INDICE

José Asunción Silva

 

LA VOZ DE LAS COSAS

¡Si os encerrara yo en mis estrofas
frágiles cosas que sonreís,
pálido lirio que te deshojas,
rayo de luna sobre el tapiz,
de húmedas flores, y verdes hojas
que al tibio soplo de mayo abrís,
si os encerrara yo en mis estrofas,
pálidas cosas que sonreís!
 
¡Si aprisionaros pudiera el verso
fantasmas grises, cuando pasáis,
móviles formas del Universo,
sueños confusos, seres que os vais,
ósculo triste, suave y perverso
que entre las sombras al alma dais,
si aprisionaros pudiera el verso
fantasmas grises cuando pasáis!

 

MIDNIGHT DREAMS

Anoche, estando solo y ya medio dormido,
mis sueños de otras épocas se me han aparecido.
 
Los sueños de esperanzas, de glorias, de alegrías
y de felicidades que nunca han sido mías.
 
Se fueron acercando en lentas procesiones
y de la alcoba oscura poblaron los rincones.
 
Hubo un silencio grave en todo el aposento
y en el reloj la péndola detúvose al momento.
 
La fragancia indecisa de un olor olvidado,
llegó como un fantasma y me habló del pasado.
 
Vi caras que la tumba desde hace tiempo esconde,
y oí voces oídas ya no recuerdo dónde.
 
Los sueños se acercaron y me vieron dormido,
se fueron alejando, sin hacerme rüido
 
y sin pisar los hilos sedosos de la alfombra
y fueron deshaciéndose y hundiéndose en la sombra.

 

UNA NOCHE

Una noche
una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de
                                                               [músicas de älas,
una noche
en que ardían en la sombra, nupcial y húmeda, las
                                                   [luciérnagas fantásticas,
a mi lado, lentamente, contra mí ceñida, toda,
muda y pálida
como si un presentimiento de amarguras infinitas,
hasta el fondo más secreto de tus fibras te agitara,
por la senda que atraviesa la llanura florecida
caminabas,
y la luna llena
por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía
                                                                       [su luz blanca,
y tu sombra
fina y lánguida,
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada
sobre las arenas tristes
de la senda se juntaban
y eran una
y eran una
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!
¡y eran una sola sombra larga!
 
Esta noche
solo, el alma
llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
separado de ti misma, por la sombra, por el tiempo y la
                                                                              [distancia,
por el infinito negro,
donde nuestra voz no alcanza,
solo y mudo
por la senda caminaba,
y se oían los ladridos de los perros a la luna,
a la luna pálida
y el chillido
de las ranas,
sentí frío, era el frío que tenían en la alcoba
tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas,
¡entre las blancuras níveas
de las mortüorias sábanas!
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
era el frío de la nada...
y mi sombra
por los rayos de la luna proyectada,
iba sola,
iba sola
¡iba sola por la estepa solitaria!
Y tu sombra esbelta y ágil
fina y lánguida,
como en esa noche tibia de la muerta primavera,
como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y
                                                            [de músicas de älas,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella,
se acercó y marchó con ella... ¡Oh las sombras
                                                                            [enlazadas!
¡Oh las sombras que se buscan y se juntan en las noches
                                                    [denegruras y de lágrimas!...

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