389 EL POEMA DE LOS CAÑAVERALES
I
¡ Oh rubia cabellera de los cañaverales
que llenáis de esperanzas la desnuda extensión;
desde mi ciudad, loca por las fiebres actuales,
os traigo mi canción!
II
Si fueron los insurrectos
invasores de maniguas
en las edades antiguas,
buscando tiempos más rectos,
ahora, en otros aspectos,
y tras penosas campañas,
sois invasores de extrañas
tierras vírgenes de amor:
¡Y vibra el himno invasor
en el vaivén de las cañas!
III
Cañaverales: vuestras mareas de esperanzas
inundan las maniguas y la loma y el llano,
y poco a poco alzáis al cielo vuestras lanzas
desde el pueblo naciente hasta el confín lejano.
Mientras corren los trenes ciegamente veloces,
llena todo el paisaje vuestro mar de esmeralda.
¡Cañas viejas, crecidas; cañas nuevas, precoces;
cañas hacia los lados y al frente y a la espalda!
IV
Como tropel de lanzas
ante la vista absorta,
toda extensión es corta
para vuestras andanzas,
y tras penosas crianzas
inunda vuestro coro
la sabana, y sonoro
viento os mece y complace,
y, amable, el Sol os
hace un océano de oro.
V
La India os vio nacer. Sus arrozales
fueron vuestros hermanos. Mucho antes
de venir a estas tierras tropicales,
tras vosotros pasaron los rumiantes
y velaron, quizás, los tigres reales,
e iban los rebaños de elefantes
paciendo sobre los cañaverales
en las penosas siestas asfixiantes.
Mas, dejando la Patria,
vuestras lanzas conquistaron las islas que los mares
circundan con sus grandes esperanzas:
Por Chipre, por Sicilia y por Madera
vinisteis a buscar nuestros palmares
para adornos de vuestra cabellera...
VI
¡Sangre de África! ¡Sangre acaso
de venas reales! ¡Terror
del kral,
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(1)
donde la tribu,
abandonada de su Dios,
fue capturada en una razzia
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(2)
del portugués o el español!...
¡Cadena viva que a la costa
se arrastra desde el interior,
atravesando los boscajes
y los desierto abajo el Sol;
caravana de los esclavos,
negro rosario de dolor,
riqueza viva del negrero
camino de la exhortación!
Ganado humano amontonado
en las bodegas y el pañol
y travesía inacabable,
vivos y muertos en montón!
¡Sangre acaso de venas nobles,
voces que mandaron! ¡Terror
junto a los cortes de las cañas
desde que el alba floreció!
Carne nostálgica de algo
que allá en la Patria se quedó:
Rezos misteriosos y rezos
contra la cólera de Dios.
Vida acabada a latigazos
bajo la crueldad del Sol:
¡Mancha de sangre, patrimonio
de una y otra generación!
¡Sangre acaso de negros reyes!
Cabezas veneradas! Terror
en los trapiches de madera,
debajo del látigo feroz...
Quejas en lenguas primitivas,
ruegos, quizás, que nadie oyó...
¡Agonía de la molienda,
hecha de sangre y de sudor!
¡ Todo eso lo sabéis vosotros,
cañaverales! Bajo el Sol
oísteis cantar a los esclavos
extraños cantos de dolor,
cuentos de la tierra lejana,
donde la madre se quedó,
en una lengua misteriosa
que el blanco nunca conoció.
Todo eso lo sabéis vosotras,
¡oh, cañas dulces! Y así por
eso tenéis manchas de sangre
algunas veces, y así son
vuestros murmullos a la brisa,
¡rezos que ruegan el perdón!
VII
Desde remotos tiempos sobre nuestra sabana
veláis tal como una severa infantería.
El Sol os ve al nacer, y en la heredad lejana
ve también vuestras lanzas cuando se muere el día.
Visteis el alba rosa de la epopeya antigua de aquellos cabecillasde cotoral
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(3)
donaire...
Os invadió en diez años de guerra la manigua
y temblasteis de gozo por el grito de Baire.
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(4)
Y mil veces, de adentro de vuestro campo erecto,
al desfilar sonoro de la tropa española,
surgiera el inquietante tiroteo insurrecto,
y entre ambos campos, luego pusierais ígnea ola.
¡Por la Patria irredenta ofrendasteis la vida!
¡Vuestras llamas ardientes una noche,
quizás, salpicaron de sangre la silueta fornida
del invasor, y el fuego la agigantaba más!
¡Vuestras grises cenizas anunciaron de lejos
la triunfante llegada de la heroica invasión;
de tus vivos incendios, temiendo los reflejos,
en las viejas ciudades se acorralé el león!
Yo os amo. Os respeto. Vuestras líricas lanzas
se elevan hacia el cielo velando por nosotros...
¡Sois como un mar profundo, océano de esperanzas,
y por la Patria nuestra padecisteis vosotros!
VIII
¡Mar de esmeraldas, verde mar,
creciendo siempre más y más;
siembras veladas con afán
y con celo paternal!
¡Os extendisteis en la paz
por la sabana y más allá,
en donde estuvo el manigual,
en donde se llegó a afirmar
que no habría siembras jamás?
¡Así crecisteis en la paz,
mar de esmeraldas, verde mar!
IX
Máquinas. Trapiches que vienen del Norte.
Los nombres antiguos sepulta el olvido.
Rubios ingenieros de atlético porte
y raras palabras dañando el oído...
El fiero machete que brilló en la guerra
en farsas políticas su acero corroe,
y en tanto, acechando la inexperta tierra,
¡afila sus garras de acero Monroe!
X
¡Cañaverales, vuestra marea de esperanza
inunde de esperanzas todas las noches nuestras:
Campos llenos de cañas y campos de labranza,
alejen los peligros de anexiones siniestras!
XI
Si la inexperiencia incuba
gérmenes anexionistas,
precursores de conquistas
¡velad vosotros por Cuba!
Ambiciones pesimistas,
mercaderes de esperanzas,
profetas de malandanzas
nos velan... ¡ Cañaverales,
a la invasión de los males
oponedle vuestras lanzas!
XII
¡Oh rubia cabellera de los cañaverales
que tembláis a la brisa como al influjo
de una amorosa declaración!
¡Desde mi ciudad, loca por las fiebres actuales,
os traigo esta canción!
¡Desde el pueblo dormido hasta el batey
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(5)
lejano,
donde tiemblan las máquinas como nerviosas de indignación,
sois la muestra viviente del prodigio cubano,
que tras de cada guerra
pone sobre la tierra
la nueva floración!
¡Que sea cual vosotras la Patria! ¡Que florezca
su rosal de esperanzas en cada nueva aurora,
y que ante sus tropiezos su juventud se crezca
y hacia nuevos empeños encamine la prora!
En los tiempos actuales y en nuestros campos rudos,
derramáis el encanto de las vides antiguas,
y acaso si extrañáis los Términos barbudos
que os marcaron el límite de heredades contiguas...
¡Sobre los cortes vuestros pacientes bueyes pacen,
y siempre bien dispuestos para todo ideal,
puras llamas de fuego vuestros campos se hacen,
tan sólo con el beso del buen sol tropical .
Yo os amo. ¡Y porque alzáis al cielo vuestras lanzas,
porque sois verdes, porque habláis en español,
os dedico este canto de vida y esperanzas,
a pesar de Monroe, bajo mi claro Sol!
¡Ya que vuestra riqueza nos atrae miradas ambiciosas,
que vele tal riqueza por nos! ¡Cañaverales!
¡Lanzas sobre Cuba clavadas: Velad,
y en vuestra brisa rogad por ella a Dios!
Felipe Pichardo Moya
(1892- )
Cubano.
390 CAÑAL EN FLOR
Eran mares los cañales
que yo contemplaba un día
(mi barca de fantasía
bogaba sobre esos mares).
El cañal no se enguirnalda
como los mares, de espumas;
sus flores más bien son plumas
sobre espadas de esmeralda...
Los vientos -niños perversos-
bajan desde las montañas,
y se oyen entre las cañas
como deshojando versos...
Mientras el hombre es infiel,
tan buenos son los cañales,
porque teniendo puñales,
se dejan robar la miel...!
Y qué triste la molienda
aunque vuele por la hacienda
de la alegría el tropel,
porque destrozan entrañas
os trapiches, y las cañas...
¡ vierten lágrimas de miel!
Alfredo Espino
(1900 - 1928)
Salvadoreño.
391 MEDIODÍA EN EL CAMPO
Huele a caña de azúcar. Sobre el verde
oleaje de los cañaverales
hay un temblor de sol, un rizamiento,
una vibración impalpable,
que tuesta el estuche pajizo
de los erectos frutos.
El almagre
de la tierra, reseco por la falta
de lluvia, muestra huellas imborrables
de ruedas de carretas, de pezuñas bovinas,
que son pozos de sangre...
El aire quema. Apenas se produce
sombra en la tierra de los árboles
que refrescan las rojas guardarrayas
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(6)
y frutecen en oro; naranjales;
o en púrpura dulcísima, caimitos
de corazón violeta: episcopales
universos de fragmentaria pulpa.
Hay vago olor de caña de azúcar en el aire,
y los bueyes descañsan en las sabanas rubias,
con esa placidez que los substrae
de toda tentación. Sobre los bueyes,
meditativos y poligonales,
saltan totíes -cuerpos con espíritu-,
tan negros como el No que a la esperanza
suele dar la vida. Los maizales
pierden sus aéreos granos bajo el pico
de los alegres pájaros. El aire
es un cristal azul que transparenta
toda la gama verde de los árboles;
y sobre toda la esmeralda inmensa,
atlántica de los cañaverales
el sol es un cristal que se acrisola,
y el viento es un cristal que va de viaje...
El fruto espera que los fríos
el dulce jugo cuajen.
Pero si el güin
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(7)
encada caña eleva
su gris penacho al aire,
como una larga pluma de guinea
que resiste del viento los embates.
"¡Año de ruinas' , predirá el guajiro
desde la sombra de sus viejos árboles...
Nada queda que hacer al campesino
sino esperar. Revisa los mecates
que han de servir a la carreta
para el tiro de caña. Los arados
duermen, hoscos de tierra, en los lugares
de siempre. Una impaciencia de gallinas
adivina la aurora en los corrales;
la piedra de afilar dice a la mocha
su metálica hambre;
el colgante farol cambia de aceite;
los yugos y frontiles se rehacen,
y mientras el ingenio, que, cercano,
alza su dura torre dominante,
hace correr por las colonias
la estratégica orden del ataque,
el campesino sueña con una zafra pródiga,
y hay fuerte olor de caña de azúcar en el aire...
Agustín Acosta
(1886- )
Cubano.
392 TIEMPO MUERTO
(CAÑAVERAL)
I
Caminos abandonados absortos en sí mismos,
en sus baches profundos y en sus piedras calcinadas,
y en el polvo amodorrado de bruces sobre el suelo
nostálgico de pezuñas cansinas
y de ruedas quejumbrosas clausuradas de pronto.
Silencio cantando o llorando inútilmente
por las desiertas guardarrayas.
La grúa, dinosaurio fosilizado,
inmóvil en una esquina del cañaveral,
desploma la fatiga de sus estirados huesos
donde el sebo coagula un residuo de grasa.
La romana recuenta las arrobas robadas
con una indignación sin derrotero,
rígida en su postura menos cómoda
y con un cansancio de zafras que le da náuseas desconocidas
a los números gastados de marcar tantas libras.
Los "caterpillars",
con sus esteras en reposo,
almacenan imágenes sonoras
(como las de los cartones de Walt Disney)
recostando sus sueños podridos de distancias
y sus preocupaciones oxidadas
detrás del barracón apagado de hombres.
III
Como ríos sin cauce, desbordados
(pero hacia un firme rumbo presentido),
este sudor estéril, esta angustia,
este sabor sin luz, esta fatiga
(hombres desesperados que la arrastran)
corren pesados, densos por los campos,
entre las cañas salvadas, intactas,
entre los surcos ciegos que los llaman,
y entre guardias contusos que acechan en la sombra.
Angel J. Augier
(1910- )
Cubano.
393 CAÑAVERAL EN PLENILUNIO
Los pajizos penachos de las cañas,
que tiemblan, por las ráfagas besados,
fingen, a los reflejos argentados
de la luna, quiméricas arañas.
Viene de la quietud de las montañas
un tumulto de vientos perfumados;
y tiene la nostalgia de los prados
un silencio de sílfides hurañas.
La luna sus plateadas radiaciones
esconde tras espesos nubarrones,
cual su seno entre ropa, las doncellas.
Mas, fulgura de pronto en el tapete
célico, y cada caña es un machete
que remata su punta con estrellas.
Enrique Serpa
(1899- )
Cubano.
394 CORTE DE CAÑA
Retornan al descanso, mocha en mano,
las burdas cuadrillas de los negros cortadores.
Mi jaca se encabrita impaciente de un furor que no aplaca...
(¿Es por los vahos mefiticos, o las Jergas absurdas?)
Sobre el listado cieno las carretas rechinan;
el boyero sus golpes de garrocha comenta;
bajo el terral,
los cañaverales que se inclinan mienten mares
fantásticos que el camino fragmenta.
Y ni una palma en torno... (¡ Heredia sentiría
la cruel melancolía de sus palmas natales!)
Cañaverales amplios, infinitos... ¡Hastía
la embriaguez de este ajenjo de los cañaverales!
El crepúsculo el lienzo de los espacios unta
de amatistas borrosos y azafranes fulgentes,
y el oro problemático de las cañas nacientes
marca en la paz geórgica una inquietud presunta.
Rafael Estenger
(1899- )
Cubano.
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(1)
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Kral, kraal = Aldea africana. (regresar1)
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(2)
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Razzia = Saqueo, pillaje, despojo;redada. (regresar2)
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(3)
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Cotoral= Enhiesto, emergente como uncerro o elevación del terreno. (regresar3)
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(4)
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Grito de Baire = El que se diopor la independencia de Cuba el 24 de febrero de 1895 en aquellalocalidad del oriente isleño. (regresar4)
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(5)
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Batey = Del taíno. Plazoleta dondeestá enclavado el ingenio, a la cual rodean los principalesedificios (Nota de Emilio Ballagas). (regresar5)
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(6)
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Guardarrayas = Callejón en unplantío, en Cuba. En otros países quiere decir lindero entrepredios contiguos. (regresar 6)
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(7)
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Güin = Bohordo o escapo floral de lacaña y otras gramíneas. (regresar7)
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