Este libro conserva la ortografía de la época




INDICE





DEDICATORIA

PROLOGO

INTRODUCCION

PARTE PRIMERA
CAPITULO I - Un colejial de antaño.
CAPITULO II - El vaso de agua.
CAPITULO III - Las torcazas.
CAPITULO IV - Cavilacion
CAPITULO V - Noviazgo
CAPITULO VI - El arriero timanejo.
CAPITULO VII - Apuros de cachaco.
CAPITULO VIII - Salida de Bogotá.

PARTE SEGUNDA
CAPITULO I - La casa paterna.
CAPITULO II - Revolucion intempestiva.
CAPITULO III - Presentacion de una nueva familia.
CAPITULO IV - Otras relaciones amorosas.
CAPITULO V - Una conquista al reves.
CAPITULO VI - La carta decisiva.
CAPITULO VII - La contra carta.
CAPITULO VIII - El rompimiento.

PARTE TERCERA
CAPITULO I - Refujio del desengaño.
CAPITULO II - Otra promesa de matrimonio.
CAPITULO III - Coquetería.
CAPITULO IV - Venganza de una viuda.
CAPITULO V - Lucha de sentimientos.
CAPITULO VI - Correspondencia i vuelta de los viajeros.
CAPITULO VII - Un ingles a pedir de boca.
CAPITULO VIII - Del Pital a Bogotá.
CAPITULO IX - Memorias de otro tiempo.
CAPITULO X - Perdon i renacimiento.
CAPITULO XI - Conclusion.
CAPITULO VIII - El rompimiento.

 

Luego que se fué el coronel, no obstante las instancias que mehizo para visitar a su familia en su ausencia, dejé de ir a la casai llamé en mi ausilio toda la fuerza de voluntad que tengo, i queentónces yacia como en letargo, para olvidar este segundo incidentede mi vida de amante, que no honraba de seguro las pocas pájinas demi biografia i del cual estaba profunda i ruborosamentearrepentido.

Pasaron como quince días de contricion i de sosiego, cuando enuna parada militar alcanzé a ver entre las filas al individuo aquien habia recomendado mi carta para Bogotá, que era mi únicatabla de salvamento. Así que se retiraron las tropas al cuartel, lobusqué con ansiedad i le pregunté con desconfianza el resultado: mecontestó como contestan siempre esos imbéciles de las últimas capasde la sociedad, que, habiéndosele olvidado entregarla, la habiaenviado a su regreso con otro compañero, a quien habia pagado lamitad de la propina con que yo recompensara ámplia ianticipadamente su servicio.

Esa carta, pues, tan necesaria, de la cual dependia el éxitobueno o malo de mi suerte futura, no habia llegado a su destino.Miéntras tanto en la casa del coronel habian sucedidoacontecimientos que yo ignoraba, i que agriaban de un modo masacerbo mi situacion indecisa i vacilante. Tales fueron lasreconvenciones de su esposa contra Margarita, i la confesionsincera de esta sobre el amor que en ocasiones me negaba con tantoempeño. Doña Petronila insistia en rechazarme como a hombre sinplata, que no podia labrar la felizidad de una mujer acostumbrada ala bambolla i que no sabia hacer nada por sus propias manos en elservicio de una casa: Margarita me defendía en el interior delhogar, i apeló por último a la autoridad soberana de su padre.Confesóle su amor a tiempo de partir aquel para Bogotá, añadiéndoleque yo le habia propuesto matrimonio; cosa que, si bien no fueracierta en su principio mas tarde recibió la sancion de mi voluntaden la última escena representada en el cuarto de costura.

Don Lino, que parecia un antípoda de su mujer en esta opinion, ique me profesaba, como se habrá notado ya, una simpatía muíafectuosa, convino en el acto con la proposicion de su hija, ireprendió a doña Petronila por el modo áspero con que me habiatratado i por sus exajeradas pretensiones sobre la colocacion iestado de Margarita.

Esta, por su parte, satisfecha con la aprobacion de padre, juzgóllegado el momento de dar direccion a la carta, i, cerrándola conotra cubierta, se valió del edecan del coronel para que le pusierael sobre-escrito, a fin de no comprometerse por la letra, rotuladoa la señora María Isidora Lináres, madre de Cármen, cuyo nombre yomismo le habla enseñado en conversaciones indiferentes ántes de losúltimos percanzes. Como cuando algun individuo está de viaje,especialmente en tiempo de revueltas, aunque sea un postaurgentísimo, hai la costumbre entre nosotros de colmarlo de cartasi encomiendas, fué mui hacedero para Margarita poner entreaquellas, en la maleta del viajero, la abominable epístolaatribuyéndola a cualquiera otra persona.

Saldívar verificó sin novedad ni obstáculo su comision: por lomismo, regresó pronto, no como quiera, inscrito en el escalafongranadino, sino nombrado correo de gabinete para el Ecuador i lasrepúblicas del Pazífico, con el objeto de solicitar la estradicionde ciertos asilados políticos.... Pero si fué demasiado feliz en suviaje, yo fuí con él infinitamente perjudicado, porque el mismosaco que encerraba sus diplomas i despachos, conducia el retratoque le habla dejado a Cármen en prenda de union, i las cartas quele habia dirijido durante mi ausencia, cartas i retrato que doñaIsidora me devolvió con un billete seco que decia:

Bogotá, agosto 20 de 1840.

Señor-Mi hija no puede conservar mas tiempo en su poder losobjetos que devuelvo a U. en un paquete cerrado i solo espera quesi ha quedado en ese corazon algun rastro de honor i de delicadeza,le remita sin demora su retrato i sus cartas.

Quedaban, pues, a mi pesar rotas mis relaciones con Cármen; conlo cual termina la segunda parte de esta historia, i el autordejará descansar a sus lectores, que considera un tanto aburridos,para ofrecerles el último desenlaze en la tercera.

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