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INDICE
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Jorge Gaitán Durán
SE JUNTAN DESNUDOS
- Dos cuerpos que se juntan desnudos
- solos en la ciudad donde habitan los astros
- inventan sin reposo al deseo.
- No se ven cuando se aman, bellos
- o atroces arden como dos mundos
- que una vez cada mil años se cruzan en el cielo.
- Sólo en la palabra, luna inútil, miramos
- cómo nuestros cuerpos son cuando se abrazan,
- se penetran, escupen, sangran, rocas que se destrozan,
- estrellas enemigas, imperios que se afrentan.
- Se acarician efímeros entre mil soles
- que se despedazan, se besan hasta el fondo,
- saltan como dos delfines blancos en el día,
- pasan como un solo incendio por la noche.
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SI MAÑANA DESPIERTO
- De súbito respira uno mejor y el aire de la primavera
- llega al fondo. Mas sólo ha sido un plazo
- que el sufrimiento concede para que digamos la palabra.
- He ganado un día; he tenido el tiempo
- en mi boca como un vino
- Suelo buscarme
- en la ciudad que pasa como un barco de locos por la noche.
- Sólo encuentro un rostro: hombre viejo y sin dientes
- a quien la dinastía, el poder, la riqueza, el genio,
- todo le han dado al cabo, salvo la muerte.
- Es un enemigo más temible que Dios,
- el sueño que puedo ser si mañana despierto
- y sé que vivo.
- Mas de súbito el alba
- me cae entre las manos como una naranja roja.
-
SÉ QUE ESTOY VIVO
- Sé que estoy vivo en este bello día
- acostado contigo. Es el verano.
- Acaloradas frutas en tu mano
- vierten su espeso olor al mediodía.
-
- Antes de aquí tendernos no existía
- este mundo radiante. ¡Nunca en vano
- al deseo arrancamos el humano
- amor que a las estrellas desafía!
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- Hacia el azul del mar corro desnudo.
- Vuelvo a ti como al sol y en ti me anudo,
- nazco en el esplendor de conocerte.
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- Siento el sudor ligero de la siesta.
- Bebemos vino rojo. Esta es la fiesta
- en que más recordamos a la muerte.
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EL REGRESO
- El regreso para morir es grande.
- (Lo dijo con su aventura el rey de Itaca).
- Mas amo el sol de mi patria,
- el venado rojo que corre por los cerros,
- y las nobles voces de la tarde que fueron
- mi familia.
- Mejor morir sin que nadie
- lamente glorias matinales, lejos
- del verano querido donde conocí dioses.
- Todo para que mi imagen pasada
- sea la última fábula de la casa.
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VALLE DE CÚCUTA
- Toco con mis labios el frutero del día.
- Pongo con las manos un halcón en el cielo.
- Con los ojos levanto un incendio en el cerro.
- La querencia del sol me devuelve la vida.
- La verdad es el valle. El azul es azul.
- El árbol colorado es la tierra caliente.
- Ninguna cosa tiene simulacro ni duda.
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- Aquí aprendí a vivir con el vuelo y el río.
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FUENTE EN CÚCUTA
- El rumor de la fuente bajo el cielo
- habla como la infancia.
- todo convida a la tórrida calma
- Alrededor
- de la casa: el mismo patio blanco
- entre los árboles, la misma siesta
- con la oculta cigarra de los días.
-
- Nubes que no veía desde entonces
- como la muerte pasan por el agua.
-
ENVÍO
- No he podido olvidarte. He conseguido
- que este inútil desorden de mis días
- solitarios, concluya en las porfías
- de un corazón que da cada latido
-
- a tu memoria. En tu mundo abolido,
- he luchado por ti contra las pías
- obras de Dios. Cuanto ayer le exigías
- será invención del hombre que ha nacido.
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- Tantas razones tuve para amarte
- que en el rigor oscuro de perderte
- quise que le sirviera todo el arte
-
- a tu solo esplendor y así envolverte
- en fábulas y hallarte y recobrarte
- en la larga paciencia de la muerte.
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