Este libro conserva la ortografía de la época




INDICE





DEDICATORIA

PROLOGO

INTRODUCCION

PARTE PRIMERA
CAPITULO I - Un colejial de antaño.
CAPITULO II - El vaso de agua.
CAPITULO III - Las torcazas.
CAPITULO IV - Cavilacion
CAPITULO V - Noviazgo
CAPITULO VI - El arriero timanejo.
CAPITULO VII - Apuros de cachaco.
CAPITULO VIII - Salida de Bogotá.

PARTE SEGUNDA
CAPITULO I - La casa paterna.
CAPITULO II - Revolucion intempestiva.
CAPITULO III - Presentacion de una nueva familia.
CAPITULO IV - Otras relaciones amorosas.
CAPITULO V - Una conquista al reves.
CAPITULO VI - La carta decisiva.
CAPITULO VII - La contra carta.
CAPITULO VIII - El rompimiento.

PARTE TERCERA
CAPITULO I - Refujio del desengaño.
CAPITULO II - Otra promesa de matrimonio.
CAPITULO III - Coquetería.
CAPITULO IV - Venganza de una viuda.
CAPITULO V - Lucha de sentimientos.
CAPITULO VI - Correspondencia i vuelta de los viajeros.
CAPITULO VII - Un ingles a pedir de boca.
CAPITULO VIII - Del Pital a Bogotá.
CAPITULO IX - Memorias de otro tiempo.
CAPITULO X - Perdon i renacimiento.
CAPITULO XI - Conclusion.
CAPITULO V - Noviazgo.

 

Héme aquí, paciente lector, en otra nueva faz de mi existencia:en la categoría mas dulce de la sociedad culta, en el períodoáljido, si fuera preciso emplear un término técnico para espresarmi imprevista calidad de novio. Si este paréntesis, que pone alhombre entre su pasado i su porvenir, entre el torbellino de lasoltería i la tranquilidad del tálamo conyugal, constituyera unestado civil como el matrimonio i el sacerdocio, a buen seguro queel mal feliz de todos los conocidos. En él está el amor en toda suplenitud, sin las dificultades i tropiezos anteriores, sin larémora de la vijilancia, sin el aguijon de los zelos; con laentrada franca a la casa favorita a cualquiera hora, en donde sedispensa al pretendiente la confianza que merece un miembro de lafamilia, haciéndole gozar afectos espirituales sin sombra deliviandad ni de bajeza.

Allí se le quiere a uno desde la primera persona hasta laúltima, se le acuerda un lugar preferente en la mesa, en lastertulias, en los paseos, en las funciones públicas, en todas lasconcurrencias en que es el acompañante obligado de su futura; se lehace partícipe de la próspera i adversa suerte de la casa; se leconsultan los intereses e interioridades de ella; se le evitanpesares i se le proporcionan gozes; se le defiende de estrañasmaquinaciones, que en casos tales siempre se ponen en juego contrael rival favorecido; en una palabra, se le hace amar la vida,huyendo de los estremos, cuales son la borrasca de las pasiones ila inercia de los sentidos.

El estado de novio, resumiendo lo que me sucedió en la esferagratísima de su cielo, puede definirse como un amor recíproco sinlucha, una satisfaccion honesta sin obstáculos, una luna de mielsin matrimonio.

Mas en el colmo de la dicha, cuando me complacia en acariciarilusiones, aspirar aromas de beatitud, i beber suspiros del corazoni rostro de mi bella, con frecuencia descendia de la vaporosarejion a donde me remontaba, al verdadero rincon de tierra en queyacía. Entónces mis consideraciones venian a ser de otro órden; deotro órden, sí, de tal naturaleza, que solo tenian de poético susparáfrasis con las lamentaciones de Jeremías.

Replegado en mí mismo, cosa cuyo aprendizaje habia emprendidodesde la reciente aventura de las torcazas, preocupábame la idea decarecer de dinero i andar a salto de mata para mantenerme en lacapital de la república, despues de haber dejado aquella beca detan fácil i socorrido percance.

La última remesa que me habia hecho mi padre para gastosescolares, fué la suma de las propinas universitarias para el gradode bachiller, ausilio que llegándome en momentos de haber dejado deser seminarista, lo destiné al santo entierro de Cristo, cualdecimos los timanejos, con la quimérica esperanza de reponerlo.Pero esto, i mucho mas que hubiera venido a mis manos, i aun enforma de lluvia de oro, como en las metamórfosis de Júpiter, nohabria pasado de una miseria para sostener el boato creciente de uncachaco de mi supuesta posicion i alto copete.

Vivia en una habitacion cómoda, con sirviente i muebles de lujo,se me asistia en una fonda, i consumia, por regla jeneral, cuatroquintas partes mas de lo que ganaba, amen de no tener profesionfija, ni recibir frecuentes dádivas de la casa paterna. De esta,por el contrario, se me escaseaban cada vez mas los recursos, acasopor ponerme  sitio por hambre i hacerme graduar aprisa a fin desalir de Bogotá; mas ni tenia plata para pagar los gradosacadémicos, ni disposicion para sufrir los exámenes, ni meconsagraba ya a los tratos de baratijas que solian serme ántesproductivos, ni hacer cosa de utilidad por estar embebecido en labelleza i el amor de Cármen, pues verla i adorarla era toda miambicion, mi oficio diario.

El tiempo trascurria perdido para mí admirablemente; pero aunquelos amores fueran mui suaves, el desnivel de la bolsa no; i ya lacontemplacion del porvenir me forzaba a pensar en la liquidacion ipago de cuentas. Debia, como se dice comunmente, a Santa Ursula ilas once mil vírjenes, i cada nuevo día era un mayor embarazo, pormas que pretendiese consolidar i diferir la deuda.

Tal deseo, la apremiante necesidad de salir de cuitas, mesujirió el ejercicio de una serie de industrias: ántes de almorzariba a una drogueria o botica a ofrecer i prestar mis servicios; amediodia a los juzgados i al tribunal a defender demandas o causascriminales; poco despues a la cárcel a recibir instrucciones de lospresos; por la tarde al hospital a practicar la pequeña cirujía: measomaba a la barra del congreso i de la cámara de provincia cuandohabia sesiones; iba a oir alegatos forenses a la corte suprema; mepasaba horas enteras en la biblioteca nacional ayudando a acomodarlibros; asistia en ocasiones al coro de la Catedral o de SanAgustin, calculando siempre dejar el tiempo libre para las tresvisitas del dia; pero por mas que buscaba ocupacion, el lucro novenia en pos de ella sino de año en año, cuando despachaba unaspíldoras, daba una sangría, dragoneaba de comparsa en alguna fiestasolemne, alegaba en una demanda, o defendia algun ladron quetuviera con que pagarme. Jamas se habrá visto un hombre maslaborioso, ni de mas complejas ocupaciones, aunque, verdad sabida ibuena fe guardada, este es el carácter nacional de los granadinos.Somos de todo i para todo, pero todo lo hacemos mal, i nos falta laconstancia en cualquier jénero de trabajo; en lo único en que noparecemos versátiles es en este requisito: en los demas andamoscomo Dios quiere sus almas, con vocacion para la mudanza devida.

Mas entre tantas i tan distintas labores, i fuera de uno queotro corrillo en el mostrador de una tienda, mi principal negocioen la capital, como es preciso repetirlo, era el de los amores, loscuales no sabia pero si sospechaba mi padre, que encerrado en sucasa de campo, como en una fortaleza inespugnable, se denegaba aenviarme dinero, apesar del inmenso cúmulo de cartas que yo ledirijia en este sentido. Mi amado padre, pobre en Bogotá o encualquiera otra ciudad populosa, pasaba por hombre rico en laprovincia de Neiva, porque aquí basta para ello tener fincado supatrimonio en una labranza de cacao, sin importar mucho que elindividuo ande de mala traza, con ruana, camiseta i alpargatas, isu familia sea un tanto rústica; cuando fuerza es confesar que laeconomía mas ríjida presidia todas las operaciones de la casa.

No es estraño, pues, que yo finjiese riqueza al ser introducidoen la buena sociedad de Bogotá i luego me viese en apuros para elexajerado tren de mi persona i vivienda, principalmente, como se havisto, si mi dicho padre me negaba las temporalidades: solo poralgun evento raro recibia lo que periódicamente cercenaba mi madredel consumo de la familia; porque es preciso aseverar lo que todossaben, pero que se debe repetir como el único consuelo en lasescasezes de la juventud, i es que siempre cuenta uno con la bolsamaterna, sea exigua o no, en todo linaje de conflictos. Siempre lasmujeres son mas amorosas i pródigas del bien que los hombres; i sinel pequeño continjente de mi madre, yo hubiera sucumbido de miseriaen medio de la elegancia del gran mundo.

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