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CAPITULO IX.
 
La proteccion de una monja.

A LOS cinco dias de haber arribado el Virginius llegaba elpescador al convento de monjas carmelitas encargado de llevar unbillete a la madre María de la Encarnacion Soler. El billetecontenia las palabras siguientes:

"El pescador hablará de la desgracia, si el cielo fuerepropicio.

"Lucio, hijo de Andres i Eujenia."

Este es el nombre del Filósofo. El pescador debia hacer a lamonja una relacion de lo acontecido a Lucio, añadiendo que nocontaba con más recursos que los que el mismo pescador en medio desu pobreza podía prestarle.

El laconismo del billete indicaba el temor de un accidente quepudiera hacerlo caer en manos de los que llevan el nombre devoluntarios (esbirros de la tiranía) i que por él fueradescubierto. La lectura del billete causó una gran sorpresa á lamadre María de la encarnacion; era una mujer caritativa i deseabalas ocasiones de socorrer a los desgraciados. Oyó con ansiedad larelacion del pescador i al fin le dijo:

-Buen hombre, que el cielo te proteja por tus buenas obras conese desgraciado. El bien enjendra el bien, Dios te pagará el cientopor uno. Yo proveeré a las necesidades de ese infeliz hasta ponerloen salvo. I miéntras more en tu casa, espero que vengas todos losdias a informarme de su estado. La monja dejó al pescador esperandoen el locutorio, i despues de unos minutos volvió i tuvo con éleste diálogo:

- ¿La casa en donde vives se halla en el poblado? ¿En laciudad?

-No, señora; se halla a doce cuadras del puerto i cerca de lapequeña ensenada del Morro.

- ¿Tienes familia?

-No tengo más que mi tornillo.

-Qué ¿algun hijo?

-Ah! no, señora; mi mujer.

-Cómo ¿no la amas pues? ¿No eres tolerante con tu caramitad?

-Precisamente por eso me ajusta la tuerca a su gusto; he dehacer cuanto a ella se le antoja. Siempre me esta obligando a quedé proteccion a los insurjentes i mal haya el fruto que de ello hesacado; siempre está esponiéndome a que un dia de estos me ahumenla cabeza o me tuerzan el pescuezo.

-Dios te librará de todo mal, pues las buenas obras salvan alhombre de la desgracia. ¿Cuál es el nombre, de tu mujer?

-Eufracia.

-Pues bien, llévale estas monedas, por ahora, para lo quenecesite i a fin de que sea ella la que venga todos los dias atraerme noticias del que han protejido; así hai ménos riesgo de quete puedan tomar como sospechoso. I a ese desgraciado le entregaráseste paquetito.

Al hacer la narracion de la historia de Lucio, hai necesidad dehacer la de su hermana, pues que hasta cierto punto la suerte deestos dos séres en su peregrinacion terrestre, estaba ligada; lossucesos del uno tenian su influencia en los sucesos de la otra, iviceversa. Usted recordará que le dije, que ella estaba en Españacuando Lucio pudo salvarse de la venganza de Napoleon III, por latentativa de Orsini. Pues bien, parece que estos dos hermanosvinieron al mundo a luchar con la desgracia, impulsados por lasuerte, de azar en azar, así como el marino que amenazado por lasborrascas se salva de un escollo para ver luego estrellar su navecontra un arrecife, i salvarse de éste en un bote para ser despuesel juguete de las olas i de los vientos. Empezaré, pues, lahistoria de ella; ya porque es indispensable al referir la deLucio, como he dicho a usted, ya porque es mui interesante aunaislada de aquélla.

Un anciano precedido por una muchacha se presentó pidiendo a mihuésped limósna; éste se levantó i pasó con ellos al interior,pidiéndome permiso.

 

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