novedad de hallar esa doctrina de acuerdocon los principios científicos i en armonía con las ideas masavanzadas del progreso del siglo. En tanto que los códigos de todaslas relijiones del globo pretenden atar el espirítu al poste de lafe ciega: todos ellos embarazan mas o ménos la entrada al templo dela sabiduría interponiendo el sofisma siguiente: "Es prohibidoprobar el fruto de la ciencia del bien i del mal," en tanto quedetienen el vuelo al pensamiento i aprisionan la razon,convirtiendo a los hombres en autómatas; en tanto que intentan asirel carro de la civilizacion a la picota de la barbarie de laspasadas edades; en tanto que en esos códigos se condenan comoimpíos, cismáticos o herejes a los que se hallan fuera de cadacomunion, negando los de la una la misericordia de Dios para conlos de otra, i los de ésta para con los de aquélla; en tanto que enel sacerdocio de todas las relijiones se halla inmiscuido elinteres mundano a escepcion del de los verdaderos cristianos. Ladoctrina de la filosofía moral del espiritismo abre anchoshorizontes a la conciencia humana, i difunde la luz de la verdadpara todos los hombres, para todos los pueblos i para todos lossiglos. La fe del espiritismo está basada en la razon ilustrada,teniendo abierto el libro de la naturaleza, que ostenta la infinitagrandeza de la creacion i las maravillas del progreso en todosentido, publicando la existencia i el poder del Hacedor.

El lema del espiritismo esta concebido en estas palabras: "Amora Dios i a sus criaturas sin escepcion de razas, de relijiones, desectas ni de pueblos, aspirando siempre a la solidaridad humanabajo los auspicios de la fraternidad." El sacerdocio delespiritismo no reconoce jerarquías, ni cobra emolumentos: todos loshombres en él, son maestros i discípulos, ovejas i pastores; notiene en mira los intereses carnales; su mision es la de alcanzarla mejora del sér en la senda de la virtud, i el progreso delespíritu en el estudio de las ciencias.

Si usted se propone examinar las multiplicadas sociedadesespiritistas de ambos mundos, no hallará en ninguna siervos, niseñores: todos los miembros de ellas son hermanos i una de lasprimordiales condiciones de éstos es la humildad. Ahora, respectode hechos notables sobre comunicaciones espíritas, abundan;referiré a usted algunos que se hallan testificados, i sobre suverdad no hai duda. Sea uno de ellos el siguiente:

Ren Duguay Zouir el breton, nació en Saint-Malo, en 1673. Fuépirata i distinguido capitan de navío.

En una de sus biografías, escrita por don J. Bermúdez de Castro,encontramos la siguiente nota:

"Duguay Zouir tenia la mayor fe en los presentimientos i en lainfluencia misteriosa de los sueños; i los ejemplos que alega conla mayor injenuidad i del modo mas sincero, unidos a tantos otrosdel mismo jénero, deberian hacer reflexionar al materialismoescéptico que niega todo lo que no es evidente. Citemos las mismaspalabras del animoso breton:

'Hacia mas de dos meses que cruzaba, apénas me bastaban losvíveres para quince dias, no sabia qué hacer de tantos prisioneros,i contaba a bordo nada ménos de sesenta enfermos. Mis oficiales itoda la tripulacion me instaban para que arribase, alegando lasórdenes formales del rei. Bien lo sabia, pero al mismo tiempo unpresentimiento secreto de una aventura dichosa me hacia aplazar dedia en dia el arribo. Cuando las repetidas instancias de misoficiales llegaron a ponerme en el mayor apuro, reuní toda mijente, i despues de haberles recitado una arenga tan elocuente comopude, conseguí, mitad por dulzura, mitad por autoridad, a queconsintiesen en ver disminuida su racion, asegurándoles que sicapturábamos algun buque, se lo abandonaría en recompensa. Prestoestoi en convenir en que este partido debe parecer estravagante, iyo mismo no alcanzo a comprender lo que me inducia a hablarles contal seguridad i de un modo tan afirmativo; pero me hallabafatalmente impelido por una voz desconocida a la cual me eraimposible resistir.

'Sea como fuere, ello es cierto que al cabo de ocho dias, vi ensueños dos navíos de gran tamaño que venian a nuestro encuentro atoda vela. Esta vision ajitó todos mis sentidos i me desperté consobresalto cuando apénas comenzaba a rayar el alba. Me levanté sintardanza, i subiendo al alcázar de popa, recorrí con mi vista elhorizonte, i el primer objeto que divisaron mis ojos fué dos navíosreales i verdaderos, en la misma situacion i con las mismas velasque me habian aparecido en sueños.'

"A continuacion cuenta Duguay Zouir el modo como se hizo dueñode estos dos navíos que justificaban sus esperanzas, i comenta enestos términos el acontecimiento:

'Como debo tan rica presa al presentimiento secreto que me movióa pedir ocho dias de crucero a mi tripulacion, no puedo ménos dedecir que he tenido muchos otros del mismo jénero que no me hanengañado. Dejo a los filósofos el cuidado de explicar lo que puedeser esta voz interior que tan a menudo me ha anunciado tanto losbienes como los males. Atribúyanla, si les place, a algun jénio quenos acompaña, o a nuestra imajinacion viva i calenturienta, o anuestra alma que, en ciertos momentos felices, atraviesa al travesde las tinieblas del porvenir para descubrir ciertos hechos; noseré yo por cierto el que me oponga a una esplicacion cualquiera;pero lo que sé decir es que nada guarda en mi sér un sello mascaracterístico que esta voz vaga, si bien distinta i porfiada, queme anuncia a mí mismo i me ha hecho anunciar a otros hasta el dia ilas circunstancias de los acontecimientos.'

"En el Telebo de Platon, habla Sócrates de un modo análogoreconociendo en sí la intervencion de un jénio que le aconseja,amonesta i le predice el porvenir, i alega en prueba hechosmaravillosos. Los Alejandrinos teorizaban en cierto modo lacomunicacion de los hombres con criaturas superiores. Juana de Arcoatribuía su mision a las voces secretas que la impelian.

Cazotte, lord Londonderry, i otras muchas personas célebres sincontar las no célebres, que son evidentemente las mas numerosas,contaron sus comunicaciones subjetivas u objetivas con losespíritus."

La noche habia llegado; el Filósofo suspendió su discurso i yoaprovechando su silencio, le dí las gracias por su instruccion iregresé a la casa del señor Rafa. El Filósofo me acompañó hasta unagran distancia de la suya, continuando los encomios a la doctrinadel espiritismo. Al despedirnos me dijo:

-Como una prueba de sincera amistad, le aconsejo que no desmayeen ese estudio; él le será provechoso para sobrellevar conpaciencia i resignacion las desgracias de la vida i, sobre todo,para ascender con desembarazo en la escala del progreso que conduceal espíritu hácia sus elevados destinos de ultratumba. Adios.

Le dí las gracias, estreché su mano con la efusion de gratitudque inspira el bien que se recibe, i nos separamos.

LIegué al hospitalario albergue. Mi huésped se hallaba ausente,pero se presentó poco despues. Estábamos hablando cuando entró unode los sirvientes i dijo:

-Solicita a usted Juanico.

- ¿Quién? preguntó mi huésped.

- Juanico, el que se llevó el toreton, el que ya no dejagallinas.

- ¡Hombre! tu no sabes por qué hace esas cosas; ese es un pobrelabrador cargado de familia; dile que éntre.

Salió el sirviente i en seguida se presentó un hombre malvestido. Su fisonomía era antipática i sus maneras un tantocerriles. Saludó con el sombrero en la mano i dijo, que habiaencontrado un toro muerto en un zanjon i que iba a ver si se lodejaba aprovechar. Mi huésped con suma afabilidad le contestó quebien podia disponer de él. Luego le preguntó por la familia, ihabiéndole informado Juanico que tenia dos hijas enfermas, le dijomi huésped que iria a verlas; que mandara por lo que necesitara,que deseaba servirle siempre que se presentara la ocasion. Elhombre se despidió, diciendo: "Dios se lo pague, señor."

Mi huésped lo detuvo; llamó al sirviente i le dió órden para quele diera dos gallinas, las mas gordas. Esas, dijo, se las comerán ami nombre, i cuando la familia necesite, puede mandar por otras,pues hai todavía bastantes. Noté que el hombre se sonrojaba, perola delicadeza i cariño de mi huésped alentaron su ánimo i salióabrumado de reconocimiento.

Yo que presenciaba esto, me decia: es demasiado; para mí, creo,no llegará el dia en que pueda proceder así.

Luego que el hombre habia partido, me dijo mi huésped:

-Este pobre tiene una gran virtud, i es, la de sacrificarse porla familia; todo lo que adquiere lo emplea en el sustento de sushijos; la desgracia lo conduce algunas veces a sufrir las torturasde la conciencia.

Cada dia, cada instante se me revelaba la superioridad de esecarácter benévolo i caritativo de mi huésped. Socorrer almenesteroso es una de las virtudes mas laudables, pero protejer almismo que le estaba hurtando, era para mí la accion mas noble queen mi vida hubiera visto.

- ¿No es perjudicial esta conducta de usted? ¿Con semejantejenerosidad no pueden aumentarse los hurtos?

-No, amigo mio, ese hombre va arrepentido de lo que ha hecho iestoi seguro de que no volverá a tomar cosa alguna sin miconsentimiento, i ademas, él procurará pagarme con servicios, loque se ha llevado a hurtadillas. Este no es el primer caso de estaespecie; ya tengo esperiencia. Por otra parte un hombre como ésteno comete esas faltas, sino obligado por la necesidad. Si los ricosllegaran a comprender sus verdaderos intereses, obrarian así, comousted ve, i tendrian ménos que temer. El hurto, por lo comun, eshijo de la miseria: un padre de familia que no alcanza a ganar consu trabajo para alimentar a sus hijos i que los oye llorar dehambre, difícilmente domina la tentacion de hurtar cuando por otraparte no halla ausilio. Esta circunstancia debia tenerse presentecomo atenuante, por lo ménos en la espedicion de las leyespenales.

Pasado ésto me preguntó si habia hallado al Filósofo en su casa.Le contesté que, afortunadamente sí; le referí que durante lavisita, se habia ocupado en hablarme de espiritismo, a consecuenciade haber escitado yo la conversacion sobre esa materia, i añadí quehabia oido de sus labios, útiles instrucciones.

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