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CAPITULO XI.
 
El acto solemne de la oracion.

OYENDO a mi huésped esa historia, yo estaba embebido, i él mismose habia olvidado del convite que el dia anterior nos habia hecho ami compañero de viaje i a mí, para ver el lago i el bosque a la luzde la espléndida luna, i no habiamos recordado que debiamos tomaralgun alimento corporal. El arjentado i luminoso disco del hermososatélite alzándose con perezosa majestad sobre el horizonte, nosadvirtió que era la una de la mañana. Estábamos sentados en ungabinete que daba vista al bosque; nos levantamos entónces ialcancé a ver el brillo de las tranquilas aguas del lago i a sumárjen los árboles corpulentos que parecian a esa distanciajigantes puestos de pié, coronados de guirnaldas.

Es ahora la ocasion, dije a mí huésped, de acercarnos acontemplar el panorama que, segun usted ha dicho, ofrecen los tresencantos de esta mansion: el jardin, el bosque i el lago iluminadospor la luna.

-Perdóneme usted, habia olvidado todo; pasemos al comedor; me hedescuidado de nosotros mismos i nadie nos ha llamado; esto porque,como a veces tiene por la noche el Filósofo i pasamos con élluengos ratos en conferencia, he dado órden a la jente de mi casapara que no venga a interrumpir por razon del servicio; pero vamos,hallaremos algo preparado para no prolongar el ayuno.

Pasamos al comedor.

Sobre la mesa se hallaba servido lo siguiente: un charol colmadode bizcochuelos, pan i queso; una dulcera provista de frutas enalmíbar, | 1   una bandejacon carnes, otra con pastelillos i la loza i cubiertos de servicio.En un estremo de la mesa habia una especie de cafetera u ollita dePapin, con chocolate frio. Mi huésped tomó una bujía i le pusofuego a la pequeña lámpara de alcohol que se hallaba debajo de lamarmita, diciéndome luego:

-Tomemos asiento, i vamos dándole satisfacciones al apetito,miéntras tanto estará preparado el chocolate; dentro de tresminutos. Estos pobres sirvientes mios, tienen ocupacion materialdurante el dia i es mui justo dejarles libre la noche para quedescansen. Ademas, ellos se despiertan i se levantan a los primerosalbores de la mañana i es justo contemplarlos, haciéndoles ménospesada la carga; por todo eso, no los llamo en el curso de lanoche, sino en un caso estremo, i yo mismo hago sus oficios, comoahora.

Diciendo esto se levantó i dirijiéndose a la marmita, tomó unmolinillo que tenia en el estremo superior dos correas angostasenvueltas, la una en sentido contrario de la otra, lo puso dentrode la marmita i valiéndose de éstas hizo jirar en ámbos sentidos elmolinillo, quedando así batido el chocolate en ménos de un segundo;tomó luego la marmita por el manubrio i sirvió las dos tazas,rebosando en ellas la provocadora espuma.

-No tenga usted recelo, me dijo, porque haya permanecido elchocolate frio en esta olleta, pues no es de cobre; en el serviciode la casa perteneciente a la cocina, no hai vasija alguna de esemetal, que he proscrito por los perniciosos efectos que produce enla salud el uso de utensilios de cobre. Esta chocolatera es defierro por fuera, i por dentro de porcelana. Muchas veces lasenfermedades en la familia provienen de la falta de aseo o deprecauciones respecto de las vasijas del servicio culinario, i nohai mas editor responsable de esos descuidos, que la mujerencargada de dirijir los oficios de la casa.

Despues de haber hecho los honores de la mesa, dijo mihuésped:

-Está espléndida la luz de la luna, podiamos dar un paseo cercadel bosque, pero son las dos de la mañana i es mui justo ir abuscar el nido, pues solamente nos quedan tres horas para gozar delsueño.

Tomó una luz, me condujo al dormitorio i se despidió.

Pasó la noche; desperté i salí cuando la luz del sol empezaba ailuminar el valle. Me dirijí al bosque i entrando en él, tomé lasenda que conducia a la gruta de las guirnaldas. Ya cerca de ella,ví a mi huésped postrado de rodillas en oracion en el dintel de lagruta; la paloma compañera gorjeaba con su encantador arrullodentro de esa poética enramada. Me devolví con paso liviano,respetando su recojimiento i santa ocupacion. Era su hora solemne:la criatura se hallaba por medio de la oracion comunicándose enespíritu con su Creador. Mi llegada imprudente le habria hechodescender del empíreo a donde se eleva el espíritu en lacontemplacion del Gran Sér para darle gracias por su bondad, por suamor i por su misericordia. Despertarlo de su éxtasis, habria sidouna profanacion. Me devolví, repito, crucé por otro sendero i alpié de un hermoso i bellísimo písamo, doblé la rodilla i empecé aorar alzando mi espíritu a las rejiones del infinito en alas de lafe. Yo, incrédulo obcecado, creyéndome en posesion de la verdadfilosófica, proclamada en "El sistema de la naturaleza" de Holbac;creyéndome dueño de los secretos del mundo, de los misteriososfenómenos del nacimiento, de la vida i de la muerte, juzgándoloscomo obra ciega del acaso, emanados nada mas que del movimiento queimpulsa la materia; creyéndome superior a la multitud de las jentesque persiguen la sombra como un objeto real, formándose ilusionesfantásticas de otro mundo mejor i de otra existencia gloriosadespues de haberse convertido nuestra humanidad en polvo aldesaparecer del teatro de la vida, yo, digo, me postré humillado aorar. ¿Fué una inspiracion? Aún no lo sé: el acto humilde derecojimiento i adoracion en que hallé a mi huésped delante de lagruta del bosque, me pareció sublime, sí, me pareció sublime,majestuoso, i me hizo sentir algo supremo i edificante, digno, muidigno de imitarse. Oré i me sentí como inundado en una atmósferasuave i deliciosa; perdí la tierra elevándome al cielo: era que mialma abandonaba la materia para remontarse a la mansion de losánjeles. Pedí entónces a Dios que iluminara mi espíritu ofuscadopor las sombras e imbuido en las ideas de las teorías filosóficassobre el materialismo, rogándole que disipara las tinieblas delerror en que me hallaba.

Al levantarme del suelo, cayó una lluvia de flores sobre micabeza, | 2 i loschicaos | 3 con suamorosa voz, dulce i canora, inundaron el aire de armonía. Yo habiarecibido el bautismo del espíritu por el espíritu. Ya estabainclinado a creer en la existencia del sér espiritual. En aquellamansion hechicera, habia encontrado a Dios, o se me habia hechovisible a los ojos del alma: la naturaleza con su lenguajeelocuente i espresivo, llevó a mi espíritu la conviccion de laexistencia del Autor escelso de toda belleza, de toda hermosura, detoda maravilla, de todo lo creado en el universo. Yo me sentiadignificado por mí mismo, reconociendo el oríjen de mi sér i laconciencia de mi Yo, distinto de la materia. Ya no era esa quimeradel acaso, para mí, la fuente de los sucesos del mundo; así comodudaba ya de que la naturaleza material fuera la productora de laidea i la madre jeneratriz de la armonía universal.

Me parecia que estaba saliendo del caos de las tinieblas a uncielo de luz i de esperanza. A la miserable, triste i aterradoracreencia del aniquilamiento del sér en la hora de la muerte, sehabia sustituido en mi alma la intuicion clara i evidente de lainmortalidad de mi esencia humana. La flor, el ave, el cielo, elaire, tenian un mismo idioma i resonaban para mí, con un mismoacento, diciéndome: hai una INTELIJENCIA SUPERIOR, infinitamentesábia i poderosa que preside el universo; un Sér benigno i amorosoque se recrea en las bellezas que surjen de su grande obra en elconstante juego de las evoluciones de sus criaturas. Tal fué lainfluencia bienhechora de la oracion sobre mi espíritu apenado.

Desde entónces fijaba mi atencion en todas las obras de lainfinita sabiduría: las bandas de nubes multicolores que decoran elOriente al aparecer el faro que forma nuestro claro dia; losvívidos i brillantes celajes que deja en pos de sí ese sol quemuere o que se oculta; los copos blanquecinos que ostentan losvapores en la atmósfera, imitando todas las figuras conocidas eimajinables; la reverberacion del aire azul en el espacio; elbrillo del relámpago; el estallido de la tempestad; la sublevacionmajestuosa e imponente de las olas del océano, el calor i el frio,la luz i la sombra, todo se manifestaba para mí, dominado por elórden i presidido por la armonía.

En aquella mañana, sí, bajo de aquel bosque fresco i oloroso,acariciado por el aura i embellecido por la luz, repito, miespíritu recibió el bautismo de la rejeneracion. Al meditarprofundamente en todo esto, se renovaron en mi memoria lasesplicaciones que el dia anterior habia hecho el Filósofo sobre elCósmos i concebí, distintamente, la superioridad del espíritu sobrela materia.

 

1 Los dulces o conservas de dulce que se confeccionan en elCauca, son una especialidad entre todos los conocidos en Colombia;llevan por lo regular, ademas de la grata canela de Ceilan, losperfumes de la vainilla i del quereme, productos de ese mismosuelo.
2 El písamo que en otros paises lleva el nombre de cámbulo es unárbol frondoso que al empezar el verano se despoja de su lujosovestido color de esmeralda i se viste con un manto de grana formadocon sus flores que reemplazan a las hojas, i hai veces que dejadesprender en lluvia sus corolas, alfombrando el suelo que losustenta.
3 Toches.

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